CO LO N IA, 11 DE O CTUBRE. EN SU PR IM ER NÚMERO ( l DE JU N IO ),
la Nueva Gaceta Renana informaba desde Viena sobre la
revolución que allí había estallado (el 25 de mayo). Hoy, en
el primer número con que reaparece nuestro periódico después de
la interrupción provocada por el estado de sitio en Colonia, publi
camos la información sobre la revolución vienesa de los días 6 y 7
de octubre, mucho más importante que la anterior. Las noticias deta
lladas sobre los sucesos de Viena nos obligan a prescindir hoy de
los artículos argumentando en torno a ellos. Pocas palabras, pues,
acerca de la revolución vienesa. Por los informes de nuestros corres
ponsales en Viena se darán cuenta nuestros lectores de que esta
revolución amenaza, si no con fracasar, por lo menos con verse
entorpecida en su desarrollo ante la desconfianza de la burguesía
hacia la clase obrera. Pero, sea de ello lo que quiera, es lo cierto que
su repercusión sobre Hungría, Italia y Alemania hace que se estre
llen todos los planes de campañas de la contrarrevolución. La hui
da del emperador y de los diputados checos de Viena287 obliga a la
burguesía vienesa a continuar la lucha, si no quiere rendirse a dis
creción. La Asamblea de Francfort, que se dispone en estos momenAl comienzo de las sublevaciones populares, en Viena, el emperador austriaco empren
dió la huida el 7 de octubre de 1849 hacia Olmütz. Asimismo, la mayoría de los diputados
checos de la Dieta imperial austriaca, que pertenecían al Partido Liberal Nacional, tuvieron
que huir a Praga.

tos a obsequiarnos a los alemanes, como dice el poeta, “un presidio
nacional y un látigo común”,288 despertará sobresaltada de sus sue
ños, en desagradable sacudida, gracias a los sucesos de Viena, y el
gobierno de Berlín se convencerá de que el estado de sitio no es una
panacea universal. El estado de sitio ha dado la vuelta al mundo,
como la revolución. Se acaba de intentar aplicar en gran escala el
experimento a todo un reino, a Hungría. Pero este intento, en vez
de la contrarrevolución en Hungría, ha provocado la revolución en
Viena. Y el estado de sitio ya no se repondrá de este fiasco. Se ha
puesto en evidencia para siempre. Es una ironía del destino el que
Cavaignac, el héroe occidental del estado de sitio, se convierta al
mismo tiempo que Jellachich en el blanco de los ataques de todas
las facciones salvadas por él en junio a cañonazos. Sólo pasándose
resueltamente al campo de la revolución podrá seguirse mantenien
do a flote todavía durante algún tiempo.
A continuación de las últimas noticias de Viena reproducimos
algunos mensajes de nuestros corresponsales en torno al 5 de octu
bre y que son un eco de las esperanzas y los temores que en Viena
despierta la cuestión de Hungría.
[Nene Rheinische Zeitung, núm. 114,12 de octubre de 1848]
288 Marx se refiere a Heinrich Heine, Der Tannhäuser, cap. m.