[Friedrich Engels]

La "Réforme" y el "National"

Escrito a fines de diciembre de 1847.

["Deutsche-Brüsseler-Zeitung" n.º 104, del 30 de diciembre de 1847]

Del banquete de Lille se ha entablado un debate entre la "Réforme" y el "National" que ha conducido ahora a una separación decidida de ambos periódicos.

Los hechos son los siguientes:

Desde el comienzo de los banquetes reformistas, el "National" se ha adherido aún más abiertamente que hasta ahora a la oposición dinástica. En el banquete de Lille, el señor Degeorge, del "National", se retiró con Odilon Barrot. El propio "National" se expresó de manera más que dudosa sobre el banquete de Lille. Requerido por la "Réforme" a que se explicara más concretamente, lo rechazó bajo el pretexto de no querer iniciar una polémica con este periódico. Esto no era en absoluto una razón para no pronunciarse sobre el hecho. En fin, la "Réforme" no dejó caer el asunto y atacó por último al señor Garnier-Pagès del "National" a causa de un discurso en el que negaba la existencia de la clase y hacía desaparecer a la burguesía y al proletariado en la frase general de Citoyens français <ciudadanos franceses>. Ahora, por fin, el "National" declaró que defendería a sus amigos contra un periódico que ponía en entredicho a todos los bravos patriotas como Carnot, Garnier-Pagès, etc.

El "National", batido muy pronto en todos los puntos, no supo al fin otra salida que acusar a la "Réforme" de comunismo.

«Vosotros habláis de aspiraciones indeterminadas, de teorías y sistemas que surgen en el pueblo, nos reprocháis que ataquemos abiertamente estas aspiraciones, dicho sin rodeos, comunistas. Pues bien, declaraos directamente, sea en pro o en contra del comunismo. Nosotros lo declaramos en voz alta: no tenemos nada en común con los comunistas, con esa gente que niega la propiedad, la familia, la patria. El día de la lucha no combatiremos con, sino contra estas aspiraciones abominables. No tenemos paz, ni tolerancia para estas odiosas ensoñaciones, para este sistema absurdo y brutal (sauvage) que bestializa al hombre, lo rebaja al estado de bestia salvaje (se réduit à l'état de brute). ¿Y vosotros creéis que el pueblo estaría con vosotros? ¿El pueblo abandonaría la poca propiedad que ha adquirido con el sudor de su frente, abandonaría la familia, la patria? ¿Creéis que el pueblo se dejaría persuadir jamás de que es indiferente si Austria nos subyuga bajo su despotismo, si las potencias despedazan a Francia?»

A tales argumentos contra el comunismo añade el "National" sus planes para elevar la situación de los obreros: reforma postal, reforma financiera, impuestos sobre el lujo, subvenciones estatales, supresión de los octrois, libre competencia.

No nos tomaremos la molestia de rectificar al "National" sus ridículas representaciones del comunismo. Lo cómico es sólo que el "National" siga haciendo gala de la espantosa representación de una invasión siempre amenazante de las «grandes potencias», que siga creyendo que más allá del Rin y del Canal de la Mancha, millones de bayonetas están apuntadas contra Francia, cientos de miles de bocas de fuego están dirigidas a París. La "Réforme" ha respondido muy acertadamente: En caso de una invasión de los reyes, no nos servirán de muralla las fortificaciones de París, sino los pueblos mismos.

La "Réforme" declara, a propósito del artículo arriba citado del "National":

«Nosotros no somos comunistas, y precisamente por la razón de que el comunismo no tiene en cuenta las leyes de la producción, porque no se preocupa de que se produzca también lo suficiente para toda la sociedad. Pero las propuestas económicas de los comunistas nos están más próximas que las del "National", que acepta sin más la economía burguesa actual. Defendremos también en lo sucesivo a los comunistas contra la policía y contra el "National", porque les reconocemos al menos el derecho a la discusión y porque las doctrinas que emanan de los obreros mismos merecen siempre ser tomadas en consideración.»

Agradecemos a la "Réforme" la enérgica manera con la que ha representado la verdadera democracia frente al "National". Agradecemos a la "Réforme" que haya defendido frente a él al comunismo. Reconocemos de buen grado que ha defendido en todo momento a los comunistas, siempre que eran perseguidos por el gobierno. La "Réforme", ella sola entre todos los periódicos parisinos, ha defendido a los comunistas materialistas, cuando fueron arrastrados ante los tribunales por el señor Delangle; el señor Cabet, al mismo tiempo, daba casi la razón al gobierno contra los materialistas. Nos alegramos de que la "Réforme", incluso en las formas más o menos no desarrolladas del comunismo en las que éste ha aparecido hasta ahora, haya descubierto un núcleo con el que está más próxima que con los representantes de la economía burguesa. Por nuestra parte, esperamos poder demostrar en breve a la "Réforme" que el comunismo, tal como *nosotros* lo defendemos, es aún más afín a los principios de la "Réforme" que al propio comunismo, tal como ha sido hecho valer hasta ahora en Francia y como, en parte, emigra ahora.

En su juicio condenatorio sobre el "National", la "Réforme" no hace sino pronunciar, por lo demás, la sentencia que la democracia alemana, inglesa y belga, en resumidas cuentas toda la democracia, fuera de la francesa, ha emitido hace ya mucho tiempo.