CARTA DE MARX A ARNOLD RUGE Tréveris, 29 de marzo de 1842.

Querido amigo: Los novicios son los más debotos de todos, como lo demuestra ad oculos" el caso de Sajonia.

Bauer b tuvo una vez, en Berlín, una escena con Eichhorn parecida a la de usted con el ministro del Interior.c Las figuras oratorias de estos señores se parecen tanto como un huevo a otro huevo. Pero rara vez la filosofía se hace entender de la sabiduría de Estado de estos jactanciosos bribones, y un poco de fanatismo no daña. A estos señores, que son como la providencia temporal, les resulta dificilísimo creer en la verdad y en las nobles intenciones. Son una especie de dandys estatales, petrimetres tan rutinarios, que ya no creen en el amor verdadero y desinteresado. ¿Cómo hacerse escuchar de estos roués d más que recurriendo a lo que ellos llaman fanatismo? Porque un teniente de la guardia considere fanático a quien ama a una mujer con buenas intenciones no vamos a renunciar a casarnos. Es curioso que la creencia en los instintos zoológicos del hombre se haya convertido en una creencia y un principio de gobierno. Pero esto no va en con. tra de la religiosidad, ya que la religión animal es tal vez la forma más consecuente de la religión y acaso llegará pronto el día en que tengamos que hablar de zoología religiosa, en vez de hablar de antropología religiosa. Ya en los tiempos en que yo era todavía un niño bueno, sabía que los huevos que ponen los de Berlín no son precisamente huevos de ganso. Más tarde, hube de convencerme de que son en realidad huevos de cocodrilo, como por ejemplo ese huevo novísimo con que, por iniciativa al parecer de los estamentos renanos, se trata de derogar las ilegales restricciones de la legislación francesa acerca de los delitos de los funcionarios, alta traición, etcJ233l Pero esta vez, puesto que se trata de normas legales objetivas, el truco es tan necio, que hasta el más tonto jurista renano puede ponerlo en seguida al descubierto. Además, Prusia ha manifestado la creencia, harto simplista, de que la publicidad de los debates judiciales podría dañar el crédito y el prestigio de los funcionarios prusianos. La confesión no puede ser más clara. Nuestros escritos renanos acerca de la publicidad y el carácter oral adolecen todos de un vicio fundamental. Las gentes honradas no se cansan de a Pa1pab1emente. b Bruno Bauer. e Von Rochow.

d Taimados.

[ 671]

APf:NDICE demostrar que no se trata de instituciones políticas, sino de instituciones jurídicas y que se busca el derecho, y no el desafuero. ¡Como si se tratara de eso! ¡Como si lo malo de estas instituciones no estuviera precisamente en que versan sobre el derecho! Me gustaría poder probar lo contrario, a saber, que Prusia no puede implantar la publicidad en sus tribunales y el carácter oral porque la liberad de los tribunales es incompatible con un Estado sin libertad. Y también habría que hacer un gran elogio de Prusia por su devoción, pues un Estado trascendente y una religión positiva se avienen también como un dios de bolsillo y un canalla ruso.

Como habrá visto usted por los periódicos chinos,[ 2341 Bülow-Cummerow pone a coquetear la pluma con el arado.[235l ¡Oh, esta coqueta rural, que se adorna con flores artificiales! Creo que podrían prestar muy buenos servicios escritores de esta posición terrenal, pues no cabe duda de que es algo terrenal eso de pisar sobre la tierra, sobre todo si en lo futuro el arado tiene que pensar y escribir por la pluma, a cambio de lo cual la pluma deberá someterse a las prestaciones personales. Es posible que la uniformidad de los gobiernos alemanes llegue a eso, pero cuanto más uniformes son los gobiernos más multiformes son hoy en día los filósofos, y hay que esperar que el ejército multiforme venza al uniforme. Ad rem,e ya que la política, entre nosotros, los honrados moralistas alemanes, figura entre las formalidades, de donde ya Voltaire deducía que nuestro país posee los más concienzudos tratados de derecho público. Viniendo, pues, a lo que interesa, le diré que me he dado cuenta de que el ensayo "sobre el arte cristiano", que ahora se ha transformado en un estudio "sobre la religión y el arte, con especial referencia al arte cristiano", necesita reformarse totalmente, ya que el tono bíblico que me había esforzado en darle: "Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino. Me has- hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, porque me son eternos, y 1!:1, Jehová, bramará desde Sión",[2361 este tono bíblico, unido a las molestas ataduras de la exposición hegeliana, deberá ahora cambiarse por un tono más libre y, por tanto, más sustancial. Dentro de algunos días me trasladaré a Colonia, donde me propongo fijar mi domicilio/2371 pues me resulta insoportable la vecindad de los profesores de Bonn. ¡Qué horror tener que conversar a todas horas con estas luminarias del espíritu, con gentes que sólo estudian para encontrar nuevas plataformas en todos los rincones del mundo!

Creo que estas circunstancias no me permitirán enviarle la crítica de la filosofía hegeliana del derecho para las próximas Anekdota (puesto que las había escrito también en el tono anterior); el ensayo sobre el arte religioso se lo prometo para mediados de abril, si puede usted esperar tanto. Me resultaría tanto más agradable cuanto que enfoco la cosa desde un nuevo punto de vista y escribiré también, como capítulo final, un epílogo sobre los románticos. Por el momento, para e Vengamos al asunto.

•r ¡ 1 ¡ APÉNDICE expresarme a la manera de Goethe, procuraré mantenerme muy en activo, aguardando entre tanto sus decisiones. Le ruego que me escriba a Colonia, donde me estableceré a comienzos de mes. Como todavía no tengo allí domicilio fijo, puede usted enviarme la carta a las señas de Jung.

En el ensayo no podré por menos de hablar acerca de la esencia general de la religión, lo que me llevará, en cierto modo, a chocar con Feuerbach, aunque el conflicto no verse tanto sobre el principio como sobre su modo de expresarse. En todo caso, la religión no saldrá ganando mucho con ello. De Koppen hace mucho que no sé nada. ¿Aún no se ha dirigido usted a Chritiansen, en Kiel? Yo sólo le conozco por su Historia del derecho romano, obra en la que, sin embargo, se habla algo de religión y filosofía. Parece tener una buena cabeza, aunque en la obra a que me refiero, al hablar de filosofía propiamente dicha, se expresa de un modo espantosamente oscuro y formal. Tal vez ahora escriba también alemán. Por lo demás, parece estar a la hauteur des principes.t Me alegro mucho de que pronto podamos vernos aquí, junto al Rin. Suyo, MARX.

Bauer acaba de escribirme que se propone trasladarse de nuevo al Norte, en la necia creencia de que su proceso contra el gobierno prusiano se ventilará allí con mejores resultados. Pero Berlín está demasiado cerca de Spandau. De todos modos, es bueno que Bauer no se resig. ne a dejar las cosas estar. Según me informa aquí mi futuro cuñado,g un aristócrata comme il faut,h lo que más irrita a los berlineses es la bonne foil de Bauer.

f A la altura de los principios. g Ferdinand von Westphalen. h Como debe ser. 1 Buena fe.

CARTA DE MARX A ARNOLD RUGE Casa del constructor de máquinas Kramer. Bonn, 27 de abril de 1842.

Querido [ ... J: a No debe usted impacientarse si mis artículos tardan aún algunos días, muy pocos ya. Tal vez Bauer b le diga a usted de palabra cuán difícil se me ha hecho el trabajo este mes, por toda clase de complicaciones. Sin embargo, estoy a punto de terminar. Le enviaré a usted cuatro trabajos: 1) "Sobre el arte religioso", 2) "Sobre los ramánticos'', 3) "El Manifiesto filosófico de la Escuela histórica del derecho", 4) "Los filósofos positivos", a quienes buscan las cosquillas. Creo que los trabajos guardan cierta relación, por su contenido.[ 238l El ensayo sobre el arte religioso se lo enviaré en una reducción al duodezavo, pues la cosa ha ido creciendo sobre la marcha hasta hacer casi un libro y me he visto arrastrado a diversas investigaciones que requerirán todavía bastante tiempo.

1 He renunciado al plan de establecerme en Colonia, pues la vida allí resulta demasiado ruidosa para mí y la presencia de tantos buenos ami. gos sería un estorbo para la buena filosofía.

He enviado a la Gaceta Renana [64l un largo ensayo sobre nuestra última Dieta renana, con una introducción frívola sobre la Gaceta del Estado Prusiano. Con motivo de los debates sobre la prensa, volveré sobre la censura y libertad de prensa, desde otros puntos de vista. Por el momento, mi residencia será, por tanto, Bonn, pues sería una pena que no se quedara aquí alguien visto con malos ojos por los santos. Ayer, llegó de Greifswald Hasse, a quien no he envidiado nunca más que sus grandes botas de párroco de aldea. Por lo demás, habla también como las botas de un cura rural, no sabe nada de Dios, ni del mundo, dice que prepara la edición de un libro en varios tomos sobre el aburrido Anselmo de Canterbury, en el que ha trabajado diez años,f 231)l opina que la crítica actual es un momento que debe ser superado, habla de la religiosidad como de un producto de la experiencia de la vida, por la que probablemente entiende su excelente educación infantil y su grueso libro, y dice que Kant, visto por detrás. representa una F y, visto por arriba, una inspiración religiosa. ¡Qué piadoso Hasse éste, con sus empachos religiosos!

Lo que aquí hemos sabido por sus cartas acerca de Vatke y su carencia de un "corazón pletórico" nos ha divertido mucho. Este supera Nombre ilegible. b Bruno Bauer. [ 674]

1 .

i J.

~ AP:f:NDICE sabio y diplomático Vatke, a quien le gustaría ser el más grande de los críticos y el más grande de los creyentes y que todo lo sabe mejor que nadie, para unos carece de corazón y para otros de cabeza. ¡ Hic jacet e Vatke!, como perdurable ejemplo de a dónde cunde la manía del juego de naipes y de la música religiosa.

Fichte, que se arropa aquí en el manto de su impopularidad, ha echado a rodar el rumor semiequívoco de que ha sido invitado a la Universidad de Tubinga, pues aquella Facultad no corresponde a su deseo de retenerlo mediante un aumento de sueldo. Sack se ha trasladado recatadamente a Berlín, para especular con la locura de su hermano y tratar de quedarse con la plaza. Todo es guerra y chapucería, como dice Thersites, y si a esta universidad no se le puede echar en cara ninguna guerra, por lo menos la chapucería no falta.

¿No se decide usted a emprender alguna vez su viaje por el Rin? Suyo, MARX e Aquí yace.

CARTA DE MARX A ARNOLD RUGE Tréveris, 9 de julio de 1842.

Querido amigo: Si los acontecimientos no me disculparan, renunciaría a todo intento de excusarme. No hay que decir que considero un honor colaborar en las Anekdota y sólo una serie de circunstancias desagradables me han impedido enviarle mis artículos.

Desde abril hasta hoy sólo he podido trabajar, en total, si acaso, unas cuatro semanas, y además con interrupciones. He tenido que pa. sar seis semanas en Tréveris por una nueva defunción;[2401 el resto del tiempo me he visto entretenido y disgustado con los más desagra. dables conflictos familiares. Mi familia me ha puesto toda serie de dificultades, que, a pesar de su buena situación, me colocan momentáneamente en las condiciones más precarias. No quiero importunarle a usted, hablándole de mis problemas personales; es una verdadera suerte que los problemas públicos impiden que un hombre de carácter pueda irritarse por los asuntos de orden privado. Durante este tiempo, he tenido que escribir para la Gaceta Renana, con la que estaba en deuda desde hacía tiempo por mis artículos, etc. Hace ya tiempo que le habría informado de estos intermezzos si no hubiese confiado en poder terminar mis trabajos de un momento a otro. Dentro de unos días me trasladaré a Bonn y no pondré mano en nada hasta terminar los artículos para las Anekdota. Claro está que, en estas condiciones, no me será posible elaborar el trabajo "sobre arte y religión" tan a fondo como el tema lo requiere.

No crea usted, por lo demás, que aquí, junto al Rin, vivimos en un Eldorado político. Para sacar adelante un periódico como la Ga~ ceta Renana hace falta una tenacidad muy consecuente. Mi segun?ó artículo sobre la Dieta regional, a propósito de los líos con la igl~1a, ha sido tachadoJ641 En él, ponía de manifiesto cómo los defensores del Estado mantienen el punto de vista de la iglesia y los defensa. res de ésta el punto de vista del Estado. Este incidente resulta más desagradable para el periódico porque los necios católicos de Colonia han caído en la trampa y la defensa del arzobispo habría podido hacerle ganar suscriptores. No tiene usted una idea de cuán infame es el comportamiento de las autoridades y de qué manera tan necia, además, han reaccionado ante el cabezota ortodoxo.a Pero el éxito ha a Federico Guillermo 111.

[ 676)

,¡ .)

~ .; ,.

r APf:NDICE coronado la obra: Prusia ha besado la zapatilla al Papa a los ojos del mundo entero y nuestros gobernantes andan por la calle sin avergon. zarse. La Gaceta Renana ha recurrido contra la supresión del artículo. Es ahora cuando comienza la lucha, para ella. En la Gaceta de Colonia, el encargado de escribir los editoriales, un señor llamado Hermes, ex redactor de la Gaceta de Hannover, órgano político que ya no se publica, ha tomado partido por el cristianismo en contra de los periódicos filosóficos de Konigsberg y Colonia. Y, si el censor no vuelve a jugamos una mala pasada, en el próximo suplemento [de la Gaceta Renana] aparecerá una réplica redactada por mí.h El partido religioso es, en Renania, el más peligroso de todos. La oposición se ha acostumbrado demasiado, en los últimos tiempos, a manifestarse dentro de la iglesia.

¿Sabe usted algo en detalle acerca de los llamados "Libres"? [241) Lo menos que puede decirse del artículo publicado en la Gaceta de Kónigsberg es que no era muy diplomático. Una cosa es proclamar la propia emancipación, lo que es una cuestión de conciencia, y otra cosa lanzarse de antemano, clamorosamente, a la propaganda, cosa que suena a fanfarronería y escandaliza al filisteo.

Piense usted, además, en quiénes son estos "Libres", un Meyen, etc. Sin embargo, si hay una ciudad que se presta para tales empresas es Berlín.

Es probable que el Hermes de Colonia me arrastre a una larga polémica, y a pesar de tratarse de un individuo ignorante, trivial y superficial, ello le capacita precisamente para ser el heraldo del filisteísmo, y me propongo cerrarle la boca. Ya es hora de que la mediocridad pierda su privilegio de ser inatacable. Creo que lanzará también contra mí a los "Libres", de los que, desgraciadamente, no sé nada seguro. Es una suerte que Bauer e esté en Berlín. Por lo menos, evitará que se cometa alguna "estupidez" y lo único que en esta cuestión me preocupa (si la cosa es cierta y no se trata simplemente de un intento deliberado del periódico) es la probabilidad de que la necedad berlinesa ponga de algún modo en peligro su buena causa y no pueda por menos de incurrir en diversas "estupideces". Quien conozca a estas gentes corno yo las conozco no encontrará infundado este temor.

¿Qué hacen sus Anales? [1571 Puesto que está usted en el foco de las novedades teológicas y filosóficas, me gustaría mucho que me dijese algo acerca de la situación actual. Aquí, podernos ver la manecilla que marca las horas, pero no el minutero.

El viejo Marheineke parece haber considerado necesario documentar ante el mundo entero toda la impotencia de los viejos hegelianos. Su voto ha sido una ignominiaJ2421 b "El editorial del núm. 179 de la 'Gaceta de Colonia'" (Véase supra, pp. 220 ss.). e Bruno, Bauer.

APENDICE ¿Será posible que los sajones no denuncien la censura, en esta Dieta regional? ¡Valientes constitucionalistasl Esperando saber pronto de usted, Suyo, MARX.

Rutenberg pesa sobre mi conciencia. Fui yo quien le llevé a la dirección de la Gaceta Renana, y no sirve para nada. :Más tarde o más temprano, habrá que deshacerse de él.

¿Qué aconseja usted, caso de que el artículo sobre el arzobispo no obtenga el imprimatur de la alta censura policiaca? Deberá publicarse, 1) por nuestra Dieta, 2) por el gobierno, y 3) por el Estado cristiano. ¿Cree usted que debo enviarlo tal vez a Hoffmann y Campe? No creo que sirva para las Anekdota.

\ )

, l r ' CARTA DE MARX A LUDWIG FEUERBACH Muy estimado señor: París, 11 de agosto de 1844, rue Vanneau 38.

Aprovechando la ocasión que se me ofrece, me tomo la libertad de enviarle un artículo mío en el que se apuntan algunos elemenos de mi filosofía crítica del derecho,a que ya había terminado, pero que he decidido redactar de nuevo para expresarme con mayor claridad. No atribuyo ningún valor especial a este ensayo, pero me es grato aprovechar la ocasión para expresarle la alta estimación y -si me permite la palabra- el amor que siento por usted. Su Filosofía del fu.. turo y su Esencia de la fe l 243l son, desde luego, a pesar de su volu.. men reducido, obras de mayor peso que toda la literatura alemana actual junta. En estas obras ha dado usted -no sé si deliberadamente- una fundamentación filosófica al socialismo, y los comunistas han interpretado así estos trabajos desde el primer momento. El concebir la unidad del hombre con el hombre, basada en las diferencias reales entre ellos, y el bajar el concepto del género humano del cielo de la abstracción para situarlo en la tierra real, ¿qué es todo eso más que el concepto de la sociedad?

Están a punto de aparecer dos traducciones, una en inglés y otra en francés, de su Esencia del cristianismo, que se hallan ya casi a punto de imprimirse. La primera se publicará en Manchester (cuidada por Engels) y la segunda en París l 244l (al cuidado del francés, doctor Guerrier, y del comunista alemán Ewerbeck, con la ayuda de un estilista francés) .b En estos momentos, los franceses se abalanzarán sobre el libro, pues ambos partidos --el de los curas y los voltarianos y el de los materialistas- tienden la vista en busca de ayudas de fuera. Es un hecho característico el que, en la actualidad, al contrario de lo que ocurría en el siglo V, la religiosidad haya ido a refugiarse a la clase media y a la clase alta, mientras la irreligiosidad -pero la irreligiosidad del hombre que se siente como tal hombre- ha descendido al proletariado francés. Tendría usted que asistir a una de las reuniones de los obreros franceses para poder apreciar la virginal lozanía, la noblea Se trata de la Crítica de la filosofía del derecho de Hegel. 1ntroducción. Véase supra, pp. 491 ss. b Este párrafo aparece, en el original, entre corchetes. [ 679]

APÉNDICE za de que dan pruebas estos hombres agotados por el trabajo. También los proletarios ingleses hacen progresos gigantescos, aunque les falta el carácter cultural de los franceses. Y no debo tampoco dejar de señalar los méritos teóricos de los artesanos alemanes que trabajan en Suiza, en Londres y en París. Lo que ocurre es que el artesano alemán es todavía excesivamente artesano.

En todo caso, la historia va alumbrando ya entre estos "bárbaros" de nuestra sociedad civilizada el elemento práctico para la emancipación del hombre. El contraste entre el carácter francés y el nuestro, el de los alemanes, no se me ha revelado nunca con tanta fuerza y tanta nitidez como en una obra de Fouríer que comienza con estas palabras: "l'homme est tout entier dans ses passions". "Avez.vous jamais rencontré un homme qui pensat pour penser, qui se ressouvint pour se ressouvenir, quí imaginát pour imaginer? qui voulait pour vouloir? cela vous est-íl famais arrivé a VOUS meme?. . . non, évidemment non! ,' e Por tanto, el móvil principal tanto de la naturaleza como de la sociedad es la atracción mágica, pasional y no reflexiva, y "tout etre, homme, plante, animal ou globe a re<;u une somme des forces en rapport avec sa misión dans l' ordre universel" .d De donde se sigue que "les attractions sont proportioneUes aux destinées" .e [245] ¿No parece como sí en todas estas afirmaciones el autor francés se propusiera enfrentar su passion al actus purus del pensamiento alemán? No se piensa solamente por pensar, etc. De cuán difícil se les hace a los alemanes sobreponerse a la unilateralidad de lo antagónico ha venido a dar una nueva prueba en su Gaceta Literaria crítica berlinesa mí amigo de muchos años Bruno Bauer, ahora distanciado de mí. No sé sí ha leído usted esa publicación. Hay en ella mucha polémica tácita contra usted.

El carácter de esta Gaceta Literaria puede reducirse a que, en ella, la crítica se convierte en un ente trascendente. Estos berlineses no se consideran hombres que critican, sino críticos que tienen, por aña~idu. ra, la desgracia de ser hombres. Sólo reconocen, por tanto, una D<'!Cesidad real, que es la necesidad de la crítica teorética. De ahí que) reprochen, por ejemplo, a Proudhon el tomar como punto de par~ida una "necesidad" "práctica". Ello hace que esta crítica se pierde/ por consiguiente, en un triste y pretensioso espiritualismo. La Conciencia o la Autoconciencia es, para ella, la única cualidad humana. Se niega, por ejemplo, el amor porque en él la amada es simplemente un "objeto" ¡Abajo el objeto! De ahí que esta crítica se considere como e "El hombre está todo él, entero, en sus pasiones". "¿Habéis encontrado nunca un hombre que piense simplemente por pensar, que recuerde simplemente por recordar, que imagine simplemente por imaginar, que quiera simplemente por querer? ¿Os ha sucedido nunca eso a vosotros mismos? ¡Indudablemente que no!" d "Todo ser, el hombre, la planta, el animal o el globo terráqueo, ha recibido una suma de fuerzas en relación con la misión que tiene que cumplir dentro del mden universal." e "Las fuerzas de atracción son siempre proporcionales a los destinos." \ AP:f:NDICE el único elemento activo de la historia. Frente a ella, toda la humanidad es simplemente masa, una masa inerte, que sólo tiene valor en contraste con el Espíritu. Y, consecuentemente, considera como el mayor de los crímenes el que el crítico tenga un temperamento y abrigue pasiones, pues debe ser un ao<pÓ~ f ir6nicamente frío como el hielo. De ahí que Bauer declara, literalmente: "El crítico no debe participar en los padecimientos ni en los goces de la sociedad; no debe conocer ni la amistad ni el amor, ni el odio o el recelo; debe levantar su trono en medio de la soledad, donde sólo de vez en cuando escapa de sus labios la carcajada de los dioses olímpicos acerca de un mundo vuelto del revés." [2461 Como se ve, el tono de la Gaceta Literaria baueriana es el tono del desprecio pasional, tarea que le resulta tanto más fácil cuanto que lanza a la cabeza de los demás los resultados obtenidos por ella misma y por la época. Se limita a poner de manifiesto las contradicciones y, satisfecha con ello, se retira, exclamando despectivamente: "¡Hum!". Dice que la crítica no da nada, pues es demasiado espiritual para ello. Y hasta se atreve a expresar la esperanza de que "no está lejos el día en que toda la humanidad decadente se agrupará en torno a la crítica" -y la Crítica son él y Cía-; "cuando ese día llegue, sondearán a esta masa en sus diversos grupos y extenderán a todos ellos el testimonium paupertatis" .g Tal parece como si Bauer se lanzara a la lucha por rivalidad contra Cristo. Me propongo publicar un pequeño folleto contra estos extravíos de la Crítica.h Y sería de un valor inapreciable para mí el que previamente me hiciese usted conocer su opinión y, en general, me haría feliz si se dignase usted hacerme llegar pronto unas letras suyas. Los artesanos alemanes que trabajan aquí, es decir, los comunistas, varios cientos de ellos, han escuchado este verano, dos veces a la semana, conferencias sobre su Esencia del cristianismo, dadas por sus instructores secretos 1 y se han mostrado notablemente sensibles a estas enseñanzas. El pequeño extracto de la carta de una dama alemana publicado en el folletón número 64 del V Vorwärts ha sido tomado, sin conocimiento de la autora, de una carta de mi mujer, que se halla actualmente en Tréveris, visitando a su madre) [2471 Con los mejores deseos en cuanto a su salud y bienestar, queda suyo c. MARX.

f Solos, sabio, en griego. g Certificado de pobreza. h Se refiere a La sagrada familia. Véase el tomo 111 de nuestra colección. 1 Se refiere a los dirigentes de la Liga de los justos. j Carolina von Westphalen.

CARTA DE MARX A LUDWIG FEUERBACH [Kreuznach,[248l 3 de octubre, 1843]

Muy estimado señor: Hace algunos meses, el doctor Ruge, al pasar por ahí en su viaje, le informó de nuestro plan de editar unos Anales franco-alemanes y solicitó la colaboración de usted para esta revista. La cosa está ya decidida; la revista se editará e imprimirá en París y el primer número mensual aparecerá a fines de noviembre.

Antes de salir para París dentro de unos cuantos días no puedo por menos, de acudir a usted en esta breve forma epistolar, ya que no tengo el honor de conocerle personalmente. Es usted uno de los primeros escritores que ha manifestado la necesidad de una alianza científica franco-alemana. Confío, por ello, en que será también uno de los primeros en apoyar una empresa que se propone poner en práctica esta alianza. Se trata, en efecto, de que en la revista aparezcan promiscuamente trabajos alemanes y franceses. Los mejores autores parisinos ya han dado su aprobación al plan. Cualquier trabajo que usted quiera enviarnos será recibido por nosotros con el mayor beneplácito, y tal vez tenga usted algo ya redactado que pueda servirnos.

A juzgar por el prólogo a la segunda edición de su Esencia del cristianismo, creo entender que se ocupa usted de un trabajo extenso sobre Schelling o que, por lo menos, tiene in petto a algo sobre este fanfarrón 249l No cabe duda de que la publicación de un trabajo así sería un magnífico comienzo.

Schelling es, como usted sabe, la potencia número 38 de la Con~deración alemana. Tiene a su disposición toda la policía del país, como alguna vez he podido comprobar personalmente, en mi condición 1 de redactor de la Gaceta Renana. Las instrucciones sobre la censur:y no dejan pasar nada que vaya en contra del sacrosanto Schelling/ Así, pues, en Alemania resulta punto menos que imposible atacar a esta figura, como no sea en libros de más de veintiún pliegos, que no son libros para el pueblo. La obra de Kapp, muy estimable, es demasiado minuciosa y, en ella, los hechos aparecen poco hábilmente desglosados de los juicios. Además, nuestros gobiernos han encontrado los recursos para privar de efectividad esta clase de obras. Se las hace caer en el vacío. Cuando no son ignoradas, los dos o tres establecimientos patentados que se encargan de reseñarlas despachan el asunto con unas a Entre pecho y espalda.

[ 682]

f' t '· i ~- '· .¡ • .

APJ!:NDICE cuantas frases despectivas. Por su parte, el gran Schelling, hace como si no se enterara de tales ataques y, a través del estrépito fiscal que se ha armado en torno a la ensalada del viejo Paulus,[250l ha logrado desviar la atención de la obra de éste. No cabe duda de que ha sido una jugada estratégica de mano maestra.

Piense usted en lo que sería desenmascarar a Schelling en París ante el mundo de los escritores franceses. Puesto que este trance, su vanidad no le permitiría guardar silencio; el gobierno prusiano se sentiría vulnerado de un modo muy doloroso; sería un ataque contra la soberanía de Schelling de fronteras afuera, y ya sabemos que un monarca vanidoso es más susceptible a su soberanía en el exterior que dentro del país, Cuán hábilmente ha sabido el señor Schelling hacer morder el anzuelo a los franceses lo demuestra el endeble ecléctico Cousin y, más tarde, incluso el genial Leroux. En efecto, para Pierre Leroux y sus congéneres, Schelling sigue siendo el hombre que ha desplazado al idealismo trascendental por el realismo racional, que ha sustituido el pensamiento abstracto por el pensamiento de carne y hueso, que ha entronizado la filosofía universal en vez de la filosofía de profesión. A los románticos y místicos franceses les grita: "yo soy la unión de la teología y la filosofía", a los materialistas franceses les dice: "yo soy el maridaje de la carne y la idea ", a los escépticos franceses: "yo soy el debelador del dogmatismo"; en una palabra: "¡Yo soy ... Schelling!". Schelling no sólo ha sabido hermanar la filosofía y la teología, sino también la filosofía y la diplomacia. Atacar a Schelling es, por tanto, atacar toda nuestra política y, principalmente, atacar a la política prusiana. La filosofía de Schelling es la política prusiana sub specie phi~ osophiae.lb Por eso prestaría usted un gran servicio a nuestra revista y sobre todo a la verdad si ya en el primer número nos trazara una semblanza de Schelling. Nadie más indicado para ello que usted, que es el reverso de Schelling. El sincero pensamiento juvenil de Schelling -pues debemos hacer honor a las virtudes de nuestros enemigos-, aunque no cuente para realizarlo con más arma que su imaginación, con más energía que su vanidad, con más estímulo que el opio ni con otro órgano que la irritabilidad de sus dotes receptivas femeninas; ese sincero pensamiento juvenil, que en él no ha pasado de ser un sueño fantástico de juventud, se ha hecho en usted verdad, realidad y recidumbre viril. De ahí que podamos decir que Schelling es la caricatura anticipada de usted y, cuando la realidad se enfrenta a la caricatura, hace que esta se esfume y se evapore. Tales son las razones que me llevan a ver en usted el necesario y natural adversario de Schelling, pues cuenta como títulos para ello con sus dos majestades, que son la naturaleza y la historia. Su lucha contra él es la lucha que libra la imaginación de la filosofía contra la filosofía misma.

b Bajo la forma de filosofía.

APf:NDICE Espero con seguridad un artículo de usted, del modo que le sea más cómodo.[251l Mis señas son; "Señor Maurer. Rue Vanneau, número 23, París, para el doctor Marx". Mi mujer, aunque no le conoce personalmente, le manda saludos. No sabe usted cuántos admiradores tiene entre el bello sexo.

Totalmente suyo, DR. MARX )

.

..

CARTA DE MARX A DAGOBERT OPPENHEIM [2521 [Bonn, hacia el 25 de agosto de 1842]

Querido Oppenheim: Le incluyo un manuscrito de Ruge. El número 1 no es aprovechable pero creo que podrá aprovechar el número 2, que trata de las condiciones en Sajonia. Le ruego que me envíe el articulo de Mayer sobre el régimen comu. nal publicado en la Gaceta Renana y, a ser posible, todos los artículos de Hermes contra el judaísmo. Tan pronto como me sea posible, le enviaré un artículo sobre esta cuestión, que, si no pone término a ella, por lo menos la llevará por otros derroteros.

¿Pasará el artículo sobre Hannover? Intente usted, por lo menos, iniciar la cosa, poco a poco. No se trata tanto de este artículo como de una serie de buenos trabajos, que puedo prometerle sobre este tema. Su autor me escribía con fecha de ayer: "No creo que mis ataques contra la oposición puedan perjudicar a las intenciones del periódico de Hannover; por el contrario, las cosas allí han ido ya lo bastante lejos para que puedan aceptarse mis opiniones explícitas como ajustadas a la verdad." Si ello coincide con su manera de ver el asunto, le agradecería que me enviase también, para hacer la crítica de él, el artículo sobre el "Justo medio" J258l Hay que tratar desapasionadamente este problema . En primer lugar, las disquisiciones teóricas generales sobre el régimen del Estado encajan más bien en los órganos puramente científicos que en los periódicos. La verdadera teoría debe esclarecerse y desarro. llarse dentro de condiciones concretas y a la luz de las realidades dadas. Sin embargo, puesto que las cosas han sucedido así, hay que tener en cuenta dos cosas. En todos los casos en que entremos en conflicto con otros diarios, siempre se nos podrá echar la cosa en cara a nosotros, antes o después. Una manifestación tan clara como ésta contra los pilares fundamentales del Estado actual podría traer como consecuencia la agudización de la censura e incluso la suspensión del periódico. Así fue como se hundió la Tribuna del Sur de Alemania. Pero, en todo caso, disgustaremos a gran número, tal vez a la gran mayoría de las personas prácticas de sentimientos libres que han emprendido la misión de ir conquistando la libertad paso a paso, dentro de los límites constitucionales, mientras nosotros nos dedicamos a poner de manifiesto sus contradicciones desde la cómoda poltrona de la abstrae- [ 685]

AP:gNDICE ción. Es cierto que el autor del artículo sobre el "Justo medio" incita a la crítica, pero l) todos sabemos muy bien cómo el gobierno responde a tales retos, y 2) no basta con que alguien se someta a la crítica, la cual, por lo demás, no pregunta por su consentimiento; se trata de saber si ha elegido el terreno indicado. Y los periódicos comienzan a ser el terreno indicado para esta clase de cuestiones cuando tales problemas se convierten en problemas del Estado real, en problemas de orden práctico.

Yo considero imprescindible que la Gaceta Renana, en vez de ser dirigida por sus colaboradores, sea ella la que los dirija. Y artículos como éste brindan la mejor ocasión para sugerir a los colaboradores un determinado plan de operaciones. Un escritor aislado no puede atalayar los problemas en su conjunto como el periódico mismo. Caso de que mis opiniones no coincidan con las de usted, podría hacer esta crítica, si a usted no le parece mal, en las Anékdota, corno apéndice a mi trabajo contra la teoria hegeliana de la monarquia constitucional. Pero creo que lo mejor es que el periódico se aplique su propio tratamiento curativo.

Espero su pronta respuesta y quedo suyo, MARX ~ ' ¡ ' ¡ ¡., ' CARTA DE MARX A ARNOLD RUGE Colonia, 30 de noviembre de [1842]

Querido amigo: Mi carta de hoy se limitará a hablarle de los "líos" con los "Libres".[265l Como usted sabe, la censura es implacable con nosotros, día tras día, hasta el punto de que, muchas veces, el periódico apenas puede aparecer, desfigurado. Esto hace que caigan una serie de artículos de los "Libres". Pero yo mismo me permito suprimirle tantas cosas como el censor, ya que Meyen y consortes nos envían montones de porquerías en el estilo más pedestre, completamente vacuas y con las que tratan - de estremecer al mundo, salpicadas de ateísmo y de comunismo (que estos señores jamás se han molestado en estudiar); se habían acostumbrado, con Rutemberg,[256l a campar por sus respetos con una ausencia total de sentido crítico, de originalidad y de capacidad, considerando la Gac[eta] Ren[ana] como su órgano sumiso, y yo no he creído que debía seguir tolerando todos estos enjuages y manejos. Tal ha sido, pues, la primera causa de que el cielo de Berlín se ensombreciera; al haber puesto coto a algunas de estas incalculables producciones de la "libretad", una libertad que aspira, al parecer, por encima de todo, a "sentirse libres de toda clase de pensamientos".

Rutenberg, a quien ya se le había retirado la sección alemana (en que su labor se reducía, fundamentalmente, a corregir la puntuación) y a quien, por intervención mía, se encargó provisionalmente de la sección francesa, tuvo la suerte de que, gracias a la inmensa estupidez de nuestra providencia estatal, se le considerara como hombre peligroso, aunque en realidad sólo representaba un peligro para la Gaceta Renana y para él mismo. Ello hizo que se impusiera a la fuerza su retirada. Fue la providencia prusiana, este despotisme prusiano, le plus hypocrite, le plus fourbe a el que eximió al gerente de una escena muy desagradable, y Rutenberg, el nuevo mártir, que, en su fisonomía, en su actitud y en su lenguaje, sabe representar el papel de mártir con un cierto virtuosismo, aprovecha la ocasión, escribe a todas partes, escribe a Berlín haciéndose pasar por el principio exz1iado de la Gaceta Renana, que se ve ahora obligado a adoptar una posición distinta ante el gobierno. Y huelga decir que eUo fue seguido por las consiguientes demostraciones de los héroes de la libertad junto al Spree, el río de "aguas sucias que lavan las almas y diluyen el te" .[2571 a Despotismo prusiano, el más hipócrita y el más tramposo. [ 687]

APÉNDICE A todo esto vino a sumarse, colmando ya la medida de los coléricos dioses del Olimpo, la actitud mantenida ante los "Libres" por usted y por H [ erwegh ].(2581 Hace algunos días, recibí una carta del pequeño Meyen, cuya categoría predilecta es, y con toda razón, el deber ser, llamándome a capítulo acerca de mi actitud 1) ante usted y ante H[ erwegh ], 2) ante los "Libres" y 3) acerca del nuevo principio por el que se rige la redacción y de la posición de ésta ante el gobierno. En mi respuesta, que no se hizo esperar, expresé con toda franqueza mi opinión acerca de sus trabajos, cuya libertad se revelaba más bien bajo una forma licenciosa, desharrapada y, además, bastante cómoda, que bajo una forma realmente libre, es decir, profunda y original. Los intimaba a emplear menos vagas elucubraciones, menos frases grandilocuentes, y menos palabrería infatuada y mayor claridad y precisión, más penetración en las realidades concretas y mayor conocimiento de causa. Les hice saber que consideraba inadmisible y hasta inmoral el contrabando de dogmas comunistas y socialistas, es decir, de una nueva manera de ver el mundo, en las críticas teatrales corrientes, etc., y que exigía, si se trataba el tema, un estudio totalmente distinto y más a fondo del comunismo. Manifestaba además, que debía tenderse más bien a criticar la religión en la crítica de las condiciones políticas que a criticar la situación política a propósito de la religión, que era la que cuadraba más a la naturaleza de un periódico y a la cultura del público, ya que la religión, carente por sí de contenido, no vive del cielo, sino de la tie. rra y se derrumba por sí misma al desaparecer la realidad invertida cuya teoría es. Finalmente, pedí que, cuando se hablase de filosofía, en vez de flirtear con la palabra "ateísmo" (como los niños que aseguran a cuantos quieren oírles que no le tienen miedo al como) se dedicaran a darla a conocer al pueblo. Voila tout.b Ayer, antes de que hubiera llegado a sus manos este escrito mío, recibí una insolente carta de Meyen, en la que me interroga sobre todo una serie de cosas: 1) me pide que me manifieste acerca de su disputa con Bauer,c de la que no sé nada; 2) que diga por qué no permito tales o cuáles cosas y se me amenaza con acusarme de conservador; 3 ) se me advierte que el periódico no debe frenar, sino llegar hasta el extremo, es decir, hacer tranquilamente el juego de la censura y de la policía, en vez de afirmar sus posiciones de un modo de queJ el público no se percate, pero que no por ello es menos tenaz ni representa una lucha menos apegada a nuestro deber. Y, por último, se habla en términos difamatorios de los amores de Herwegh, etcétera. Todo ello trasluce una dosis espantosa de vanidad, incapaz de comprender cómo, para salvar un órgano político, se puede y se debe sacrificar a un puñado de charlatanes berlineses que sólo piensan en sus intrigas de pandilla. Al hacerme saber todo esto, el hombrecillo se inflaba como un pavo real, se daba golpe en el pecho y se llevaba la l> Eso es todo. e Bruno Bauer.

; ·' APENDICE mano a la espada, me mentaba a "su" partido, me amenazaba con ex. comulgarme, declamaba a la manera del marqués de Posa, aunque con peor estilo, etcétera.

Como, desde la mañana hasta la noche, tenemos que sufrir las más espantosas vejaciones de la censura, escritos ministeriales, quejas de las altas autoridades de la presidencia,(259l reclamaciones de la Dieta, gritos de los accionistas, etc., y yo permanezco en mi puesto simplemente porque considero un deber hacer que fracasen, en lo que de mí dependa, los propósitos de quienes mandan, se dará usted cuenta fácilmente de mi indignación y de los términos bastante crudos en que he contestado a Meyen. Es probable, por tanto, que los "Libres" se replieguen, por un momento. Le suplico, pues, encarecidamente que nos ayude usted con artículos y que invite a sus amigos a hacer lo mismo. \ Suyo, MARX.

CARTA DE MARX A ARNOLD RUGE Colonia, 2 5 de enero de [ 184 3]

Querido [ ... ] :a Seguramente sabe usted ya que la Gac[eta] Ren[ana] ha sido prohibida, ha terminado, ha sido condenada a muerte. Se le ha dado de plazo hasta fines de marzo. Durante este plazo de vida que le da el verdugo, se la acomete a doble censura. Nuestro censor,b un hombre honorable, se halla bajo la censura del presidente del gobierno de Renania, von Gerlach, un mentecato que practica la obediencia pasiva. El periódico, una vez listo para entrar en prensa, es olfateado por la policía, y si descubre en él algo que huela a anticristiano o antiprusiano, no puede aparecer.

Varias causas especiales concurren en esta prohibición: la gran difusión del periódico, mí justificación del corresponsal del Mosela,c en la que se censura duramente a varios altos hombres de Estado, nuestra obstinada negativa a dar los nombres de quienes nos facilitaron el texto de la ley sobre el divorcio,[ 260l la convocatoria de las Dietas regionales, sobre las que podríamos hacer una gran labor de agitación y, por último, nuestras críticas contra la prohibición de la Cae[ eta] Gen[ eral] de L[Leipzig] y de los An[ales] Alema[anes].

La orden ministerial que uno de estos días aparecerá en los periódicos es, si cabe, todavía más endeble que las anteriores. En ella se aducen los siguientes motivos: l) la mentira de que no teníamos autorización, como si en Prusia, donde ningún perro puede vivir sin la chapa de la policía, la Gaceta Renana pudiese haberse publicado un solo día sin someterse a los re, quisitos oficiales.

)

2) Que la Instrucción de 24 de diciembre sobre la censura tenía: por objetivo censurar ciertas tendencias. Por tendencia se entendía ilusión, la creencia romántica de poseer una libertad que en realidad nadie pretendía poseer. Así como el jesuitismo discursivo imperante bajo el gobierno anterior tenía una cara intelectual bastante dura, el jesuitismo romántico de ahora exige como requisito fundamental la capacidad de imaginación. La prensa censurada tiene que acostumbrarse a vivir de la ilusión de la libertad y estar agradecida al hombre a Nombre ilegible, tachado en el original.

b Wiethaus. e Se refiere a un articulo suyo publicado en la Gaceta Renana, el 15 de enero 1843. [ 690]

Ji 7 i ..

') ' 1 t ).; { il •• f. l 't \ AP:f:NDICE providencial d que se digna soberanamente tolerar esta ilusión. Ahora bien, si la Instrucción sobre la censura iba dirigida contra ciertas tendencias, la orden ministerial declara ahora que, para atajar las tendencias, cuando éstas sean rematadamente malas, se ha inventado en Franefort la prohibición, la represión. La censura existe para censurar los excesos de las tendencias buenas, aunque la Instrucción dijera cabalmente lo contrario, a saber: que estos excesos debían ser tolerados. 3) La vieja monserga de las intenciones dolorosas, las teorías carentes de base, las doctrinas subversivas, y por ahí adelante. A mí todo esto no me ha pillado de sorpresa. Usted sabe lo que yo pensaba desde el primer día de la Instrucción sobre la censura. Para mí, esto de ahora, no\es más que una consecuencia lógica; veo en la prohibición de la Gaceta Renana un avance de la conciencia política, y ello es lo que me mueve a dimitir. Además, la atmósfera se me hacía ya irrespirable. Es malo tener que prestar servicios de vasallo incluso en favor de la libertad y luchar con alfilerazos en vez de descargar golpes de mazo. Estaba ya harto de tanta hipocresía, de tanta necedad, de tanto brutal autoritarismo, de tanto agacharse, adaptarse, doblar el espinazo, de tanto tener que cuidar y escoger las palabras. Es como si el gobierno me hubiese devuelto la libertad. · Como ya le he escrito, estoy reñido con mí familia y, mientras mi madre viva, no podré disponer de mi patrimonio. Además, estoy comprometido y no puedo ni debo salir de Alemania sin la que será mí esposa. Me gustaría poder editar en Zurích el Mens[ajero] Al[erruín] con HerweghJ2611 En Alemania ya no tengo nada que hacer. Aquí se adultera uno. Le quedaré, pues, muy agradecido sí tiene usted a bien orientarme y aconsejarme en este punto.

Trabajo en varías cosas que aquí, en Alemania, no encontrarían censor ni editor ni posibilidad alguna de ver la luz. Espero sus prontas noticias.

Suyo, MARX.

d Alusión al rey Federico Guillermo l.

CARTA DE MARX A ARNOLD RUGE Colonia, 13 de marzo [1843]

Querido amigo: Viajaré directamente a Leipzig tan pronto me sea posible. Acabo de hablar con Stucke, a quien parece impresionar mucho la mayoría de los señores que gobiernan en Berlín.

Por lo que se refiere a nuestro plan,[ 2621 le diré a usted cuál es, por el momento, mi modo de pensar. Al ser conquistado París, algunos propusieron para regente del reino al hijo de Napoleón y, otros a Bernardotte, mientras que otros eran partidarios de poner en el trono a Luis Felipe. A lo que Talleyrand contestó: una de dos, o Luis XVIII o Napoleón. Es cuestión de principios; todo lo demás, es pura intriga. También yo diría que casi todos los demás lugares, fuera de Estrasburgo (o, a lo sumo, de Suiza) no son un principio, sino una intriga. Libros de más de veinte pliegos 11 no son para el pueblo. A lo más a que podría llegar por este camino sería a publicar cuadernos mensuales. Si se autorizara la reaparición de los Cuadernos Alemanes,b lograríamos, cuando mucho, un débil eco de la difunta revista, y hoy no podemos conformarnos con esto. En cambio, lanzar los Anales FrancoAlemanes si sería un principio, un acontecimiento importante, una empresa que sí podría suscitar entusiasmo. Claro está que yo me limito a expresar mi opinión personal, sometiéndome por lo demás a el que dispongan los supremos poderes.

Por último -pues los asuntos del periódico me obligan a terminar-, le comunicaré mis planes personales. Tan pronto hayamos firmado el contrato, me trasladaré a Kreuznach para casarme e instalarme a vivir\ por lo menos un mes en casa de la madre de mi novia,c pues ante~ de lanzar la cosa necesitaremos contar con algunos trabajos. Si fuese necesario, podría pasar algunas semanas en Dresde, ya que todos los asuntos preparatorios, llamamientos, etc., requerirán bastante tiempo. Puedo asegurarle, sin caer en el romanticismo, que estoy enamorado de pies a cabeza y con la mayor seriedad del mundo. Hace siete años a Trescientas veinte páginas, volumen mínimo de las publicaciones no sujetas a censura. b Deutsche Jahrbúcher fiir Wissenschaft und Kunst ("Anales alemanes para la Ciencia y el Arte"), revista fundada y dirigida por A. Ruge; órgano literario y filosófico de los neohegelianos, que se publicó en Leipzig desde julio de 1841 y fue prohibida por la censura en enero de 1843. e Carolina von Westphalen, viuda de Ludwig von W estphalen.

[ 692]

' ' APENDICE que me he comprometido y mi novia ha tenido que librar por mí las más duras batallas, poniendo incluso en peligro su salud, en parte con. tra sus parientes, gentes pietistas-aristocráticas que sienten la misma adoración por "el señor de los cielos" que por "el señor de Berlín", y en parte contra mi propia familia, en la que se han enquistado algunos clericales y otros enemigos míos. Esto ha hecho que mi novia y yo hayamos tenido que pasar varios años por una serie de absurdos y duros conflictos, mucho más que quienes cuentan con tres veces más años y hablan a todas horas de su "experiencia de la vida" (expresión favorita de nuestro juste-milieu) d. . . Suyo, MARX.

d Apodo burlesco que se daba a Edgard Bauer.

CARTA DE LUDWIG FEUERBACH A MARX Bruckberg, 25 de octubre de 1843 Muy estimado señor: Me ha sugerido usted la necesidad de que trace una nueva semblanza de Schelling, destinada a ser leída por los franceses, y lo ha hecho en términos tan ingeniosos y apremiantes, que sinceramente me apena tener que contarle que, al menos por ahora, no puedo complacerle. Cree usted inferir de una nota que figura en el prólogo al Cristianismo a que estoy trabajando en la actualidad en un libro sobre Schelling. Pero en esa nota quería referirme al libro de Kapp, que no citaba por ignorar si él, personalmente, querría darse a conocer como autor. Desde d mes de abril del presente año, en que escribí este prólogo y en que la muerte me arrebató repentinamente a mi hermano mayor, me he visto obligado a abandonar mis tareas de escritor y de filósofo para dedicarme exclusivamente a poner en orden como abogado los asuntos de mi difunto hermano, papel en que no tenía práctica alguna. Comenzaba precisamente a recobrarme y ya me disponía a emprender algún trabajo serio como autor, cuando recibí su muy amable carta. Y tanto me impresionó, que, a pesar de sentirme inclinado a entregarme a las actividades dictadas por mi vocación, estaba dispuesto a acceder a sus deseos, tomando ad coram b al filósofo de la vanidad. Y, animado por esta intención, tomé en la mano las Lecciones berlinesas, editadas y glosadas por Paulus, que llevaban mucho tiempo ociosas sobre mi mesa de lectura, disponiéndome a echarme al coleto de cabo a rabo este nec plus ultra del absurdo teosófico. Pero, al tomar la pluma, la buena voluntad se estrelló contra la ausencia de un impulso interior y, por mucho que haga, me resulta imposible tomar como tema para escribir sobre ello lo que realmente no me es dictado por una íntima necesidad. El caracterizar a Schelling, que equivale a desenmascararld, después de lo que recientemente han hecho Kapp y otros y habiendo yo mismo, en mi reciente nota bibliográfica sobre Stahl, analizado debidamente su último gesto apocalíptico, me parece que no respondería a una necesidad científica, sino simplemente a una conveniencia política. Usted mismo dice muy acertadamente que el gesto apocalíptico es la política prusiana sub specie philosophiae y llama a ese teósofo tramposo el Estado número 38 de la Confederación, ilustrando esto como un hecho realmente edificante. Todo lo cual quiere decir que a "La esencia del cristianismo". b A pecho.

[ 6941 .!..' ' ·) .

' ~> APf:NDICE estamos ante un fil6sofo que exhibe ante nosotros, en vez de la fuerza de la filosofía, el poder de la policía, en vez de la fuerza de la verdad, la fuerza de la mentira y del engaño. Y un tema tan contradictorio y repugnante como éste requiere también, para ser debidamente tratado, una disposición de espíritu adecuado. Puede uno hacer aquello que considera absolutamente cierto y se le ha revelado como tal directa o indirectamente, pero lo que no tiene uno por qué reprocharse en absoluto ofrece una gran dificultad psicol6gica. De todos modos, coincide con usted en que constituye una necesidad externa, de orden político, el volver a trazar una enérgica semblanza de Schelling, y no perderé la cosa de vista. Pero, hasta ahora, no me ha sido posible hacerlo. Su requerimiento me ha pillado completamente desprevenido con respecto a este mauvais su¡et.c Y existe ya periculum in mora.d Por eso me apresuro a enviarle a usted, en vez de la semblanza que me pide, esta carta de excusa.e e Tema malo. d Peligro en la demora. e No se ha encontrado la segunda hoja, con el final de la carta.

CARTA DE MOSES HESS A BERTHOLD AUERBACH 2 de septiembre de 1841 Querido Auerbach: Llevo mucho tiempo esperando por ti; pasan las semanas sin que se cumpla tu promesa ni se colme mi esperanza. Entre tanto, ha estado aquí el señor Cohen, de Kalsruhe, hombre insípido, al que, sin embargo, atendiendo a tu recomendación hecha a lápiz, dediqué, muy aburrido, día y medio. Si no puedes venir esta semana, que está a punto de terminar, procura venir a comienzos de la próxima, a ser posible el domingo por favor, pues es el día en que mi padre sale de viaje (está ausente ocho días) y puedes pasar cómodamente una semana en mi casa, sin necesidad de gastar en alojamiento, etc. Vivimos ahora en una casa nueva, en la que tenemos a tu disposición varios cuartos muy bien instalados.

La suscripción de las acciones [2631 marcha lentamente, pero con paso seguro. Seguramente Braunfels te habrá comunicado ya los resultados obtenidos hasta ahora; estaría muy bien si también allí y en Francfort se lograran algunos suscriptores; aunque más tarde de lo que esperábamos, pero tal y cómo yo lo deseo, no cabe duda de que la empresa saldrá adelante. Entre tanto, me dedico a reclutar colaborado. res y corresponsales capaces.

Te alegrarás de conocer aquí a un hombre que se cuenta también ahora entre nuestros amigos, aunque reside en Bonn, donde pronto ocupará una cátedra. Caso de que Braunfels te haya dicho algo acerca de él no debes darle la menor importancia, ya que Braunfels, tratándose de hombres y de tendencias como ocurre en el caso actual, tiene menos criterio que un niño, pues estas cosas están muy por enci" ma de su horizonte.

\ Esta persona de que te hablo ha causado en mí una impresión im-: ponente, aunque yo me muevo precisamente en el mismo campo: para! decirlo en pocas palabras, disponte a conocer al más grande, tal véz al único verdadero filósofo viviente, que pronto, en cuanto se dé a conocer públicamente (en los libros y en la cátedra) atraerá sobre él las miradas de Alemania. Tanto en lo que se refiere a su tendencia como en y cuanto a su formación filosófica espiritual, está no sólo por encima de Strauss, sino también de Feuerbach, lo que quiere decir mucho. Si pudieras estar en Bonn cuando explique su curso de Lógica, puedes estar seguro de que serías su más aplicado discípulo. Un hombre así es el que siempre he soñado con tener como maestro de filosofía. Ahora, al conocerle, me doy cuenta de que, en materia de fi- [ 696]

.

' 1 1 ., .\' APf:NDICE losofía propiamente dicha, no soy más que un chapucero. Pero, ¡paciencia!, pues también yo podré ahora aprender algo. El doctor Marx, pues así se llama mi ídolo, es todavía un hombre joven (tiene, cuando más, veinticuatro años), llamado a descargar el último golpe sobre la religión y la política medievales, pues sabe hermanar a la más profunda seriedad filosófica el ingenio más tajante; imagínate a Rousseau, Voltaire, Holbach, Lessing, Heine y Hegel reunidos en una sola persona -digo reunidos, pero no revueltos- y tendrás al doctor Marx.

Tuyo, HESS.

CARTA DE GEORG JUNG A ARNOLD RUGE Colonia, 18 de octubre de 1841 Muy estimado amigo: Después de haber leído su recensión sobre el libro de Herwegh, me alegro de que no se haya publicado la mía, que ahora encuentro pobre y superficial. No obstante, le agradecería que me la devolviera cuanto antes, por correo, pues quiero arreglarla un poco para nuestro periódico. Éste comenzará a publicarse el 1 de enero; hasta entonces, continuará apareciendo la anterior Gaceta General del Rín, bajo la dirección de Hess, por cuenta de los comanditarios. Con los libros, le enviaré a usted el prospecto del nuevo periódico, que será fundado por una sociedad en comandita, con acciones a 25 táleros. Han sido suscritos ya 11 000 táleros y sólo faltan, para comenzar;ar, otros 4 000, que esperamos obtener.

No puedo ahora aceptar ningún trabajo concreto para usted, sino que debo dejar las cosas al azar, pues este invierno estaré muy ocupado. El doctor Marx, el doctor Bauer y L. Feuerbach van a asociarse para lanzar una revista teológica-filosófica y, si lo hacen, ya pueden todos los ángeles del cielo agruparse en torno al buen Dios y hay que desearle a éste que recurra a toda su omnipotencia, pues entre los tres es seguro que lo destronan y lo envuelven, además, en un ruidoso proceso; por lo menos, Marx Uama a la religión cristiana una de las más inmorales y es, aunque revolucionario hasta la médula, una de las cabezas más agudas que conozco.

Está aquí ahora Lehmann, profesor de lenguas antiguas en Norteamérica, quien le ha conocido en sus tiempos demagógicos y se ha alegrado y asombrado mucho de saber de usted como uno de los gene- ¡ rales de las batallas intelectuales de Alemania.

Que le vaya a usted bien. Suyo, afectísimo G. JUNc.

[ 698]

, t EL CENSOR ST. PAUL INFORMA SOBRE MARX [2641 2 de marzo de 1843: "El doctor Marx es aquí, sin ningún género de duda, el centro doctrinario, la fuente viva de las teorías del periódico. Le he conocido y se haría matar por sus ideas, arraigadas en él como convicciones. Está dispuesto a salir de Prusia y, bajo la condiciones actuales, a cortar todas las amarras con la Gaceta Renana; actualmente, y por lo pronto, se ha trasladado a Tréveris, donde se propone casarse." 9-10 de marzo de 1843: "Acabo de trabar aquí, conocimiento personal más estrecho con los ' principales redactores del periódico, especialmente con el más influyente de todos, el doctor Marx. Ha sido de gran interés para mí conocer sus ideas políticas y filosóficas. Hemos sostenido varias largas y exhaustivas conversaciones, acerca de cuyos resultados me propongo informar detalladamente, pues permiten formarse una clara idea de los elementos y tendencias del movimiento intelectual de nuestros días. No cabe duda, y así me he esforzado en demostrárselo en su propio terreno, que la concepción del doctor Marx descansa sobre un profundo error especulativo, pero él está firmemente convencido de la ver. dad de sus opiniones. De todos los redactores de la Gaceta Renana en general puede asegurarse, en cuanto he podido conocerlos, que si de algo adolecen no es precisamente de falta de convicciones, en el sentido a que acabo de referirme. Lo cual, naturalmente, sólo puede ser una razón más para alejarlos de todo influencia directa y orientadora sobre el periódico, caso de que siga publicándose." 18 de marzo de 1843: "El doctor Marx, espiritu rector de toda la empresa, acaba de dimitir irrevocablemente ... "

21 de marzo de 1843: "Después de la partida del doctor Marx, no hay en Colonia, realmente, ninguna personalidad capaz de mantener el periódico a su odiosa altura anterior y de sostener con energía su tendencia." [ 699]

UN ARTíCULO SOBRE MARX Y LA "GACETA RE NANA"

[Publicado en la Gaceta de Mannheim, núm. 43, 28 de febrero de 1843]

Hace algún tiempo que las más diferentes publicaciones informan a la opinión, fragmentariamente, sobre el funcionamiento de la Gaceta Renana, acerca de su redacción, su consejo de inspección y sus gerentes, se le dan a conocer discursos que o bien no han sido pronunciados en las asambleas de accionistas o se han pronunciado con un tenor muy distinto y la gente se deja llevar de conjeturas de todas clases acerca de las personalidades que actúan en este periódico, sin lograr otra cosa que tantear en las sombras. Y, como este periódico representa, hasta ahora, una honrosa excepción, en lo que a veracidad se refiere, he creído oportuno dedicarle una breve información estadística. Forman e1 personal activo de la Gaceta Renana 1) un redactor responsable, 2) dos gerentes, 3) un consejo de inspección, y 4) la redacción. 1) El redactor responsable es el librero Renard, cuyo nombre figura al pie del periódico.

2) Los dos gerentes son el rentista Oppenheim y el asesor Jung. 3) El consejo de inspección está formado por los doctores Claessen, Stucke y Thomé, médicos en ejercicio; Bürgers, asesor, Meyer y Fay, abogados; Haan, comerciante, Schenk, notario, y Sonoré, teniente retirado y rentista. 4) Forman la redacción tres doctores, Marx, Ruge y Hess, pero el verdadero director es el doctor Marx; el doctor Ruge está encargado de las traducciones; el doctor Hess, conocido como autor de la Triarquía, tiene a su cargo la redacción de los artículos procedentes de París. El doctor Marx es, indudablemente, el redactor que da al periódico su clara y firme orientación. Es amigo de Bruno Bauer, con el que se; proponía editar en Bonn una revista filosófico-teológica, basada en las posiciones de la crítica de los Evangelios publicada por Bauer y que llevaría por título Archivo del ateísmo. Antes de incorporarse a lá redacción, Marx había escrito los artículos sobre la sexta Dieta regional prusiana, un artículo sobre "La libertad de prensa" y otro acerca de "La ley sobre el robo de leña". Los lectores de estos extensos artículos recordarán todavía perfectamente la aguda inteligencia incisiva y la dialéctica verdaderamente admirable con que el autor sabía hincar el diente en las hueras manifestaciones de los diputados, para luego despedazarlas desde dentro; no pocas veces, este espíritu crítico brillaba con un virtuosismo demoledor y nunca se manifestó con tanta fuerza su [ 700 l •i ~ 1 ·~ APENDICE odio contra todo lo que llamamos lo positivo, apresándole en su red y destrozándolo. Sin embargo, los economistas, principalmente los especializados en cuestiones forestales, muchos de estos hombres de ideas liberales, afirmaban que su estudio sobre el robo de leña adolecía de cierto desconocimiento de la materia y no valoraba con acierto la realidad ni las leyes vigentes, que no era posible abordar de pronto to. dos estos problemas simplemente a base de la razón abstracta, etc. Las polémicas contra la Gaceta de Augsburgo y contra la Gaceta de Colonia corrieron también a cargo de Marx; resalta en ellas muy clara. mente toda su fuerza dialéctica, su manera consecuente de argumentar, su lujo de razonamiento contra toda arbitrariedad y toda aveniencia. No cabe duda de que Marx era el polémico por excelencia de la Gaceta Renana, y no creemos faltar a la verdad si decimos que en el espíritu polemista del periódico está presente su mano, desde el principio hasta el fin. Y obra de su pluma fue también, si hemos de dar crédito a los rumores, la famosa "Justificación del corresponsal del Mosela", provocada por el señor von Schaper y que la prohibición del periódico vino a yugular. Naturalmente que, dado lo delicado del caso, no nos atreveríamos a afirmarlo categóricamente, para no vernos obligados a rectificar; pero habla en favor de ello, entre otras cosas, el hecho de que Marx sea originario del Mosela, del mismo Tréveris, lo que, verosímil. mente, le dio pie para el tema, suministrándole además los elementos probatorios necesarios. En todo caso, el desarrollo de la citada "Justificación", en la medida en que ha llegado a conocimiento del público, revela una gran superioridad de espíritu y, a través de su tono enérgico, cierto talento diplomático, que sabe llevar la discusión de los hechos concretos a las ideas fundamentales de carácter general, ilustrando de este modo, con luminosa fuerza, los raros elementos; hecho de que se disponía, entre los que se destaca la petición elevada al ex príncipe heredero y sus consecuencias.

Este mismo arte hrilla también con mucha fuerza en la réplica a un artículo de la Gaceta de Augsburgo "Sohre los comités estamentales", que parece revestir, además, cierto carácter semioficial, ya que el au. tor de la réplica adopta un estilo muy taimado y casi diríamos perfídíplomático, insinuando al adversario que, en discusiones en torno a las instituciones del Estado, más que atender contra estas instituciones mis. mas, se atenta contra la opinión de la parte contraria. No cabe duda de que el hecho de elegir esta forma diplomática o semidiplomática. que, unida a toda una serie de manifestaciones atrevidas, agudas v acer. bas, revela a todas luces quién era el autor del artículo, denota una notable capacidad y un talento verdaderamente polifacético. No es, pues, extraño que, por todas estas razones, el redactor Marx se viese rodeado de un halo de leyenda de parte de b buena prensa tradicional, principalmente de p:ute de la Gaceta de Augsburgo por su arrojo juvenil, su atrevida petulancia en el modo de dirigir el periódico y su sabio ardor polémico.

Para terminar, recogeremos el mmor de que c1 doctor Marx se proAPBNDICE pone, en umon del doctor Ruge, continuar los Anales Alemanes bajo un título extranjero. Y podemos, por lo menos, asegurar que Ruge ha encontrado aquí a un colega que sabrá empuñar con toda el alma la bandera últimamente tremolada por él.

\ ) .

' t • ., DECLARACION [DIMITIENDO EL PUESTO DE REDACTOR DE LA "GACETA RE NANA"]

[Rhenische Zeitung, núm. 77, 18 de marzo de 1843]

El abajo firmante declara que, en vista de las actuales condiciones de la censura, ha decidido apartarse de la redacción de la Gaceta Renana a partir del día de hoy.

Colonia, 17 de marzo de 1843.

DR. MARX [ 703]

[ACI'ITUD DE HERWEGH Y RUGE ANTE "LOS LIBRES")

[Rheinische Zeitung, núm. 3 3 3, 29 de noviembre de 1842]

La Gaceta de Elberfeld y, tomándola de ella las Didaskalia, han dado la noticia de que Herwegh ha visitado la sociedad de los "Libres", encontrándola por debajo de toda crítica. Lo cierto es que Herwegh no ha visitado esta sociedad, razón por la cual no ha podido encontrarla ni por encima ni por debajo de la crítica. I-Ierwegh y Ruge encuentran que, por su romanticismo político, su egolatría y su infatuación, los "Libres" comprometen a la causa y al partido de la libertad, y así lo han declarado públicamente, lo que tal vez haya podido escandalizar a algunos. Así, pues, si Herwegh no ha visitado la sociedad de los Libres, la mayoría de los cuales son, en lo individual, excelentes personas, ello no quiere decir que luche por una causa distinta, sino sencillamente que aborrece y encuentra ridículas la frivolidad, el berlinismo y esa tendencia a la necia imitación de los clubes franceses, como hombre que quiere sentirse también libre de las autoridades emanadas de Francia. El escándalo y la desvergüenza deben denunciarse en voz alta y resueltamente en tiempos en que se necesitan hombres serios, viriles y responsables que sepan luchar por la consecución de sus elevados fines.a \ i .)

a Sobre los "Libres", v. la carta qne figura también en este apéndice, pp. 687 ss. [ 704]