360 MARX Y ENGELS. EL MANIFIESTO COMUNISTA Estos documentos tienen, además, la gran importancia histórica de haber servido de convocatoria al congreso de donde salió la transformación de la Liga de los Justicieros en Liga Comunista y la nueva orientación de ésta bajo los principios críticos consignados en el Manifiesto.

Hermanos: Habiéndosenos encargado de la alta dirección de nuestros asuntos, creemos de nuestro deber hacer llegar a vosotros la siguiente carta, y os rogamos que le prestéis la mayor atención y el debido respeto. 1. Si nos fijamos en la situación actual de Europa, y especialmente de Alemania, no podremos dudar un momento que las ideas sociales y. comunistas consiguen los progresos más satisfactorios y que ningún partido puede encontrar eco si no hace más o menos hincapié en la transformación de la sociedad actual. Nuestra misión debe ser espolear el grandioso movimiento de nuestro tiempo y encauzarlo en la medida de nuestras fuerzas, pues sólo de ese modo lograremos formar un partido potente y dar la batalla victoriosamente a nuestros enemigos. Desgraciadamente, hasta hoy no ha ocurrido asi; unidos en la aspiración de combatir el orden o, por mejor decir, el desorden actual, no lo estamos en cambio en cuanto al modo cómo hemos de combatirlo. A l principio creíase que nuestra actuación debía consistir en construir sistemas comunistas y sociales, pero pronto se vió que se seguía un camino falso y, afortunadamente, hoy se va abandonando ya casi por completo esa manía sistemática; no obstante, nuestras fuerzas siguen desunidas, nuestras relaciones con el partido religioso y con la burguesía radical no se han puesto en claro todavía, aun es la hora en que no se ha levantado una sencilla profesión de fe comunista que pueda servir a todos de norma, y asi nos encontramos con que en muchas localidades, en vez de ayudarnos eficazmente unos a otros, nos estorbamos recíprocamente. Pues bien, es necesario a todo trance poner remedio a este mal, y como ello no podría conseguirse por medio de cartas, convocamos un congreso para el i 9 de mayo de 1847. T o d o s ... deben enviar a este congreso un delegado; aquellas localidades donde sólo exista una comuna deben unirse con otras que estén en idénticas condiciones, para elegir entre las dos, de su seno, un representante. Os encarecemos la necesidad de no elegir más que a delegados que conozcan bien las orientaciones de su localidad y que puedan, por tanto, representarlas en sus intervenciones; los días que dure el congreso correrá de nuestra cuenta el alojamiento y la comida de los delegados. Este congreso puede ser el precursor de un congreso general comunista que se celebre en el año 1848 y al cual se invite, de un modo público, a los partidarios de la nueva doctrina en todos los continentes. Esperamos que para ese día habremos alcanzado la unidad y la fuerza necesarias para imprimir a todos los asuntos la debida orientación.

2. Y a tendréis noticia de que, no sólo en Alemania, sino también en Bélgica y otros países, el partido radical se separa públicamente del viejo y vacuo liberalismo, levantando bandera propia. La pequeña burguesía, desplazada más y más, con cada día que pasa, por la alta aristocracia del dinero, cada vez más pujante, ve acercarse a pasos agigantados su ruina; ella es la que forma principalmente ese partido, que no sólo no está reacio a una reforma social — en Alemania y en Francia las cosas no están todavía tan avanzadas— , sino que reconoce públicamente su necesidad. A nuestro juicio, las circunstancias actuales hacen deseable y necesaria una inteligencia del proletariado con ese partido. Creemos, por tanto, que debemos procurar en todas partes entrar en relación con los radicales, aunque sin ceder en nada de nuestros principios; que debemos aspirar a demostrarles que no está ya lejos el día en que también ellos se verán empujados a las filas proletarias y que solo por medio de una reforma social podrán esquivar su ruina. Si somos capaces de llevar adelante una inteligencia de la burguesía radical con el proletariado, pronto se abrira una nueva era, tan grandiosa, que no tendrá paralelo en la historia. {Manos, pues, a la obra, hermanos! 362 MARX Y ENGELS. EL MANIFIESTO COMUNISTA 3. Las esperanzas que ciertos comunistas ponían en los católicos alemanes y en los iluministas no parecen realizarse. Nosotros jamás ciframos la menor ilusión en ello: querer apuntalar un edificio viejo y podrido es trabajó en balde. Procurad, pues, traer de nuevo al buen camino a cuantos hasta ahora encauzaron en ese sentido sus aspiraciones. No miremos demasiado al ayer y convenzámonos de que las formas del viejo mundo que cohibe el espíritu del corazón humano no podrán ser trasplantadas al mundo nuevo; no, eso no es posible. 4. Os llamamos la atención acerca de los manejos de los fourieristas y os intimamos a que dondequiera que se manifiesten esos hombres vanos les salgáis al, paso, y vigorosamente. De suyo no tienen nada de peligrosos, pero disponen de dinero, envían a todas partes emisarios y se esfuerzan primordialmente por desfigurar el comunismo; por eso no podemos seguirlos ignorando por más tiempo, sino que debemos atacarlos públicamente. Su ridicula pretensión de hacerse pasar por los verdaderos cristianos, sus instituciones militares y su sinnúmero de leyes, su asociación de capitales para hacer atractivo el trabajo, brindan elementos sobrados para combatirlos. En su necia adoración de Fourier y de sí mismos no comprenden que con su reglamentación de todas las relaciones de la vida humana privan a los hombres de toda libertad y los convierten en plantas de estufa, de las que nada bueno puede esperarse; no comprenden que toda la aspiración de los tiempos actuales tiende precisamente a emanciparse de las innumerables trabas de las leyes y los reglamentos, en que los hombres de hoy se revuelven como las moscas apresadas en una tela de araña, y pretenden imponemos puevas trabas, por si las existentes fuesen pocas. Los infelices nos hablan de medios para hacer atractivo el trabajo y no parecen darse cuenta que en una sociedad basada en las leyes naturales, el trabajo, que es función de vida y manifestación vital del individuo, no necesita de medios que lo hagan atractivo, ya que el trabajo mismo es de por si lo mas atractivo que hay en el mundo. 5. Queremos dirigir vuestra atención muy especialmente a los manejos del partido cristiano-germano-prusiano. Los secuaces de este partido del jesuitismo protestante son los oscurantistas de los tiempos presentes; incapaces de combatir con su espíritu y sus enseñanzas sin corazón las aspiraciones jovenes y fuertes, pero resueltos a mantener a los pueblos a todo trance en la esclavitud, no saben más que gritar; ¡policía!, ¡policía! Y cuando no consiguen lo que desean, pretenden alcanzar sus fines tergiversando los principios sociales o sembrando recelos contra las personas que difunden estas doctrinas. Es menester arrancar a esos sujetos la careta detras de la que se ocultan, para que la gente vea su verdadera faz y retroceda aterrada ante ella. Toda su aspiración se cifra ahora en reclutar partidarios entre el proletariado, en sembrar la discordia en nuestras filas, para, en caso de revolución, levantar un ejército popular, que, como los vendeanos de 1792, declaren la guerra, en nombre de Dios y del Redentor, a las ideas de la justicia. Hay que salir al paso de esta maniobra, si no queremos que corran ríos de sangre. Mas no creáis que la cosa es fácil, pues esas gentes cuentan con la protección de los gobiernos, de los curas, del dinero y de la policía; ya han fundado en Berlín, Hamburgo, Stuttgart, Basilea, París, Londres, etc., asociaciones cristianas de artesanos, que mantienen entre sí constantes relaciones, envían a obreros de emisarios y, si necesario es, no tienen inconveniente en ponerse careta de comunistas para ganar adeptos; es necesario, pues, desenmascarar a esas gentes, sin pérdida de momento, en todos los periódicos que podamos (sigue una larga descripción de la situación en Londres y de los manejos de Bunsen, embajador prusiano en esta capital, para fundar asociaciones cristianas de artesanos que contrarrestasen las organizaciones de los comunistas).

Os invitamos, pues, a qué salgáis al paso de las maniobras de esos oscurantistas del modo más enérgico, no sólo en vuestras localidades, sino previniendo también a cuantos obreros se trasladan a Londres contra los manejos de esos jesuítas protestantes . . . Gomo veis, hermanos, el trabajo no falta; ¡arriba, pues, quienquiera que seáis, poneos en pie! Que la justicia y la verdad sean vuestros gritos de guerra; hagamos frente sin miedo 364 MARX Y EN G ELS. EL MANIFIESTO COMUNISTA a los enemigos de la humanidad, y estad seguros de que cuanto más dura sea la lucha más espléndida será la victoria. 6. Exigimos de vosotros que cada dos meses nos enviéis un informe detallado acerca de los progresos experimentados y de los sucesos ocurridos durante ese tiempo. Cuatro semanas después de recibir esos informes se. enviará a todas las localidades una memoria reseñando los progresos generales y los acontecimientos más importantes; en ella se transcribirán, ademas, literalmente, los pasajes verdaderamente interesantes de cuantas cartas se reciban.

Esperamos que os someteréis estrictamente a nuestras instrucciones; nosotros cumpliremos con nuestro deber y haremos cuanto esté en nuestras manos, pero exigimos de vosotros que hagais lo mismo. Si en alguna localidad ocurriese algo im  portante se nos debe informar sin pérdida de momento, para que podamos adoptar sin dilación las medidas oportunas. 7. Os rogamos que a partir de ahora dejéis a un lado todas las escisiones, si alguna existiera entre vosotros, que estrechéis vuestras filas para luchar contra el enemigo común y no perdáis nunca de vista que la unidad hace la fuerza. Las discrepancias de criterio serán discutidas y resueltas en el congreso; entre tanto, no hay más que esperar. Todos aquellos hermanos para quienes nuestra causa sagrada lo sea, comprenderán, sin duda alguna, que no es éste momento de destacar personalismos, sino,- por el contrario, de darlos al olvido; alerta, pues, apretad firmemente vuestras filas, y si entre vosotros hubiese alguno para quien la persona esté por encima del triunfo de nuestros principios, alejadle de junto a vosotros lo antes posible.

8. Os rogamos que inmediatamente de recibir esta carta nos enviéis un informe detallado acerca de la situación en vuestra localidad, para que, con los elementos de juicio necesarios, podamos crear la organización más general y más sencilla que nos sea posible.

9. Os suplicamos que procuréis ayudar en la medida de vuestras fuerzas al periódico de Suiza, siendo de parecer que el próximo congreso decida dónde y de qué modo se ha de crear el organo general de nuestro movimiento.

10. Siendo indispensable que todo el mundo conozca detalladamente nuestra actual situación, os rogamos que pongáis a debate en todas las comunas las tres preguntas siguientes: Pregunta 1: ¿Cuál es la actitud que guardan entre sí el proletariado y la alta y la baja burguesía? ¿Es aconsejable que lleguemos a una inteligencia con la baja burguesía o burguesía radical, y en caso afirmativo, de que modo podría lograrse esa inteligencia del modo más fácil y seguro?

Pregunta 2: ¿Guál es la actitud del proletariado frente a los diversos partidos religiosos? ¿Es posible y aconsejable una inteligencia con algunos de estos partidos, y, caso afirmativo, de qué modo podría conseguirse esa inteligencia del modo más fácil y seguro?

Pregunta 3: ¿Cuál es nuestra actitud ante los partidos sociales y comunistas? ¿Es posible y deseable la unión general de todos los socialistas, y, si lo es, de qué modo podría realizarse esa unión del modo más rápido y seguro?

Os rogamos que, ante todo, meditéis maduramente estas tres preguntas en los respectivos . . . , para que la mesa de todas las comunas pueda encauzar debidamente la discusión que se haga acerca de las mismas. No entramos en el análisis detenido de estas preguntas porque, antes de inclinarnos en ningún sentido, queremos conocer el parecer de los afiliados; sin embargo, por los puntos 2, 3 y 4 podéis deducir nuestra actitud ante las actuales circunstancias.

Una vez discutidas las anteriores preguntas, os rogamos que nos hagáis conocer sin demora las opiniones y los deseos de los afiliados.

Seguros de que apoyaréis con todo celo y decisión nuestros deseos, os saludamos a todos fraternalmente.

Queridos hermanos: Cuando nos hicimos cargo de la dirección de los asuntos de la Liga esperábamos que nos veríamos asistidos enérgicamente por todos; pero nuestras esperanzas han resultado fallidas: son varios los sitios de que hasta la fecha no hemos reci366 MARX Y ENGELS. EL MANIFIESTO COMUNISTA bido una carta ni una comunicación. Es necesario poner remedio a este mal. En los momentos actuales en que el horizonte político aparece cargado de nubes, en que por todas partes se oye bramar al espíritu de los tiempos y en que todo indica que navegamos hacia una revolución gigantesca que decidirá probablemente por varios siglos de la suerte de la humanidad, no es hora de dormirse, no es el momento más adecuado para hacer valer los personalismos; no, en estos momentos la humanidad exige de cada uno de sus militantes el cumplimiento de su deber.

Los demonios en figura humana que devoraron lo último que quedaba en pie de la infeliz Polonia, unidos a ese monstruo que amenaza con destruir el espíritu de la libertad en el noble pueblo francés, se disponen ahora a abalanzarse sobre Suiza e Italia y reducir al silencio al pueblo de todos los países, con ayuda de cartuchos y bayonetas, en vez de darle la justicia por la que clama; cientos de miles de bárbaros rusos acampan en las fronteras de Alemania, dispuestos a arrollar de un momento a otro los países del centro y occidente de Europa, enviando a nuestros padres y hermanos a las estepas heladas de Siberia y deshonrando a nuestrás mujeres y nuestras hermanas. ¡Hermanos! ¿Hemos de seguir contemplando impasibles esto? ¿Sólo hemos de tener palabras con que atacarlo, sin energías con que combatirlo? ¿Hemos de doblar cobardemente la cerviz bajo el yugo? ¡No, os oímos exclamar a todos, o vencer o morir! Pues bien, hermanos, congregaos bajo la bandera de la humanidad, y si la lucha hubiese de comenzar ya esta primavera, colocaos en las primeras filas de los soldados de la justicia y demostrad que sabemos manejar el fusil con la misma firmeza que la palabra. Y a la par que hacéis eso, difundid por todas partes los principios del comunismo, predicadlos por dondequiera que vayáis, pues el pueblo recibirá con gozo esta magnífica doctrina que le asegura el remedio definitivo de sus males. Estó es lo que tenemos que aconsejaros, caso de que los tiranos se lancen ya al ataque esta primavera; en ese caso, vuestras funciones habrían terminado y nuestra última misión sería conseguir por la palabra y por el hecho que al gobierno APENDICE. 367 provisional fuesen hombres que rindiesen culto a los principios del comunismo. Pero si nuestros enemigos no creyeran oportuno lanzarse este año al ataque, deberemos concentrar todos nuestros esfuerzos en organizar convenientemente nuestro partido. El proletariado de Europa, y sólo él, es capaz de traer a la humanidad su salvación; por eso nuestro deber más sagrado es organizar nuestras fuerzas de lucha lo más rápidamente posible y arrancar a los proletarios a la influencia de los vacuos liberales, que acaso se prestarían a colaborar en una revolución política, para, bajo el título de presidente, poder ocupar el trono vacante del príncipe, pero que sólo nos emanciparían de la tiranía de los príncipes para colocarnos bajo el despotismo del dinero.

En nuestra primera carta convocábamos a un congreso comunista para comienzos del mes de mayo, pero hoy, ante circunstancias inesperadas que han surgido y que hacen necesarias precauciones especiales, nos vemos obligados a aplazar ese congreso hasta el i 9 de junio de este año.

Os invitamos, pues, a que elijáis sin pérdida de momento vuestros delegados y les dotéis de los recursos necesarios para emprender el viaje. Los delegados deberán estar todos en Londres el 30 de mayó, para que las sesiones puedan comenzar el i 9 de junio. Inmediatamente de abierto el, congreso, rendiremos cuentas de nuestra labor y pondremos nuestros cargos a disposición de los delegados, invitándolos a que designen el lugar en que hemos de tener en lo sucesivo nuestra residencia. En seguida se procederá a una total revisión de la Liga. La humanidad progresa a pasos agigantados, la conciencia se desarrolla en todos los pechos y con ella la apetencia de libertad. También nosotros tenemos que sujetarnos a esa necesidad y no obligar a la gente a someterse a leyes que contradicen a su espíritu.

En tercer lugar, deberá procederse a redactar una breve profesión de fe comunista que se imprima en todos los idiomas europeos y se difunda por todos los países. Este es un punto muy importante y os rogamos que discutáis con la mayor atención las preguntas que, relacionadas con esto, formula3 68 MARX Y EN G ELS. EL MANIFIESTO COMUNISTA mos más abajo, para que de una vez podamos saber claramente qué es lo que queremos. En cuarto lugar, deberá deliberarse acerca de la creación de un periódico que represente a nuestro partido en todas las direcciones. Todos vosotros comprenderéis, seguramente, que no puede existir un partido sin un órgano público de. expresión; estamos convencidos, por tanto, de que haréis todo lo posible para que ese periódico pueda aparecer ya en el mes de junio. Todos los delegados deben saber cuántos ejemplares pueden colocar en su comarca.

En quinto y último lugar, deberán nombrarse delegados que se pongan en camino a todas partes, para intervenir en la organización. Deberéis, pues, dar a vuestros representantes todas las direcciones que conozcáis de aquellas personas que se encuentren en Alemania y países escandinavos y que hasta ahora no hayan dado noticia ninguna de su actuación. Deliberad acerca de éste y otros puntos que deseéis someter al congreso y dad a vuestros diputados las instrucciones necesarias. Por lo que se refiere a la situación actual, podemos deciros que, aunque el número de afiliados es muy grande, hay que reconocer, desdichadamente, que entre ellos no existe una cohesión firme ni una colaboración enérgica, sin las cuales jamás llegaremos a influir real y verdaderamente en la marcha de las cosas. Los comunistas no forman todavía, desgraciadamente, un partido firme, no tienen todavía bases fijas y concretas, y eso hace que propendan con harta frecuencia, allí donde no son fuertes, a confundirse con otros partidos, movidos del pensamiento de que también éstos laboran por el progreso y de que no hay que ser exclusivistas. Es menester que esto cambie. Nosotros, que vamos hoy a la cabeza del movimiento, debemos tener una bandera propia en tomo a la cual podamos agruparnos y no marchar a la zaga del gran ejército de los filisteos. Guando nos vean avanzar resueltos y decididos, en filas cerradas, ya nos seguirán; pero si nos dividimos entre los más diversos partidos, ja  más seremos nada. Sigamos el ejemplo de los cartistas ingleses, que en Inglaterra van a la cabeza del'movimiento. Los cartistas han proclamado los seis puntos de su Carta, y declarado: o con nosotros o contra nosotros, y aunque al principio toda la banda de los filisteos echaba pestes contra ellos, ya hoy empiezan a sumárseles, cada vez más abiertamente. También nosotros debemos proclamar lo que queremos, nuestros puntos del comumismo, no apartándonos ni una tilde de ellos y discutiendo solamente en cuanto a los medios para conseguir lo más fácil y más rápidamente nuestras pretensiones; ya veréis cómo, si avanzamos, nos sigue el ejército de los filisteos. De Suecia recibimos noticias bastante alentadoras. Las ideas de comunismo hacen allí grandes progresos, si bien aparecen mezcladas todavía con algo de cristianismo, como a nosotros nos acontecía también en los primeros momentos; pero eso se evitará. Varios hermanos nuestros se proponen fundar en todas las comarcas de Suecia asociaciones públicas de proletarios, y en Estocolmo se han dado ya los primeros pasos para ello. Por mucho que los príncipes y los clérigos se revuelvan contra nosotros, todo redunda en ventaja nuestra; ¡adelante, pues, y no cejemos! En Francia y en Bélgica hemos vuelto a organizamos provisionalmente. Confiamos en que París, que ha venido siendo hasta ahora nuestro centro de propaganda, lo siga siendo también en lo sucesivo. Y esperamos y exigimos de los hermanos de París que en adelante cumplan estrictamente con su deber y creen una escuela de militantes de la que salgan elementos que difundan nuestros principios por todos los rincones del planeta.

De Berna recibimos noticias favorables; nuestros hermanos de aquella capital van a fundar una revista comunista, y os invitamos a que hagáis todo lo posible por ayudar a este periódico. Necesitamos incondicionalmente de un periódico que mantenga en Suiza la causa de nuestro partido. Desgraciadamente, en los últimos dos años surgieron allí una serie de lamentables discordias, que contribuyeron a desorganizar nuestras fuerzas. Los comunistas cristianos declararon una guerra sin cuartel a los no cristianos, a los llamados ateos, espoleados principalmente por Weitling, que pugnaba por crearse en Suiza un partido propio, ya que en otras partes todo le había salido mal. Esperamos que nuestros hermanos de Suiza hayan sabido comprender que para organizar las instituciones de la tierra no necesitamos acudir a 37o MARX Y ENGELS. EL MANIFIESTO COMUNISTA remedios supraterrenales. De nuestros hermanos de L . .. hemos recibido noticias y sabemos que trabajan con arrojo, energía y éxito por nuestra justa causa. En Londres, las cosas marchan bien. Las dos asociaciones de los dos barrios londinenses no hacen más que ver aumentar su contingente de día en día, y cuentan ya con unos 500 afiliados. Los curas alemanes no hacen más que vomitar pestes contra nosotros desde los púlpitos, y no saben que con eso lo que consiguen es favorecer nuestra causa. Fuera de eso, se mantienen tranquilos dentro de sus asociaciones juveniles, medio adormiladas; esto proviene, sin duda, de que el piadoso Bunsen (1), cristiano-germano, no puede de momento prestarles ayuda, absorbido como está por la labor de cohonestar ante el gabinete inglés y la nación inglesa los manejos tramposos e infames de la diplomacia prusiana. En la próxima carta os informaremos acerca de la actuación de los cartistas ingleses y del plan agrario de O ’Connor, con el que, dicho sea entre paréntesis, no estamos de acuerdo, sino que, lejos de ello, lo creemos un absurdo repugnante y una estupidez canibálica; pero no queremos alargar demasiado esta carta.

Ponemos a discusión las tres preguntas formuladas un poco más abajo y os rogamos que nos comuniquéis lo antes posible el resultado de vuestra discusión acerca de estos puntos y de las tres preguntas contenidas en nuestra primera carta, para que en nuestra próxima circular podamos daros ya un breve resumen de las diversas opiniones.

1. ¿Qué es comunismo y,qué pretenden los comunistas? 2. ¿Qué es socialismo y qué pretenden los socialistas? 3. ¿De qué modo puede instaurarse el comunismo lo más rápida y fácilmente posible? A modo de introducción, observamos lo que sigue: Como sabéis, el comunismo es un sistema según el cual la tierra debe ser propiedad común de todos los hombres, y todo el mundo debe trabajar, “ producir51, con arreglo a sus capacidades y disfrutar, “ consumir55, con arreglo a sus fuerzas; los comunistas pretenden, por tanto, echar a tierra toda la organización social del pasado y levantar sobre sus ruinas una nueva.

El socialismo, que deriva su nombre de la palabra latina so- (1 ) El embajador en Londres del rey de Prusia.

cialis, o sea lo que afecta a la sociedad, estudia, como ya su propio nombre indica, la organización de la sociedad, las relaciones de unos hombres con otros; pero no erige ningún sistema nuevo, sino que se aplica predominantemente a poner parches en el viejo edificio, a taponar y ocultar a la vista las grietas abiertas por el tiempo, y a lo sumo, a levantar, como hacen los fourieristas, un. nuevo piso sobre los viejos y carcomidos cimientos llamados capital; entre los socialistas pueden clasificarse todos los inventores de cárceles y correccionales, todos los fundadores de hospitales, comedores económicos y asilos de beneficencia; y precisamente por eso, porque el término de socialismo no tiene un sentido concreto y fijo, sino que puede significarlo todo y no significa nada, corren a agruparse bajo sus banderas e increpan a los. comunistas, que no quieren perder el tiempo en apuntalar el viejo edificio y concentran todos sus esfuerzos en levantar otro nuevo, todas esas cabezas confusas, todos esos filántropos sentimentales, todas esas gentes a quienes gustaría hacer algo, pero que carecen de arrojo para hacer nada. A nadie que sepa razonar puede ocultársele que el entretenerse en remendar y repintar un sistema social totalmente podrido es perder lastimosamente el tiempo. Es necesario, pues, que nos aferremos a la palabra “ comunismo’5 y la inscribamos audazmente en nuestras banderas, contando luego los militantes que se congreguen en torno a ella; no podemos callar cuando oímos, como tantas veces se oye en la actualidad, que el comunismo y el socialismo son en el fondo lo mismo, cuando se nos invita a cambiar el nombre de comunistas, que todavía asusta a tantos espíritus medrosos, por el de socialistas, sino que debemos levantar nuestra enérgica protesta contra semejante disparate. Por lo que toca a la implantación del comunismo, hay que saber ante todo, pues es la cuestión capital, si éste puede implantarse inmediatamente o si hay que admitir un período de transición durante el cual se eduque al pueblo para él; y necesitamos además saber, caso de que sea así, cuánto habrá de durar ese período; en segundo término, hay que preguntarse si el régimen comunista puede y debe implantarse de una vez o si se deberá comenzar con pequeños ensayos; y, finalmente, ¿deberá implantarse por lá fuerza o dejar que la transformación se desarrolle por la vía pacífica?

372 MARX Y ENGELS. EL MANIFIESTO COMUNISTA Con esto creemos haber encauzado suficientemente vuestras discusiones, y terminamos haciéndoos el requerimiento formulado ya en nuestra carta anterior: que en todas partes donde dé señales de vida el fourierismo, cuyo fin no es otro que mantener en pie bajo una forma más endulzada la esclavitud del trabajo, aboguéis vigorosamente por nuestros principios. Asimismo os invitamos a que luchéis contra esa vacua filantropía sentimental que, desgraciadamente, parece haberse desatado entre los comunistas de una serie de sitios. Los tiempos son cada vez más duros; necesitamos de hombres fuertes y no de lunáticos y soñadores, de ésos que, en vez de maldecir de la miseria de la humanidad y empuñar la espada, no saben más que derramar lágrimas como las mujeres. Y por último: guardaos de motines, conspiraciones, compras de armas y demás disparates por el estilo; nuestros enemigos se desvivirán por provocar revueltas callejeras, etc., y tomar de ahí pretexto para una represión encaminada a restablecer, como ellos dicen, el orden y a poner por obra sus planes demoníacos. Una actitud seria y serena obligará a los tiranos a quitarse la careta, y entonces ¡a vencer o morir! Que os vaya bien, hermanos, y contestad pronto.

II LA REVISTA COM UNISTA DE LONDRES En septiembre de 18qy, ?nedio año ya antes de que viese la luz el Manifiesto Comunista, apareció en Londres el primero y único número — publicado como <{número de prueba” — de una revista política, órgano de la Liga, que acababa de abrazar el nombre oficial de comunista y contaba ya entre sus afiliados a Marx y Engels. A la cabeza del periódico campea ya el famoso lema marxista de “ ¡Proletarios de todos los países, unios!” , denotando con sólo eso el predicamento que la doctrina de Marx y la preocupación intemacionalista del movimiento obrero empezaban a ejercer en aquella organización proletaria. En IQ20, dos investigadores marxistas, el profesor austríaco Carlos Grünberg y el alemán Gustavo Meyer, biógrafo de En-