importante la finalidad y los conocimientos de cada individuo y es necesaria una vista adiestrada para separar lo que pertenece al individuo y a su tiempo, las preguntas, en cambio, son las voces francas de la época, elevadas sin miramientos por encima de todas las individualidades, son sus lemas, las proclamas sobre el estado de su propia alma. Por ello los reaccionarios de todas las épocas son tan buenos barómetros de su situación espiritual como los perros de la atmosférica. Para el públigo esto tiene la apariencia de que los reaccionarios producen las cuestiones. Por ello cree que si ningún obscurantista combate una determinada corriente moderna, si nadie la pone en cuestión, la cuestión no existe. El público mismo considera por lo tanto. que los reaccionarios son los verdaderos hombres del progreso.

“Si el poder del estado debe partir de un punto””, es decir si un punto debe gobernar o si cada provincia, etc.,.debe administrarse a sí misma y el gobierno central sólo mostrarse hacia el exterior, como: el poder: dela totalidad “frente al exterior”, de este modo no puede plantearse la cuestión de la centralización. El autor nos asegura que “considerada desde un punto de vista más elevado esta cuestión se desintegra y queda en la nada*”, pues “si el hombre es realmente lo que debe ser por su esencia, la libertad individual no está de ningún modo dividida de la libertad general”. “Por lo tanto, si se supone un pueblo de hombres justos no se puede plantear la cuestión de que tratamos””. **El poder central viviría en todos los miembros, etc., etc.”” ““Pero al igual que toda ley exterior, toda institución positiva, etc., también todo poder central del estado, etc., sería superfluo. Una sociedad de este tipo.no sería un estado sino un ideal de la humanidad”. ““Es posible resolver de una manera sorprendentemente fácil los más difíciles problemas del estado si se contempla nuestra vida social. desde un elevado punto de vista filosófico. Teóricamente esta solución de los problemas es correcta, e incluso la única correcta..Pero aquí no se trata de una respuesta teórica, etc., de la cuestión de la centralización sino de una respuesta práctica, aunque sólo empírica y relativa, etc.” El autor del artículo comienza con una autocrítica de su cuestión. Considerada desde un punto de vista superior no existe, y al mismo tiempo nos ehteramos que desde este punto de vista elevado desaparecen todas las leyes, las instituciones positivas, el poder central del estado y finalmente el estado mismo. Con razón elogia el autor la “sorprendente facilidad”” con la que es capaz de orientarse este punto de vista, pero sin razón dice que esta solución de los problemas es “teóricamente correcta e incluso la única correcta”, sin razón llama “filosófico” a este punto de vista. La filosofía tiene que protestar seriamente si se la confunde con la imaginación. La ficción de un pueblo de “hombres justos”? es tan extraña a la filosofía como lo es a la naturaleza la ficción de “hienas devotas””. El autor sustituye a la filosofía por sus abstracciones. 2. La “Oposición Liberal” en Hannover. Nota de la redacción.

En esta nota de la redacción Marx define la calificación de “liberal”* dada a la oposición de Hannover por el título —puesto por la redacción— de un artículo de un corresponsal sobre el conflicto constitucional de 1837-1838. En este artículo, aparecido en cuatro partes entre el 22 de septiembre y el 4 de octubre, se criticaba el comportamiento de las fuerzas de oposición en-el enfrentamiento que se produjo al asumir el trono de Hannover Ernesto Augusto, duque de Cumberland, y no “reconocer la constitución de 1833 (la única existente en toda la Confederación Alemana), volviendo a imponer las leyes de 1819. Este intento restaurador despertó grandes resistencias. Una de las que más conmoción causó fue la de siete profesores de la Universidad de Gotinga —entre los que se contaban los hermanos Grimm y Friedrich Dahlmann— que expresaron públicamente **que se tenían que seguir considerando obligados por el juramento prestado a la Constitución”? La respuesta del rey fue la expulsión de los siete de la Universidad y de tres de ellos del país.

Gaceta Renana, N* 312, 8 de noviembre de 1842 Puesto que la expresión **oposición liberal”* del título no procede del autor del artículo en cuestión sino de la redacción, ésta se ve precisada a aportar algunos comentarios a esa denominación. Dos razones se aducen contra ella. Por lo que hace a la forma, la oposición no sería liberal por ser conservadora, por tener como finalidad el mantenimiento de una situación jurídica existente, dialéctica según la cual la revolución de Julio fue conservadora, o sea no liberal, pues.tenía como finalidad en primer lugar la conservación de la Charte. No por ello, sin embargo, el liberalismo ha dejado de reivindicar la revolución de Julio. Ciertamente, el liberalismo es conservador, conserva la libertad, y, frente a los ataques de la violencia grosera y material, conserva incluso el status quo al que ha llegado la libertad. A ello se agrega que, si esta abstracción quiere ser consecuente, su propia posición tiene que encontrar progresista y liberal la oposición que defiende una situación jurídica que data de 1833 frente a una reacción que hace retroceder con violencia el año 1833 al año 1819.

Por lo que hace al contenido, continúa la argumentación, el contenido de la oposición, la constitución de 1833, no es un contenido de la libertad. ¡Concedido!. Pero. así.como la constitución de 1833 no es una figura de la libertad si se la mide con la idea de la libertad, sí lo es si se la mide con la existencia de la constitución de 1819. Fundamentalmente, no se trataba en primer lugar del contenido determinado de esta ley sino de oponer un contenido . legal'a una usurpación ilegal.

La redacción estaba además autorizada a llamar “liberal” a la oposición de Hannover en la medida en que prácticamente todas tas cámaras alemanas la habían aclamado como oposición liberal, como la oposición de la libertad legal. Si ante el tribunal de la crítica le corresponde este predicado, si más allá de la mera afirmación y pretensión de liberalismo ha pasado a un liberalismo real, el análisis de esta cuestión era precisamente la tarea del artículo en cuestión.

Aprovechamos para observar que, de acuerdo con nuestra opinión, en el futuro el verdadero liberalismo en Hannover no tendrá que defender la constitución de 1833 ni volver a la ley de 1819 sino aspirar a una forma estatal completamente nueva, que corresponda a una conciencia popular más profunda, más desarrollada y * más libre.

La Redacción de la Gaceta Renana