OLONIA, 7 DE JUNIO. ASÍ, PUES, LA ASAMBLEA DE BERLÍN HA
acordado dirigir al rey un mensaje39 para dar al ministerio
ocasión de exponer sus puntos de vista y de justificar sus
actos anteriores. No deberá tratarse de un mensaje de gracias al esti
lo de la vieja Dieta, ni siquiera de un testimonio de respeto: según
el consejo del más ilustre de sus “responsables”, Su Majestad brinda
la ocasión “mejor” y “más pertinente” para poner los principios de la
mayoría “en consonancia” con los del gobierno.
Si, según esto, la persona del rey es simplemente una pieza de
intercambio — nos remitimos una vez más a las propias palabras
del presidente del Consejo— , un signo de valor para negociar el
verdadero asunto, su persona no es, por ello, ni mucho menos, indi
ferente en cuanto a la forma del debate. En primer lugar, los repre
sentantes de la voluntad del pueblo se pondrán directamente en
relación con la Corona, de donde puede fácilmente deducirse que
el debate en torno al mensaje podría implicar el reconocimiento de
la teoría del pacto40 y la renuncia a la soberanía del pueblo. Pero,
en segundo término, no será posible hablar al jefe del Estado, a quien
se debe mostrar respeto, como si se hablara directamente a los
39 Véase supra, nota 19.
40 Teoría del Pacto: la burguesía, representada por Camphausen y Hansemann, trataba,
mediante un pacto con la Corona, de justificar su traición a la revolución. Este pacto consis
tía en que la Asamblea Nacional prusiana, “manteniéndose en el terreno de la legalidad”, se
limitara en lo posible a la instauración de un orden constitucional (véase supra, nota 35).

ministros. Habrá que expresarse con la mayor prudencia, sugirien
do las cosas en vez de decirlas lisa y llanamente, y, en estas condi
ciones, dependerá más bien de la decisión del gobierno el que una
suave censura se considere compatible con la permanencia del
ministerio en el poder. Los puntos difíciles, en los que podrán mani
festarse con mayor dureza las contradicciones, no se tocarán, pro
bablemente, o sólo se aludirá a ellas superficialmente. El temor a
una ruptura prematura con la Corona, que podría llevar aparejadas
consecuencias lamentables, cuando se plantee, se envolverá en un
suave manto, con la seguridad de que la discusión a fondo en torno
a los problemas de detalle no será evitada.
De este modo, se armonizarán el sincero respeto a la persona
del monarca o al principio monárquico en general con la preocu
pación de llegar demasiado lejos, con el miedo a las tendencias anár
quicas, que brindará al gobierno inestimables ventajas en el debate
sobre el mensaje, y el señor Camphausen podrá con razón conside
rar esta ocasión como “la mejor” y “la más indicada” para obtener
una fuerte mayoría.
Cabrá preguntarse, ahora, si los representantes del pueblo esta
rán realmente dispuestos a que se les coloque en esta posición sumi
sa y dependiente. La Asamblea Constituyente se ha comprometido
ya mucho al no pedir por su propia iniciativa cuentas a los minis
tros acerca de su Gobierno provisional; ésta habría debido ser su
primera tarea, y si se la ha convocado tan pronto ha sido, al pare
cer, para que apoyara las medidas del gobierno en torno a la volun
tad popular indirecta. Lo cierto es que, después de haberse reunido,
la Asamblea Constituyente no parece tener más funciones que la de
“entenderse con la Corona acerca de una Constitución que se espe
ra será duradera”.
Pero, en vez de haber proclamado que su verdadera misión era
esa, la Asamblea se ha sometido a la humillación de que los minis
tros la obligaran a aceptar un informe de rendición de cuentas. Es
sorprendente que ni uno solo de sus miembros se haya opuesto a la
proposición de constituir una Comisión del Mensaje, a la exigencia

de que el gobierno “no se presente ante la Cámara fuera de ocasio
nes especiales, más que para responder a su gestión actual”. A pesar
de que éste era el único argumento de peso que podría oponerse al
mensaje, ya que, en lo que a los otros motivos se refiere, los minis
tros estaban plenamente en su derecho.
[Neue Rheinische Zeitung, núm. 8, 8 de junio de 1848]