POSICIÓN DEL PARTIDO POLÍTICO [Rheinische Zeitung, núm. 358, 24 de diciembre de 1842]

Lancashire, 15 de diciembre Todo lo que tiene de complicada la actual situación de Inglaterra cuan. do, como les ocurre a los ingleses, se está en contacto directo con la realidad tangible, con la práctica externa, lo tiene de simple si se reducen estos elementos externos a su contenido de principios. En Inglaterra no hay más que tres partidos de alguna importancia: la aristocracia de la propiedad de la tierra, la aristocracia del dinero y la democracia radi. cal. El primer partido es el de los tories, partido reaccionario medieval y consecuente, el partido de la vieja nobleza, que confraterniza en Ale. mania con la Escuela “histórica” del derecho ** y sirve de puntal al Estado cristiano. El segundo, el partido de los whigs, tiene su médula en los comerciantes y los fabricantes, que en su mayoría forman la llamada clase media. Esta clase media, a la que pertenece todo el que es un gentleman, es decir, que tiene una renta decorosa, sin ser excesivamente rico, sólo es clase media con respecto a los nobles ricos y a los capitalistas; en cambio, su posición con respecto a los obreros es aristocrática, y en un país como Inglaterra, que sólo vive de la industria y cuenta, por tanto, con una gran masa de obreros, este hecho tiene que revelarse a la conciencia con mucha mayor fuerza que en Alemania, por ejemplo, donde se concibe como clase media a los artesanos y los campesinos y no se conoce en absoluto esa extensa clase de los trabajadores fabriles. El partido whig se ve, así, empujado al papel del justo medio, tan pronto como la clase de los obreros comienza a cobrar conciencia. Y esto es lo que está ocurriendo en el momento actual. Los principios democrático-radicales del cartismo van penetrando día tras día en la clase obrera y son reconocidos cada vez más como expresión de la conciencia general de ésta. Sin embargo, este partido se halla actualmente en período de formación, razón por la cual no puede aún desplegarse con toda energía.

Huelga decir que, además de estos tres partidos, que son los princi. pales, existen toda una serie de matices de transición, entre los cuales se destacan por el momento dos, aunque ambos carezcan de un contenido de principios. El primero es el matiz intermedio entre los whigs y los tories, representado por Peel y Russell, que está seguro de que muy pronto conquistará la mayoría en la Cámara de los Comunes y también, por tanto, en el gobierno. El otro es el matiz “radical” que marca el término medio entre los whigs y el cartismo, matiz representado por [126]

POSICIÓN DEL ¿PARTIDO POLÍTICO 127 media docena de miembros del parlamento y algunas. revistas, entre las que se destaca el Examiner,** y..cuyos principios, si bien. no muy acusados, sirven de base a la National-Anti-Corn-Law-League.”$ La primera fracción deberá aumentar en importancia por el mayor desarrollo del cartismo, ya que representa, frente a éste, la unidad de principios whigs y tories, que es precisamente'lo que se afirma. Y, a cambio de ello, la otra deberá recaer nuevamente en la nada.

Donde más claramente se manifiesta la posición mutua de estos partidos es en su actitud ante las leyes sobre el trigo. Los tories no ceden ni una pulgada. Saben que su poder, fuera de la esfera constitucional de la Cámara alta, reside principalmente en su riqueza. La libre importación de cereales la obligaría a celebrar con sus arrendatarios nuevos contratos en condiciones menos onerosas. Toda su riqueza consiste en la propiedad de la tierra, cuyo valor guarda relación directa con las rentas percibidas y disminuye al bajar éstas, Ahora bien, las rentas, actual. mente, son tan altas, que los arrendatarios se arruinan a pesar de los vigentes aranceles de importación sobre el trigo; si ésta se declarara li. bre, bajarían una tercera parte las rentas, y con ellas el valor de la tierra. Lo cual es razón suficiente para que la aristocracia se aferre a su derecho bien adquirido, que arruina a la agricultura y condena al ham. bre a las gentes pobres del país.

Los whigs, siempre dispuestos a la política del justo medio, han propuesto un impuesto fijo de 8 chelines por quarter, tributo lo suficiente mente bajo para permitir la entrada de trigo extranjero y arrebatar a los arrendatarios el mercado y, al mismo tiempo, lo bastante alto para pri. var a los arrendatarios de toda razón para exigir nuevas condiciones de arriendo y para mantener dentro del país un precio tan elevado del pan como el vigente en la actualidad. La sabiduría del justo medio serviría, pues, para arruinar al país de un modo todavía más seguro que la dureza empedernida de la consecuente reacción. Los “radicales” son en éste punto, por una vez, verdaderamente radicales y exigen la importación libre del trigo. Pero el Examiner sólo se ha sentido tan valiente desde hace unos ocho días, y la AntiCorn-Law-League, hasta hace poco tiempo, se concentraba hasta tal punto simplemente contra las leyes vigentes sobre el trigo y contra la Sliding-Scale,"* que venía apoyando constantemente, hasta última hora, a los whigs. Sin embargo, poco a poco, ha ido convirtiéndose en grito de guerra de los radicales la libertad absoluta de importar trigo y la “libertad de comercio” en general, y los whigs se unen también, altruistamente, al grito de los que piden “libre comercio”, entendiendo por tal unos aranceles de importación acomodados al justo medio. Como es natural, los cartistas no quieren ni oír hablar de aranceles sobre el trigo. Pero, ¿qué saldrá de todo esto? Que la importación de trigo se declarará libre es algo tan cierto como que los tories serán arrojados del poder, de grado o por fuerza. Lo único que cabe discutir es la forma o modalidad que adoptará el cambio. Es probable que ya la próxima legislatura del parlamento obligue a Peel a renunciar a la Sliding-Scale, provocando con 128 POSICIÓN DEL ¿PARTIDO POLÍTICO ello la caída de los tories. La nobleza transigirá en todo aquello que no la obligue a reducir'el precio de arriendo, pero nada más. La coalición Peel-Russell, el centro parlamentario, tiene a su favor la mayor probabi. lidad de llegar a formar gobierno y demorará todo lo posible la decisión acerca :del' problema. del trigo con sus medidas de justo medio. Pero hasta cuándo pueda aplazarla ya no depende de ella, sino del pueblo.