Reden über Polen

Karl Marx/Friedrich Engels

Reden über Polen

auf dem internationalen Meeting in London

am 29. November 1847, anläßlich des 17. Jahrestages

des polnischen Aufstandes von 1830

["Deutsche-Brüsseler-Zeitung" Nr. 98 vom 9. Dezember 1847]

[Rede von Karl Marx]

La unión y confraternización de las naciones es una frase que todos los partidos llevan hoy en la boca, especialmente los librecambistas burgueses. Existe, ciertamente, una cierta especie de confraternización entre las clases burguesas de todas las naciones. Es la confraternización de los opresores contra los oprimidos, de los explotadores contra los explotados. Así como la clase burguesa de un país está unida y confraternizada frente a los proletarios del mismo país, a pesar de la competencia y la lucha de los miembros de la burguesía entre sí, así los burgueses de todos los países están confraternizados y unidos frente a los proletarios de todos los países, a pesar de sus hostilidades recíprocas y de su competencia en el mercado mundial. Para que los pueblos puedan unirse realmente, es necesario que su interés sea común. Para que su interés pueda ser común, es preciso que las actuales relaciones de propiedad sean abolidas, pues las actuales relaciones de propiedad condicionan la explotación de los pueblos entre sí; abolir las actuales relaciones de propiedad es únicamente el interés de la clase trabajadora. Sólo ella posee también los medios para ello. La victoria del proletariado sobre la burguesía es, al mismo tiempo, la victoria sobre los conflictos nacionales e industriales que hoy en día enfrentan hostilmente a los distintos pueblos entre sí. La victoria del proletariado sobre la burguesía es, por tanto, al mismo tiempo, la señal de liberación de todas las naciones oprimidas.

La vieja Polonia, ciertamente, está perdida, y nosotros seríamos los últimos en desear su restauración. Pero no sólo la vieja Polonia está perdida. La vieja Alemania, la vieja Francia, la vieja Inglaterra, toda la vieja sociedad está perdida. Ahora bien, la pérdida de la vieja sociedad no es una pérdida para quienes nada tienen que perder en la vieja sociedad, y en todos los países actuales tal es el caso de la gran mayoría. Antes bien, tienen todo que ganar con la destrucción de la vieja sociedad, destrucción que condiciona la formación de una nueva, basada no ya en antagonismos de clase.

De todos los países, Inglaterra es aquel en el que el antagonismo entre el proletariado y la burguesía está más desarrollado. La victoria de los proletarios ingleses sobre la burguesía inglesa es, por tanto, decisiva para la victoria de todos los oprimidos contra sus opresores. Polonia, por consiguiente, no debe ser liberada en Polonia, sino en Inglaterra. Por tanto, vosotros, cartistas, no debéis pronunciar piadosos deseos de liberación de las naciones. Golpead a vuestros propios enemigos internos, y entonces podréis tener la orgullosa conciencia de haber derrotado a toda la vieja sociedad,

[Rede von Friedrich Engels]

Permitidme, amigos míos, que hoy, excepcionalmente, hable en mi calidad de alemán. Pues nosotros, los demócratas alemanes, tenemos un interés especial en la liberación de Polonia. Fueron príncipes alemanes quienes sacaron provecho del reparto de Polonia, y son soldados alemanes los que aún ahora oprimen Galitzia y Posen. A nosotros los alemanes, a nosotros los demócratas alemanes sobre todo, debe interesarnos lavar esta mancha de nuestra nación. Una nación no puede llegar a ser libre y al mismo tiempo continuar oprimiendo a otras naciones. La liberación de Alemania no puede, por tanto, realizarse sin que se realice la liberación de Polonia de la opresión por parte de los alemanes. Por eso Polonia y Alemania tienen un interés común, y por eso los demócratas polacos y alemanes pueden trabajar juntos por la liberación de ambas naciones. — Yo soy también de la opinión de que el primer golpe decisivo, que traerá consigo el triunfo de la democracia, la liberación de todos los países europeos, partirá de los cartistas ingleses; he estado varios años en Inglaterra y durante este tiempo me he adherido abiertamente al movimiento cartista. Pero los cartistas ingleses serán los primeros en levantarse, porque precisamente en Inglaterra la lucha entre burguesía y proletariado es la más encarnizada. ¿Y por qué es la más encarnizada? Porque en Inglaterra, gracias a la industria moderna, a las máquinas, todas las clases oprimidas han sido arrojadas juntas en una sola gran clase con intereses comunes, en la clase del proletariado; y porque, de resultas de ello, en el lado opuesto todas las clases de opresores han quedado igualmente unidas en una sola clase, la burguesía. Así se ha simplificado la lucha, y así podrá ser decidida de un solo y gran golpe. ¿No es así? La aristocracia ya no tiene ningún poder en Inglaterra; la burguesía reina sola y ha llevado a remolque a la aristocracia. Pero frente a la burguesía se levanta toda la gran masa del pueblo, unida en una falange terrible, cuya victoria sobre los capitalistas dominantes se aproxima cada vez más. Y esta destrucción de los intereses contrapuestos que antes mantenían separadas a las distintas secciones de los trabajadores, esta nivelación de las condiciones de vida de todos los trabajadores, se la deben éstos a la maquinaria; sin maquinaria no hay cartismo, y por más que la maquinaria os empeore vuestra situación momentánea, precisamente por ello nos hace posible nuestra victoria.

Pero no sólo en Inglaterra; también en todos los demás países ha ejercido estos efectos sobre los trabajadores. En Bélgica, en América, en Francia, en Alemania ha igualado la situación de todos los trabajadores y la iguala cada día más y más; en todos estos países los trabajadores tienen ahora el mismo interés, a saber: derribar a la clase que los oprime, a la burguesía. Esta nivelación de las condiciones de vida, esta identificación de los intereses de partido de los trabajadores de todas las naciones, es el resultado de la maquinaria, y por ello la maquinaria sigue siendo un inmenso progreso histórico. ¿Qué se desprende de aquí para nosotros? Puesto que la situación de los trabajadores de todos los países es la misma, puesto que sus intereses son los mismos, sus enemigos los mismos, por eso deben también luchar juntos, por eso deben oponer a la confraternización de los burgueses de todos los pueblos una confraternización de los trabajadores de todos los pueblos.