PUNTO DE VISTA INGLÉS SOBRE LAS CRISIS INTERNAS ma [Rheinische Zeitung, núm. 342, 8 de diciembre de 1842]

paro Londres, 3 de diciembre * Cuando uno lleva algún tiempo pensando en la situación de Inglaterra y ve claramente cuán endeble es el fundamento sobre el que descansa todo el :edificio artificial de la prosperidad social y política de este país y, de pronto, se encuentra uno metido: dentro del tráfago inglés, no puede por menos de asombrarse al ver la pasmosa tranquilidad y confianza con que todo el mundo mira aquí al porvenir. Las clases domi. nantes, lo mismo la clase media que la aristocracia, los whigs o los tories, llevan ya tanto tiempo gobernando el país, que consideran como una imposibilidad la aparición de otro partido. Por mucho que tratemos de hacerles ver sus fallas, su inestabilidad, su política vacilante, su ceguera y su estancamiento, por mucho que les llamemos la atención hacia el estado de vértigo en que se encuentra su país, como fruto de sus principios, no les abandona su inconmovible seguridad y siguen considerándose capaces de conducir a Inglaterra hacia una situación mejor. l - Y si la revolución en Inglaterra es imposible, como ellos, por lo menos, afirman, no cabe duda de que tienen poco que temer por su posi. ción. Si el cartismo fuese tolerado el tiempo necesario para lograr una mayoría en la Cámara de los Comunes, podría seguir celebrando mítines durante una serie de años y exigir la aplicación de los seis puntos de la Carta del Pueblo. Pero la clase media no va a renunciar, median. te la concesión del sufragio universal, a su ocupación de la Cámara baja, pues sabe que si transigiera en este punto se vería arrollada por los votos de la gran masa de los desposeídos. Por eso el cartismo no ha podido, ni lo podrá tan pronto, echar raíces entre los elementos cultos de Inglaterra. Cuando aquí se habla de cartistas y radicales, se entiende por tal siempre la hez del pueblo, la masa de los proletarios, y no cabe duda de que los pocos dirigentes cultos del partido desaparecen entre la masa.

Aun prescindiendo del interés político, la clase media sólo puede ser whig o tory, munca cartista. Su principio es la conservación de lo existente; el “progreso legal” y el sufragio universal, dada la situación actual de Inglaterra, traería consigo, infaliblemente, una revolución. Por eso es muy natural que el inglés práctico, para quien la política es una cuestión de números o incluso un negocio comercial, no quiere darse [124]

por enterado de cómo crece pavorosamente por debajo de cuerda el poder del cartismo, porque este creciente poder no puede expresarse en cifras o se expresa solamente en números, que en relación con el gobierno el parlamento son ceros a la izquierda. Pero hay cosas que están más allá de los números, y contra ellas se estrellará, cuando el momento llegue, la supersabiduría de los whigs y los tories.