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La situación de la clase obrera constituye el verdadero palenque y punto de partida de todos los movimientos sociales de hoy día, porque en él se halla la cúspide más escandalosa de nuestros males sociales del presente. El comunismo obrero francés y alemán, el furierismo y el socialismo inglés, lo mismo que el comunismo de la burguesía culta alemana son, indirectamente, fruto de ella. El conocimiento de la realidad proletaria es, pues, una necesidad inexcusable para afianzar en terreno firme, de una parte,.las teorías socialistas y, de otra parte, los juicios acerca de su razón de ser, poniendo fin a todos los arrebatos pasionales y a todas las fantasías en pro. y en contra. Es el reino británico, especialmente Inglaterra propiamente dicha, donde la realidad proletaria se presenta bajo su forma clásica. Y sólo Inglaterra proporciona el material necesario para estudiarla, recopilado por completo en las investigaciones oficiales. Durante veintiún meses, he tenido ocasión de conocer de cerca, por propia observación y en contacto personal, al proletariado inglés, sus aspiraciones, sus sufrimientos y sus alegrías, complementando mis obser. vaciones con el cotejo de las fuentes auténticas necesarias. Lo que he visto, escuchado y leído ha dado como fruto las páginas siguientes, No me cabe duda de que mi punto de vista, y no solamente él, sino también los hechos aducidos, serán objeto de muchos ataques, sobre todo cuando mi libro caiga en manos de lectores ingleses; y sé también que, aquí y allá, no dejarán de encontrarse en él algunas pequeñas inexactitudes que, dada la amplitud del tema y de sus premisas, se deslizarían incluso, inevitablemente, si la obra hubiese sido escrita por un inglés, tanto más cuanto que en la propia Inglaterra no existe aún obra alguna que trate, como hace la mía, de los obreros en su totalidad; y no me recataré en desafiar a la burguesía inglesa, ya desde ahora, a que me demuestre, con apoyo en las mismas fuentes a que yo recurro, alguna inexactitud de importan. cia, desde el punto de vista de la obra en su conjunto. El estudio de la realidad del proletariado en la Gran Bretaña —sobre todo, en el momento actual— tiene gran importancia, especialmente, para Alemania. El socialismo y el comunismo alemán parten más que ningún otro de premisas teóricas; los teóricos alemanes conocíamos muy poco del mundo real para lanzarnos directamente a reformar esta “realidad negativa”, arrancando directamente del conocimiento de las condiciones reales. Entre los publicistas que abogan por semejante reforma, casi ninguno ha llegado al comunismo sino a través de la disolución de las especulaciones hegelianas por obra de Feuerbach. Las condiciones [283]

reales de vida del proletariado son tan poco conocidas entre nosotros, que incluso esas bien intencionadas “Asociaciones para el fomento de las clases trabajadoras” en las que nuestra burguesía maltrata ahora la cuestión social parten constantemente de las más ridículas y absurdas opiniones acerca de la situación de los obreros. Nadie necesita tanto como nosotros, los alemanes, conocer los hechos, en el estudio de este problema. Y aunque la realidad proletaria, en Alemania, no se haya desarrollado con los caracteres clásicos que presenta en Inglaterra, entre nosotros impera en esencia el mismo orden social, que, tarde o tempra. no, cobrará también en nuestro país la misma agudización que ha adquirido ya al otro lado del mar del Norte, a menos que la perspicacia de la nación no adopte a su debido tiempo las medidas necesarias para dar una nueva base a todo el sistema social. Las mismas causas fundamentales que en Inglaterra han determinado la miseria y la opresión del proletariado se dan en Alemania y tendrán que engendrar, a la larga, iguales resultados. Entre tanto, la miseria inglesa comprobada nos dará pie para comprobar también la miseria alemana y nos suministra la pauta para poder medir su extensión y la magnitud del peligro que se ha puesto de manifiesto en los disturbios de Silesia y Bohemia *%* y que amenaza por este lado a la tranquilidad inmediata de Alemania. Debo, por último, hacer dos observaciones. La primera es ésta, Que la expresión de clase media es empleada siempre aquí con el mismo sentido del término inglés middle-class (o middle-classes, como casi siempre suele decirse), que designa, como la palabra francesa bourgeoisie, a la “clase dominante y especialmente a la clase poseedora, diferenciada de la aristocracia, la clase que en Francia y en Inglaterra se halla directamente en posesión del poder público y que en Alemania lo regenta indirectamente, en forma de la “opinión pública”. Del mismo modo, empleo siempre como sinónimos los términos de obreros (working men) y proletarios, clase obrera y proletariado. La segunda observación es que, en la mayoría de las citas, adopto el partido de quienes hablan en ellas, ya que los liberales ponen de manifiesto casi siempre la miseria de los distritos agrícolas, tratando en cambio de negar la de los distritos fabriles, mientras que los conservadores, por el contrario, hacen resaltar la miseria de los segundos y silencian la de los primeros. Esta es la razón de que, a falta de documentos oficiales, dé siempre preferencia, cuando se trata de describir la situación de los obreros industriales, a los testimonios liberales, para refutar a la burgaesía liberal por su propia boca y que, en cambio, me remita a los tories o a los cartistas en los casos en que me consta por experiencia propia la verdad de los hechos o cuando el carácter fidedigno de los testimonios parece amparado por la fuerza de convicción personal o literaria de mis autoridades. Barmen, 15 de marzo de 1845, F, EncEzs.