LUTERO, ARBITRO ENTRE STRAUSS Y FEUERBACH [Anekdota zur neuesten deutschen Philosophie und Publicistik, t. II, 1853] Strauss y Feuerbach. ¿Quién de los dos tiene razón en el debate sobre el problema del milagro, últimamente planteado;[53l St[rauss], quien aborda el problema todavía como teólogo, y, por tanto, sin libertad, o F[euerbach], que lo aborda al margen de la teología, es decir, libremente; St[rauss], que ve las cosas tal y como se manifiestan a los ojos de la filosofía especulativa, o F[euerbach], que las ve tal y como son? ¿Str[auss], que no llega a formular un juicio decisivo acerca del milagro, no sanciona el poder que el milagro atribuye al espíritu como un poder especial distinto del deseo -<:omo si ya el deseo no fuera precisamente este poder del espíritu o del hombre sancionado por él, como si, por ejemplo, el deseo de ser libre no fuera ya el primer acto de la libertad-, o F[euerbach], quien cortando por lo sano dice que el milagro es la realización de un deseo natural o humano por la vía sobrenatural? Que decida Lutero, excelente autoridad, infinitamente superior a todos y cada uno de los dogmáticos protestantes, puesto que la religión era para él una verdad inmediata, la naturaleza, por así decirlo. Lutero dice, por ejemplo -pues podríamos citar innumerables pasajes suyos del mismo tenor-, hablando del despertar de los muertos en Lucas, 7: "Las obras de Nuestro Señor Jesucristo deben ser consideradas por nosotros ¡hor encima de las obras de los hombres, pues han sido realizadas en gracia a nosotros, para darnos a conocer, mediante ellas, qué clase de Señor es, a saber; un Señor y un Dios y un Señor capaz de prestarnos ayuda donde ya nadie puede ayudar, sin que haya ningún hombre, por muy alto que esté o por muy bajo que haya caído, a quien no pueda dar la mano, por grande que sea el apuro en que se halle." "Nada es imposible para Dios Nuestro Señor que nosotros no podamos emprender, confiados a ÉL ¿No ha hecho surgir de la nada el Cielo y la Tierra y lo ha creado todo? Todos los años vemos romo hace brotar las cerezas, las ciruelas, las manzanas y las peras en los árboles, sin que necesite nada para ello. Para nosotros, seria imposible hacer nacer unas cuantas cerezas en medio de la nieve, cuando ésta cubre todo en el invierno. Pero Dios es el Hombre que todo lo puede, que puede volver a la Yida a los muertos y hacer que sea lo que no existe. En suma, por muy bajo que haya caído alguien, Dios Nuestro Señor puede siempre levantarlo y redimirlo. Y debemos reconocer en Dios estas obras y saber que nada le es imposible, para que, si nos va mal, sepamos confiar impertérritos en su omnipotencia. No importa que venga el turco o que se abata sobre nosotros cualquier desgracia, con tal que sepamos que hay un Redentor y Salvador cuya mano es omni- [ 147]

r l, LUTERO, ARBITRO ENTRE STRAUSS Y FEUERBACH potente y puede ayudarnos. Y en esto consiste la auténtica, la verdadera fe." "Con fe en Dios, debemos ser intrépidos, y no amilanarnos. Pues lo que ni yo ni otros hombres podamos, lo puede ÉL Cuando nadie puede ya intervenir, puede ayudarnos El y salvarnos de la muerte, corno nos dice el Salmo 68: Tenemos a Dios que viene en nuestra ayuda y el Señor de los Señores, que nos libra de la muerte. Así, pues, que nuestro corazón se sienta animoso y canso· lado, aferrándose a Dios. Estos son los corazones que sirven a Dios y lo aman, los que no tiemblan ni sienten pavor." "En Dios y en Jesueristo, su Hi¡o, debernos ser intrépidos. Pues lo que nosotros no podamos lo puede El; lo que nosotros no tenemos, lo tiene El. Cuando nosotros no podemos ayudarnos, nos ayuda El, y lo hace, además, muy de buen grado, dispuesto siempre a ello, como aquí se puede comprobar.'' Obras de Lutero, Leipzig, [Parte XVI], pá· ginas 442-445.

Ahí tenéis, en unas cuantas palabras, la apología de toda la obra de Feuerbach,[54l una apología de las definiciones que en esta obra encontramos acerca de la Providencia, la Omnipotencia, la Creación, el Milagro, la Fe. ¿No os da vergüenza, ¡oh, cristianos, nobles y vulgares, sabios e ignorantes cristianos!, no os da vergüenza que tenga que ser un anticristo quien os muestre la esencia del cristianismo en su verdadera y desembozada faz? Y a vosotros, los teólogos y filósofos especulativos, os aconsejo que os desembaracéis de los conceptos y los prejuicios de toda la filosofía especulativa anterior, si queréis ver las cosas tal y como son, es decir, si queréis descubrir la verdad. Pues, si queréis llegar a la verdad y a la libertad, tenéis que pasar necesariamente por el Arroyo de Fuego.a Este Arroyo de Fuego, este Feuerbach, es el purgatorio de nuestro tiempo.

Uno que no es berlinés.

Escrito a fines de enero de 1842.

a Juego de palabras: Feuerbach significa, en alemán, "auoyo de fuego"