Se suspenden las negociaciones de armisticio con Dinamarca

Acabamos de recibir cartas de Copenhague, según las cuales las negociaciones de armisticio han quedado, pues, realmente rotas. El 21 de julio, el enviado sueco y el británico, así como los demás diplomáticos que habían partido hacia el cuartel general, regresaron a Copenhague sin haber logrado nada. Aunque el general Naumann había transmitido al general Wrangel la orden terminante del rey de Prusia de firmar el armisticio, y aunque el armisticio estaba ya ratificado por la parte prusiana y la danesa, Wrangel se negó con igual determinación y presentó en su lugar nuevas condiciones, las cuales fueron rechazadas de plano por la parte danesa. Según se afirma, ni siquiera concedió audiencia a los diplomáticos extranjeros. A los daneses les repugnaba en especial la condición de Wrangel de reservar la aprobación final al regente imperial.

Así, pues, es única y exclusivamente a la firmeza del general Wrangel a quien debemos que Alemania se vea esta vez preservada de uno de los tratados más ignominiosos que conoce la historia.