EL MANIFIESTO FILOSOFICO DE LA ESCUELA HISTORICA DEL DERECHO ¡os¡ [Rheinische Zeítung, núm. 221, 9 de agosto de 1842)

La opinión vulgar ve en la Escuela histórica la reacción contra el espíritu frívolo del siglo xvm. La difusión de esta idea se halla en razón inversa a su verdad. Lo cierto es que el siglo xvm engendró un solo producto que tiene como característica la frivolidad, y este producto frívolo, el único de todos, es la Escuela histórica. La Escuela histórica ha hecho del estudio de las fuentes su santo y seña, al llevar la pasión por las fuentes hasta el extremo de sugerir ál navegante que mueva su buque no por el río, sino por la fuente de que nace; por eso no nos tomará a mal que nos remontemos a sus fuentes, es decir, al Derecho natural de Hugo. Su filosofía es anterior a su desarrollo, razón por la cual será en vano que busquemos en su desarrollo alguna filosofía.

Una ficción usual en el siglo XVIII consideraba el estado de naturaleza como el auténtico estado natural del hombre. Queriendo ver con los ojos de la cara las ideas del hombre, se dio en crear hombres naturales, "papagenos",[98l cuya ingenuidad se extendía hasta su piel cubierta de plumaje. En las últimas décadas del siglo xvm se atribuía a los pueblos naturales una cierta sabiduría primitiva, y por todas partes oíamos a los pajareros imitar las melodías de los iroqueses, los indios, etc., creyendo que por medio de estas artes se iba a hacer caer en la trampa a los pájaros. Todas estas excentricidades respondían a la idea acertada de que los estados toscos son algo así como los ingenuos cuadros primitivos de los estados verdaderos.

El hombre natural de la Escuela histórica, no cubierto todavía por el barniz de la cultura romántica, es Hugo. Su tratado de Derecho natural [loo] es el Vie¡o Testamento de la Escuela histórica. No debe desorientarse la opinión de Herder cuando dice que los hombres naturales son poetas y los libros sagrados de los pueblos naturales libros poéticos, a pesar de que Hugo habla en la prosa más trivial y más prosaica, pues todo siglo tiene su naturaleza peculiar y produce también sus hombres naturales característicos. Y si Hugo no hace poesía sí sabe manejar las ficciones, y la ficción es la poesía de la prosa, lo que cuadra muy bien a la naturaleza prosaica del siglo xvm. Al presentar al sefior Hugo como el patriarca y creador de la Escuela histórica, nos atenemos al sentido propio de esta escuela, como lo demuestra el programa solemne redactado por el más famoso jurista histórico en la fiesta jubilar de Hugo.f101l Cuando, por tanto, concebimos [ 237]

2 38 MANIFIESTO DE LA ESCUELA HISTóRICA DEL DERECHO al sefior Hugo como hijo del siglo xvm, nos atenemos incluso al espí. ritu del señor Hugo, como él mismo lo atestigua cuando se hace pasar por discípulo de Kant, presentando al mismo tiempo su Derecho natural como un vástago de la filosofía kantiana. Y es aquí, en este punto, donde nos fijaremos en su Manifiesto. Hugo tergiversa a su maestro Kant al creer que, si no podemos llegar a conocer la verdad, tenemos derecho, consecuentemente, a admitir como moneda de buena ley lo falso, siempre y cuando que exista. Hugo es un escéptico con respecto a la esencia necesaria de las cosas, para aceptar a la manera de Hoffmann sus manifestaciones fortuitas. De ahí que no trate en manera alguna de demostrar que lo positivo es racional, sino que se propone probar, por el contrario, que lo positi. vo no es racional. Y trae de todos los puntos cardinales, complaciéndose en su propia inventiva, razones para llegar a la evidencia de que ninguna necesidad racional anima las instituciones positivas, por ejem. plo la propiedad, la Constitución del Estado, el matrimonio, etc., de que estas instituciones contradicen incluso a la razón y de que pueden, a lo sumo, dar pie a que se hable en pro o en contra de ellas. Este método no puede achacarse, en modo alguno, a su fortuita individualidad; es más su método de principio, el método franco y sincero, simplista y sin miramiento, de la Escuela histórica. Si lo positivo tiene que regir porque es positivo, debo probar que lo positivo no rige porque es racional, y ¿cómo podría hacerlo con mayor evidencia que demostrando que lo irracional es positivo y que lo positivo no es racional? Si la razón fuese la pauta de lo positivo, no seria lo positivo la pauta de la razón. "Es una insensatez, pero con método." [102 1 Por tanto, Hugo profana cuanto es sagrado para el hombre jurídico, moral y político, pero sólo destroza a estos dioses para poder rendirles el culto histórico debido a las reliquias, los profana a los ojos de la ra. zón para luego rendirles culto a los ojos de la historia y, al mismo tiempo, para rendir culto a los ojos históricos.

Y también la argumentación de Hugo es positiva, como su principio; es decir, no crítica. Hugo no reconoce diferencias. Toda existencia es para él una autoridad y toda autoridad es reconocida por él como un fundamento. Así, cita en el párrafo a Moisés y Voltaire, a Richardson, Montaigne y Ammon, el "Contrat social" de Rousseau y el "De civitate dei" a de San Agustín. Y el mismo ra>ero se aplica a los pueblos. El siamés que considera como el orden natural eterno el que su rey pueda coserle la boca al charlatán y rasgársela hasta las orejas al orador torpe, es, para Hugo, tan positivo como el inglés, para quien es una pa.., radoja poHtica el hecho de que su rey ordene por sí y ante sí un4J emisión de monedas. El impúdico conci, que anda desnudo y se cubre, cuando más, con un poco de barro, es tan positivo para él como el francés que, no contento con vestirse, viste con elegancia. El ale- .4 nufn, que educa a su hija como la joya de la familia, no es para él más positivo que el rasbuta,[1031 que la mata para no tener que preocua La Ciudad de Dios. • . J 1 ·¡ j parse de alimentarla. En una palabra, las erupciones de la piel son, para él, tan positivas como la piel misma.

En unos lugares es positivo esto y en otros aquello, lo uno es tan irracional como lo otro y debes someterte a lo que es positivo entre tus cuatro paredes.

Hugo, es, por tanto, un perfecto escéptico. El escepticismo del siglo xvm frente a la razón de lo existente se manifiesta en él como el escéptico frente a la existencia de la razón. Hugo adopta el iluminismo, deja de ver en lo positivo. Entiende que se ha arrancado a lo positivo su apariencia, lo racional, pero sólo para no tener que ver ya en lo racional nada racional, para poder reconocer lo positivo sin la apariencia de la razón; entiende que se han despojado las cadenas de las flores falsas para poder llevar auténticas cadenas no adornadas por flores. Hugo se comporta hacia los demás iluministas del siglo xvm de modo parecido a cómo, por ejemplo, la disolución del Estado francés en la ociosa corte del Regente b se comporta hacia la disolución del Estado francés en la Asamblea Nacional. Disolución en ambos lados. Allí se muestra como la ociosa frivolidad que se percata de la hueca ausencia de ideas del estado de cosas existentes y se burla de ella, pero sólo para desembarazarse de todas las ataduras morales y racionales y poder, así, seguir jugando con las podridas ruinas y dejarse arrastrar y disolver por ese juego. Es la putrefacción del mundo de su tiempo, que se complace en sí misma. Por el contrario, en la Asamblea Nacional la disolución se manifiesta como nuevo el espíritu que se libera de las viejas formas, las cuales ya no eran dignas ni capaces de albergarlo. Es el propio sentimiento de la nueva vida, que destruye lo ya destruido y repudia lo ya repudiado. Por tanto, si podemos fundadamente considerar la filosofía de Kant como la teoría alemna de la revolución francesa, el Derecho natural de Hugo debe considerarse como la teoría alemana del ancien regime e francés. Se reproduce en él toda la frivolidad de aquellos roués,d el vulgar escepticismo que, insolente frente a las ideas, se muestra muy devoto ante lo tangible y sólo percibe su sagacidad cuando se despoja del espíritu de lo positivo para retener como residuo lo puramente positivo y moverse a gusto en estos estados animales. Incluso cuando sopesa los argumentos, lo hace para darse cuenta con infalible instinto de que lo que hay en las instituciones de racional y de moral es dudoso para la razón. Sólo lo animal aparece ante su razón como lo inobjetable. Pero escuchemos a nuestro iluminista desde el punto de vista del ancien régime. Dejemos que Hugo nos exponga lo que Hugo piensa. A todas sus combinaciones hay que ponerles un a:u·ro; ~q¡a.e Introducción "La única característica distintiva del hombre es su naturaleza animal." b Felipe II de Orleans, e Antiguo régimen. d Taimados. e El mismo lo dijo. 240 MANIFIESTO DE LA ESCUELA HISTóRICA DEL DERECHO EL CAPITULO SOBRE LA LIBERTAD "Incluso es· una restricción a la libertad" (del ser racional, se entiende) "el que no pueda dejar de ser a su anto¡o una criatura racional, es decir, un ser que puede y debe obrar racionalmente."

"La falta de libertad no hace cambiar para nada la naturaleza humana y racional del no libre y de otros hombres. Los deberes de conciencia permanecen todos. La esclavitud no solo es físicamente posible, sino que lo es también en cuanto a ld razón, y en toda investigación que ensene lo contrario tiene que deslizarse necesariamente algún error. Cierto que no es perentoriamente jurídica, es decir, no se deriva de la naturaleza animal, ni de la racional o la civil. Pero la comparación con el derecho privado y aun el derecho público revela que puede ser derecho provisional, ni más ni menos que cualquier otra cosa reconocida por los adversarios." Prueba: "Por lo que se refiere a la naturaleza animal, es evidente que se halla más protegido quien pertenece a un rico y pierde algo con él y se percata de su penuria, que el pobre, al que sus conciudadanos utilizan mientras hay algo que utilizar en él, etc." ''El derecho de maltratar al esclavo y amputar/o no es esencial, y cuando se da no es mucho peor que lo que los pobres tienen que padecer y, en lo tocante al cuerpo, no es tan malo como la guerra, de la que en casi todas partes se ven libres los esclavos. Y, en cuanto a la belleza, es más fácil encontrarla en una esclava circasiana que en una mendiga." (¡Oíd al viejo!) "Por Jo que se refiere a la naturaleza racional, la esclavitud tiene sobre la pobreza la ventaja de que el dueiio estará más dispuesto aunque solo sea por un interés bien entendido a invertir en la enseñanza de un esclavo capaz que en el hijo de un mendigo. Bajo una Constitución, se exime precisamente al esclavo de muchas formas de opresión. El esclavo es más desventurado que el prisionero de guerra, a quien el vestido sólo le preocupa en cuanto durante algún tiempo se le hace responsable de él, más desventurado que el siervo dedicado a la construcción, a quien el gobierno hace vigilar por un capataz." "Si la esclavitud es ventajosa o perjudicial para la procreación, es cuestión todavía discutida."

EL CAPITULO SOBRE EL MATRIMONIO "En la consideración filosófica del derecho positivo, se ha reputado el matrimonio como algo mucho más esencial y mucho más de acuerdo con la razón de lo que parece en un análisis totalmente libre del problema." Cierto es que al señor Hugo le parece convincente la satisfacción de los impulsos sexuales. Y hasta deriva de este hecho una saludable moral: ' "De aquí, como de otras incontables relaciones, debería deducirse que no siempre es inmoral tratar el cuerpo de un ser humano como medio para un fin,. tal como erróneamente se ha entendido esta expresión, incluso por el mismo Kant." Pero lo objetable del matrimonio, según el señor Hugo, es precisamente la santificación del impulso sexual por el carácter de exclusividad, el freno puesto a este impulso por la ley, la belleza ética que idtll- , ..

, MANIFIESTO DE LA ESCUELA HISTóRICA DEL DERECHO 241 liza el mandato de la naturaleza, convirtiéndolo en un elemento de unión ideal, la esencia espiritual del matrimonio. Pero, antes de seguir adelante con su frívolo desenfado, detengámonos un momento a oír cómo se manifiesta el alemán histórico frente al filósofo francés. "C'est en renon~ant pour un seul homme a cette réserve mystérieuse, dont la regle divine est imprimée dans son coeur, que la femme se voue a cet hom· me, pour lequel elle suspend, dans un abandon momentané, cette pudeur, qui ne la quitte jamais; pour Jeque! seul elle écarte des voiles qui sont d'ailleurs son asile et sa parure. De la cette confiance intime dans son époux, résultat d'une relation exclusive, qui ne peut exister qu'entre elle et lui, sans qu'aussitót elle se sente flétrie; de la dans cet époux la reconnaissance pour un sacrifice· et ce mélange de désir et de respect pour un ~tre qui, m~me en partageant ses plaisirs, ne semble encare que lui céder; de la tout ce qu'il y a de régulielt dans notre ordre social." f Así se expresa el liberal y filosófico francés Benjamín Constant. Escuchemos ahora cómo habla el servil e histórico alemán: "Mucho más objetable es el segundo aspecto, el de que la satisfacción de este impulso no sea licita fuera del matrimonio. La naturaleza animal está en contra de esta restricción. Y más aún la naturaleza racional, porque". . . adivinese ... , "porque el hombre tendria que ser casi omnisciente para prever qué resultado obtendrá, porque, en consecuencia, es tentar a Dios el comprometerse a no satisfacer uno de los impulsos naturales más violentos a menos que pueda hacerse con determinada persona". "Esto equivale a mediatizar el sentimiento de lo bello, libre por naturaleza, cuando todo lo que con él se relaciona debe hallarse totamente exento de esas cadenas." ¡Véase en qué escuela han aprendido nuestros jóvenes alemanes[ [1041 "Esta institución atenta contra la naturaleza civil por cuanto que ... , por último, la policía acaba asumiendo una función casi irrealí:zable." ¡Torpe filosofía, que no sabe tratar a la policía con los miramientos que ésta se merece!

"Todo lo que se deriva de las normas más precisas sobre el derecho del f "Renunciando para un solo hombre a este misterioso recato cuya regla divina se halla grabada en su corazón, la mujer se entrega a este hombre, en gracia al cual deja en suspenso, en un abandono momentáneo, un pudor del que jamás se desprende y para el cual, y únicamente para él, levanta los velos que son, por lo demás, su asilo y su ornato. De ahí la íntima confianza que cifra en su esposo, como resultado de una relación exclusiva que sólo puede existir entre ella y él y sin la cual se sentiría inmediatamente mancillada; de ahí, en el esposo, el reconocimiento que siente por el sacrificio y esa mezcla de deseo y de respeto hacia un ser que, aun compartiendo sus placeres, sólo parece ceder a sus solicitaciones; de ahí todo lo que hay de ético en nuestro orden social.

MANIFIESTO DE LA ESCUELA HISTóRICA DEL DERECHO matrimonio nos enseña que éste, cualesquiera que sean los principios que ante él se adopten, sigue siendo una institución muy imperfecta." "Pero esta restricción del impulso sexual al matrimonio tiene también importantes ventajas, ya que de este modo suelen evitarse enfermedades contagiosas. El matrimonio ahorra al gobierno muchas complicaciones. Por último, hay que añadir a todo lo dicho la consideración tan importante siempre de que, en estas cosas, el campo del derecho privado es, generalmente, el único que prevalece." "Fíchte dice: la persona soltera sólo es la mitad de un ser humano. Pero me da" (bien entendido, al señor Hugo) "verdadera pena tener que decir que esta bella frase, que me pondria a mf por encima de Cristo, de Fénelon, de Kant y de Hume, es una monstruosa exageración". "Por lo que se refiere a la monogamia y a la poligamia, todo depende, evidentemente, de la naturaleza animal del hombre" ( 1) EL CAPITULO SOBRE LA EDUCACióN Enseguida leemos que "el arte de educar tiene que oponer a las relaciones jurídicas encaminadas a eso" (es decir, a la educación en el seno de la familia) "las mismas objeciones que el arte de amar opone al matrimonio".

"Claro está que la dificultad que supone el que sólo sea posible educar dentro de esta relación es mucho menos objetable que la que se refiere a la satisfacción del impulso sexual, entre otras cosas porque está permitido encomendar la educación por contrato a un tercero y, por tanto a quien sienta el impulso poderoso de hacerlo no le será dificil satisfacerlo, aunque no ciertamente en aquella determinada persona a quien le gustada educar. Sin embargo, no deja de ser contrario a la razón el que aquel a quien podemos estar seguros de que jamás se confiaría a un niño, pueda, en virtud de esta relación, dedicarse a educar, excluyendo a otros de las actividades de la educación." "Finalmente, también aquf interviene la coacción, por cuanto que, de una parte, el derecho positivo no consiente al educador abandonar esta relación, y de otra porque el educando se ve obligado a dejar que la eduque precisamente esta persona." "La realidad de esta relación descansa casi siempre sobre el mero azar del nacimiento, que el matrimonio obliga a asignar al padre. Este origen no es, ciertamente, muy racional, aunque sólo sea porque esto determina generalmente una cierta predilección, que ya, de por sí, se opone a una buena educación, y que ello no es tampoco absolutamente necesario lo demuestra el hecho de que se eduque también a los hijos cuyos padres han muerto." i EL CAPITULO SOBRE EL DERECHO PRIVADO En el § 107 se nos enseña que la "necesidad del derecho privado es por todos conceptos una supuesta necesidad".

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MANIFIESTO DE LA ESCUELA HISTóRICA DEL DERECHO 243 EL CAPíTULO SOBRE EL DERECHO PúBLICO ''Es deber sagrado de conciencia obedecer a la autoridad en cuyas manos se ha. Ha el poder." "En lo que se refiere a la división de los poderes de gobierno, aunque no haya ninguna constitución que sea perentoriamente jurídica, todas son provisionalmente jurídicas, cualquiera que sea la división de poderes que en ellas se establezca."

Pero, ¿no ha demostrado Hugo que el hombre puede despojarse incluso de la última traba de la libertad, a saber, de la que le obliga a ser una criatura racional?

Creemos que bastan estos pocos extractos del Manifiesto filosófico de la Escuela histórica para poder emitir un juicio histórico acerca de esta Escuela, sin caer en las quimeras históricas, en los vagos sueños sentí. mentales y en las ficciones deliberadas; que bastan para decidir si real. mente los sucesores de Hugo sienten vocación de ser los legisladores de nuestro tiempo.f 10~1 Es cierto que, al transcurrir el tiempo y desarrollarse la cultura. este tosco árbol genealógico de la Escuela histórica se ha visto envuelto en los cendales de lo nebuloso por el incienso de la mística, elaborado fan. tásticamente por el romanticismo e inoculado por la especulación, y los muchos frutos eruditos arrancados de este árbol, secos y jactanciosamen. te exaltados, se han almacenado en las grandes bodegas de la erudición alemana; pero no hace falta tener mucho espíritu crítico para descubrir por debajo de todas estas frases modernas y perfumadas las sucias y viejas ideas de nuestro iluminista del ancien régime y para ver en toda esta superabundante untuosidad su trivialidad indolente. Donde Hugo dice que la característica jurídica distintiva del hombre es "lo animal" y que, por tanto, el derecho es derecho animal, los modernos cultos sustituyen la brutal y franca palabra "anim&", tal vez. por la palabra "orgánico", pues ¿quién va a pensar, cuando se habla de organismo, que este organismo es precisamente d animal? Donde Hugo dice que en el matrimonio y en las demás instituciones ético-jurídicas no se encierra ninguna razón, los señores modernos dicen que estas instituciones, aun no siendo creaciones de la razón humana, son, sin em. bargo, imágenes de una razón "positiva" superior, y, así sucesivamen. te, en todos los demás artículos. El único resultado a que llegan todos ellos por igual es éste: el derecho del poder arbitrario. Las teorías jurídicas e históricas de Hal1er, Stahl, Leo y todos los de su cuerda deben considerarse como códices rescripti g del Derecho natu. ral de Hugo, en los que, tras algunas manipulaciones de análisis crítico, vuelve a leerse el primitivo texto original, como en su momento oportuno tendremos ocasión de ver. Y todas las artes de maquillaje que puedan desplegarse resultan tanto más inútiles cuanto que tenemos en nuestras manos el viejo Manifiesto, el cual, aunque no sea precisamente claro, es, a pesar de todo, bastante inteligible g Manuscritos sobre los cuales se vuelve a escribir.