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Marx a Julius Fröbel
en Zürich

París, 21 de noviembre de 1843
rue Vaneau, núm. 31, Faubourg St. Germain

¡Querido amigo!

Acaba de llegar su carta, pero bajo síntomas muy singulares.

1. Falta todo lo que, según escribe usted, adjuntó, a excepción del artículo de Engels. Pero este está fragmentado, por lo tanto inservible. Empieza por el n.º 5.

2. Las cartas para Mäurer y para mí venían envueltas en el sobre que le adjunto, fechado desde St. Louis. En esa misma envoltura venían envueltas las pocas páginas de Engels.

3. La carta de Mäurer, que, como la mía, venía abierta en el sobre adjunto, también está sobrescrita por una mano ajena. Le adjunto el trozo que contiene la firma.

Así pues, solo cabe una de dos cosas.

O bien el gobierno francés ha abierto e interceptado sus cartas y su paquete. En ese caso, devuelva usted las direcciones aquí consignadas. Entonces no solo entablaremos un proceso contra el correo francés, sino que al mismo tiempo publicaremos el hecho en todos los periódicos de oposición. En cualquier caso, será mejor que dirija usted todos los paquetes a una librería francesa. No obstante, no creemos que el gobierno francés haya cometido una infamia que hasta ahora solo se ha permitido el gobierno austriaco.

Queda, pues, el segundo caso: que su Bluntschli y consortes hayan gastado el golpe del espía. Si la cosa es así, entonces 1) tiene usted que entablar un proceso contra los suizos, y 2) Mäurer, como ciudadano francés, protestará ante el ministerio.

En cuanto al asunto mismo, ahora es necesario:

a) Prohibir de momento a Schüller la publicación del mencionado documento, ¡pues tiene que ser un adorno principal de nuestro primer número!*
* «Deutsch-Französische Jahrbücher»

b) Envíe usted todo el contenido a la dirección de Louis Blanc, núm. 2 o 3, rue Taitbout.

c) Ruge aún no está aquí. No puedo empezar con la impresión hasta que haya llegado. Los artículos que me han enviado hasta ahora los de aquí (Heß, Weill, etc.) he tenido que rechazarlos, con gran embarazo del debate. Ruge llegará probablemente a fines de este mes. Cuando tengamos también el documento que usted me ha prometido, podrá comenzar la impresión. He escrito a Feuerbach, Kapp y Hagen. Feuerbach ya ha contestado.

d) Holanda me parece el lugar más adecuado, si es que sus espías no han puesto ya sobre aviso al gobierno en este mismo momento.

Si esos suizos suyos han cometido la infamia, los atacaré no solo en la «Réforme», el «National», la «Démocratie pacifique», el «Siècle», el «Courrier», «La Presse», el «Charivari», el «Commerce» y la «Revue indépendante», sino también en el «Times» y, si usted quiere, en un folleto escrito en francés.

Estos seudorrepublicanos deben darse cuenta de que no están tratando con mozos de vaca ni oficiales de sastre.

En cuanto a la oficina, trataré, puesto que pienso mudarme a una nueva vivienda, de adquirirla como accesorio de esa vivienda. Será lo más conveniente desde el punto de vista comercial y pecuniario.

Disculpe lo esquelético de esta carta. No puedo escribir de pura indignación.

Suyo,
Marx

En cualquier caso, ya venga la jugada de los doctrinarios parisinos o de los mozalbetes campesinos suizos, moveremos a Arago y a Lamartine a una interpelación en la Cámara. Si los señores quieren escándalo: ut scandalum fiat*. Respóndame usted pronto, pues el asunto urge. Dado que Mäurer es ciudadano francés, la jugada por parte zuriquesa sería una violación del derecho internacional que a ellos, los mozos de vaca, no ha de salirles bien.

* Disputa prolongada — véase el presente volumen, págs. 419-421 — ¡que se arme el escándalo!