Movimiento cartista

[Friedrich Engels]

[Movimiento cartista]

Escrito el 21 de noviembre de 1847.
Del francés.
["La Réforme" del 22 de noviembre de 1847]

La apertura de un Parlamento recién elegido, al que además pertenecen destacados representantes del partido popular, tenía que acarrear inevitablemente un movimiento extraordinario en las filas de las fuerzas democráticas. Las asociaciones locales de los cartistas se reorganizan por doquier. Se multiplican las reuniones; proponen y discuten las más diversas posibilidades de acción. El Comité ejecutivo de la Asociación Cartista ha asumido ahora la dirección de este movimiento y, en una alocución a la democracia británica, ha expuesto el plan de campaña del partido para el presente período de sesiones.

«Dentro de pocos días —se dice allí— se reunirá una Cámara que osa llamarse abiertamente, ante el pueblo, Cámara de los Comunes <Cámara baja del Parlamento inglés> de Inglaterra. Dentro de pocos días, esta Cámara, elegida por una sola clase de la sociedad, reanudará su labor ilegítima y repugnante para consolidar los intereses de esa misma clase, en perjuicio del pueblo.

El pueblo debe, desde el principio, protestar en masa contra el hecho de que esta Cámara haya usurpado y ejerza actualmente el poder legislativo. Vosotros, los cartistas del Reino Unido, tenéis todos los medios para ello; es vuestro deber utilizarlos. Por ello os sometemos una nueva petición nacional a favor de la Carta del Pueblo. Estampad vuestras firmas por millones; procurad que podamos presentarla como expresión de la voluntad de la nación, como la protesta solemne del pueblo contra toda ley promulgada sin el consentimiento del pueblo, como un proyecto de ley para la devolución de la soberanía nacional arrebatada al pueblo desde hace siglos.

Pero la petición por sí sola no puede satisfacer la exigencia del momento. Hemos conquistado, ciertamente, un escaño para el señor O’Connor en la asamblea legislativa. Los diputados demócratas encontrarán en él un guía vigilante y lleno de energía. Pero O’Connor necesita el apoyo de la presión desde fuera, y esta presión desde fuera, esta opinión pública fuerte y capaz de imponer respeto, debéis crearla vosotros. En todas partes deben reorganizarse los grupos de nuestra asociación, todos los antiguos miembros deben reincorporarse, en todas partes deben convocarse meetings. En todas partes debe colocarse en el orden del día la discusión sobre la Carta; todas las asociaciones locales deben acordar contribuciones para llenar nuestras cajas. Sed activos, mostrad la vieja energía inglesa, y la campaña que ahora comienza será la más gloriosa que jamás hayamos emprendido por el triunfo de la democracia.»

La Sociedad de los
Demócratas Fraternales
, integrada por demócratas de casi todas las naciones europeas, se ha sumado también ahora por completo y abiertamente a la agitación cartista. Ha adoptado la siguiente resolución:

«Considerando que el pueblo inglés sólo puede prestar ayuda eficaz en la lucha por la democracia en los demás países en la medida en que haya conquistado para sí mismo el dominio de la democracia;

que entre los deberes de nuestra sociedad, fundada para apoyar a la democracia combatiente de todos los países, figura sumarse a los esfuerzos de los demócratas ingleses por una reforma electoral sobre la base de la Carta;

la Sociedad de los Demócratas Fraternales se obliga a contribuir con todas sus fuerzas a promover la agitación en pro de la Carta del Pueblo.»

Esta sociedad fraternal, que cuenta entre sus miembros a los demócratas más eminentes de Londres, tanto ingleses como extranjeros, gana importancia de día en día. Ha crecido tanto, que los liberales londinenses han considerado oportuno oponerle una
Liga Internacional
burguesa, dirigida por eminentes representantes del
librecambio
en el Parlamento. Esta nueva asociación, a cuya cabeza se encuentran los señores Dr. Bowring, el coronel Thompson y otros paladines de la libertad de comercio, no tiene otro objetivo que hacer propaganda en favor del librecambio entre los extranjeros, bajo la capa de frases filantrópicas y liberales. Pero parece que no logra arrancar. En los seis meses de su existencia no ha hecho casi nada, mientras que los Demócratas Fraternales han salido abiertamente al paso de todo acto de opresión, viniera de donde viniera la tentativa. Por eso, los movimientos demócratas ingleses y extranjeros, en la medida en que están representados en Londres, se han adherido a los Demócratas Fraternales y han declarado al mismo tiempo que no se dejarán explotar en beneficio de los intereses de los fabricantes librecambistas de Inglaterra.