LAS LEYES SOBRE EL TRIGO [Rheinische Zeitung, núm. 360-361, : 27 de diciembre de 1842]

Lancashire, 22 de diciembre | Las leyes vigentes sobre el trigo se acercan rápidamente a su fin. El pueblo se siente verdaderamente furioso contra la “tasa sobre el pan” y, hagan lo que hagan los tories, no podrán enfrentarse a la presión de las masas enfurecidas. Sir Robert Peel ha aplazado la reunión del parlamento hasta el 2 de febrero; concede con ello seis semanas de plazo a la oposición para que pueda atizar todavía más la furia de la gente. Inmediatamente que se abra la mueva legislatura, Peel tendrá que dar explicaciones acerca de la Sliding-Scale; generalmente se cree que, por lo menos, vacila ya en su anterior posición con respecto a este sistema. Si se decide a suprimirla, no cabe duda de que el partido tor», mucho más severo, abandonará el ministerio, dejando el puesto a los mode rados whigs y produciéndose entonces la coalición Peel-Russell. En todo caso, la aristocracia se defenderá tozudamente y yo, por mi parte, no me inclino a creer que se la pueda convencer de que renuncie de buena gana a los aranceles protectores sobre el trigo.

La nobleza inglesa ha dejado pasar la Ley de reformas 7* y la emancipación de los católicos,*? pero el esfuerzo. que ha tenido que hacer para dominarse ante semejantes innovaciones no sería nada en comparación con el que representaría la derogación de las leyes cerealistas. En efecto, ¿qué significa la. debilitación de la influencia aristocrática en la elección de la Cámara de los Comunes, junto a lo que sería reducir en un 30 por ciento aproximadamente la fortuna de toda la aristocracia inglesa? Y si.las.dos leyes anteriores costaron tales luchas, si la ley de reformas sólo logró imponerse con ayuda de las insurrecciones populares y rompiendo a pedradas los cristales de los palacios de la aristocracia, no hay que creer que, ante una cuestión como la que se debate, la nobleza se resignaría a esperar a ver si el pueblo es lo suficientemente fuerte y poderoso para imponer su voluntad. Por otra parte, los disturbios de este verano han revelado a la nobleza lo poco que vale el pueblo inglés cuando se lanza a la revuelta. Yo estoy firmemente convencido de que, esta vez, la aristocracia hará frente al problema, hasta que sienta el cuchillo en la garganta. Pero también podemos estar seguros de que el pueblo no seguirá por mucho tiempo pagando a la aristocracia un penique (o sean 10 centavos prusianos) por cada libra de pan que coma. De ello se cuidará la Anti. Corn-Law-League. Las actividades de esta Liga han sido enormes y [131]

pienso enviar una detallada información acerca de este punto, Hoy por hoy, baste decir que uno de los resultados más importantes logrados en parte por las leyes sobre el trigo y en parte por la Liga ha sido el librar a los arrendatarios de la influencia moral de sus terratenientes nobles. Hasta ahora, nadie se había mostrado más indiferente ante las condi. ciones políticas que los arrendatarios ingleses, es decir, toda la parte de la nación dedicada a la agricultura. El landlord (terrateniente) era, naturalmente, tory y desahuciaba a todo arrendatario que no votase por los tories en las elecciones al parlamento. Así se explica que los 252 miembros del parlamento que debe elegir el campo en el Reino Unido sean casi todos ellos de este partido. Sin embargo, los efectos de las leyes sobre el trigo y las publicaciones de la' Liga, difundidas en cientos de miles de ejemplares, han despertado el sentido político entre los arrendatarios. El arrendatario ha comprendido que sus intereses no se identifican con los del terrateniente, sino “que, por el contrario, son antagónicos a éstos, y que a nadie han perjudicado tanto como a él las leyes cerealistas. o, ] .

La mayoría de los arrendatarios es ahora whig y, como a los terratenientes les resultaría difícil ejercer actualmente una influencia decisiva sobre el voto de los arrendatarios, los 250' diputados tories se convertirán, por lo menos una gran mayoría de ellos, en diputados whigs. Áunque este cambio sólo afectara a la mitad, ello bastaría para alterar considerablemente la fisonomía de la Cámara baja, asegurando a los whigs una mayoría permanente. Y de que así sucederá no cabe duda. Sobre todo, si se derogan las leyes sobre el trigo, con lo que el arrendatario adquiriría una total independencia con respecto al dueño de la tierra, ya que, en las nuevas condiciones creadas, no podría pensarse en rescindir los contratos de arriendo.

La aristocracia creyó dar un golpe de mano al imponer las leyes sobre el trigo; pero el dinero que con ello ha conseguido no contrarresta, ni mucho menos, los grandes perjuicios que aquellas leyes acarrearon para ella. Perjuicios que consisten en el hecho de que, a partir de ahora, la aristocracia no aparece ya como la representante de la agricultura, sino como la mantenedora de sus propios y egoístas intereses.