La visita de Victoria

Friedrich Engels

La visita de Victoria – Las “casas reales” en disputa – Choque entre Vic y la burguesía alemana – Condena de los carpinteros parisinos

[“The Northern Star” Nr. 410 del 20 de septiembre de 1845]

Su pequeña reina ha provocado una hermosa confusión con su visita a los prusianos. Trató al rey con tal desprecio que éste se alegró de verse libre de ella, y así lo mostró muy abiertamente después de su partida. La burguesía está igualmente muy excitada por la manera desdeñosa en que ella trató a las hijas de la
“haute bourgeoisie”
de Colonia. La hija del burgomaestre de Colonia tuvo que servir a “Su Majestad” una taza de té, y Vic no aceptó la taza porque había sido tocada por una persona no
noble
(!). Tomó sólo la cuchara y bebió con ella el té en pequeños sorbos, mientras al mismo tiempo volvía la cabeza y trataba a la muchacha con marcado desprecio. La pobre muchacha se quedó allí temblando de pies a cabeza y sin saber si debía quedarse o retirarse. Se lo merecía; estos
burgueses
orgullosos de su dinero, con toda su astucia, con su adoración de los reyes y las reinas, no son al fin y al cabo más que simplones y merecen ser tratados como tales. Su reina llevó el desprecio tan lejos que la poca fuerza de carácter que estos burgueses poseen fue despertada y los indujo a oponerse en cierta medida. Había donado 3 500 táleros (500 libras esterlinas) para el fondo de construcción de la catedral de Colonia, y los insultados ciudadanos de Colonia convocaron una asamblea para discutir si cabría devolverle el dinero. La asamblea fue disuelta por la policía y los militares. Sin embargo, según me cuentan, tienen la intención de reunir el dinero mediante suscripción propia y enviarlo a Inglaterra o a Irlanda como donativo para sus hambrientos pobres. Espero que lo hagan. John Bull ha tenido que sangrar de lo lindo para los príncipes alemanes chupasangres, y es justo que la burguesía alemana devuelva algo de lo que tan vergonzosamente se le sustrajo al pobre John. Según he oído, el marcado desprecio con que Su Reina trató a nuestro espléndido rey y a su corte surgió del hecho de que la coja reina de Prusia

rechazó el brazo del príncipe Alberto y prefirió el del archiduque Federico de Austria, por ser éste de más alto linaje. Es muy cómico ver a estos príncipes peleándose entre sí y a la burguesía con los príncipes, mientras todo el tiempo no advierten el movimiento que surge en las capas más bajas en torno suyo –, no ven el peligro hasta que es demasiado tarde.

Ustedes no han publicado nunca en el
“Star”
la sentencia del tribunal de París contra los carpinteros en huelga acusados de asociación – Vincent, el cabecilla, fue condenado, creo, a tres años, otros a un año cada uno, otros más a seis meses (de prisión). En cualquier caso, mantienen al menos fuera a aquellos cuyos maestros no quieren ceder. Dos tercios de los maestros han aceptado las demandas de los obreros, y a consecuencia de la antedicha sentencia, los aserradores de tablones
(scieur-à-long)
y otros oficios relacionados con la construcción también se han declarado en huelga. Este asunto resultará extraordinariamente favorable.