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Engels a Marie Engels

en Mannheim

Mi muy querida Saurt:

Acabo de recibir tu carta, y como ahora mismo no tengo nada que hacer, voy a emborronarte unas líneas. Nuestro despacho ha recibido una mejora sustancial. Hasta ahora, en efecto, era siempre muy aburrido lanzarse al pupitre justo después de comer, cuando uno está tan espantosamente perezoso, y para remediar este mal hemos instalado dos hermosísimas hamacas en el entresuelo del almacén, en las cuales nos columpiamos después de la mesa, fumando un cigarro, y a veces también echamos una pequeña cabezada. Estoy convencido de que esta instalación te parecerá muy práctica. De Roth he recibido también una carta esta mañana; regresa el próximo domingo, tras una ausencia de 4 meses. Para que lo sepas: 1700 marcos banco al 137 por ciento son 776 táleros y 24 groschen en luises de oro. Lo he calculado dos veces, es del todo correcto. Adjunto un grabado. Un viejo catador de vinos al que dan a beber vino agrio. El de al lado es el viajante de comercio que le ha vendido el vino agrio. También quiero dibujarte cómo se peinan aquí los señoritos:

        Los
        tíos
        tienen
        x toda la pinta
        ) de
        f⁴ terneros.

¡Maldición! Cuando hube escrito esto, me fui a casa a comer, y cuando volví, encendí un cigarro para echarme en la hamaca. Pero se rompió al instante debajo de mí, y cuando iba a clavar clavos nuevos, me llamó el infame Dersbiem; y ahora ya no puedo librarme del despacho.

¡Alabado sea Dios! ¡Al fin he podido guardar mi siesta! Me escabullí del despacho y me llevé cigarros y cerillas y pedí cerveza; luego me subí al entresuelo más alto del almacén y me tumbé en la hamaca, columpiándome con suma suavidad. Después fui al piso intermedio del almacén y empaqué dos cajas de platillas, mientras consumía un cigarro y una botella de cerveza y sudaba copiosamente, pues hoy hace tanto calor que, a pesar de un catarro apenas superado, vuelvo a meterme en el Weser. Hace unos días me bañé e hice que un tipo remase detrás de mí, y entonces nadé cuatro veces seguidas de una orilla a otra del Weser, algo que difícilmente nadie en Bremen podrá imitarme.

¡Maldición! Por dos razones: primero, porque llueve; segundo, porque mi amabilísimo joven principal no quiere abandonar en absoluto el despacho, y así me veo obligado a apagar otra vez mi cigarro. Pero ya lo ahuyentaré yo. ¿Sabes cómo lo hago? Voy a la cocina y grito muy alto: «¡Christine, un sacacorchos!», luego abro una botella de cerveza y me sirvo un vaso. Si le queda en el cuerpo un ardite de pundonor, tendrá que largarse, pues eso viene a decir tanto como: «¡Lárgate, don Guillermo!»

Así que ahora hablas tan estupendamente inglés, ¿eh? Pues espera: cuando vuelvas a casa te enseñaré danés o español para que puedas hablar conmigo en un idioma que los demás no entienden. Danske Sprog fagre Sprog, y el Español es lengua muy hermosa. ¿O prefieres portugués? O português é uma língua muito graciosa, e os Portugueses são nação muito respeitável. Mas como aún no has llegado tan lejos, te ahorraré más.

Aquí se puede ver mi hamaca, conmigo dentro, fumando un cigarro.

 1 Schwester

En este momento oigo que se han vendido otras 500 cajas de azúcar, es decir, 250.000 libras; ¡con eso se puede endulzar más de un café soso! ¡Quién sabe si el azúcar que tienes en tu taza no sale de la mismísima caja de la que yo he tenido que sacar muestras! Pero vuestro azúcar del Rin viene todo de Holanda, donde lo hacen de trapos, no de trapos de percal, sino de azúcar de trapo.

Dentro de poco tendrá lugar en Falkenberg, a 3 horas de aquí, una gran maniobra, en la que las tropas de Bremen, Hamburgo, Lübeck y Oldenburg, juntas, formando todo un regimiento, harán sus ejercicios. Son tropas lamentables: tres de ellas juntas no tienen tanto bigote como yo cuando llevo tres días sin afeitarme; en sus chaquetas se pueden contar los hilos uno a uno, y no llevan sables, sino Speckääle. En efecto, una Speckaal es una anguila ahumada, pero entre los soldados se trata de la vaina de cuero para la bayoneta, que llevan en lugar del sable. Esos desdichados corren el riesgo, al marchar, de clavarse mutuamente la bayoneta en la jeta si la llevan en el fusil, y por eso son tan sensatos que la llevan a la espalda. Son unos miserables cartuchos, kaschuben y ledschaken.

Me he quedado, ¡vive Dios!, sin materia,
y ya no sé qué más habría que escribir;
mas esta hoja quiero, por mi honor, llenar
aunque para ello tenga que estirar con tenazas.
Y pues en verso poco se puede decir,
y poca materia tan al ancho extender,
cierro esta carta con malos rimados;
pero temo que Pegaso se encabrite
y me arroje violentamente a la arena.

El sol se pone, la tierra en torno se oscurece,
y sólo en occidente, a través de velos de nubes,
penetra la abrasadora llama del crepúsculo.
Es un fuego grave y santo
que arde sobre la tumba de un día
que nos ha traído mucho de amado y caro.
Ahora expiró, y la noche oscura tiende su manto
con brillantes miradas de estrellas
suavemente sobre nuestro ámbito terrenal.
Y todo en calma: en sus nidos se aprietan
los pájaros, y en la maleza los animales,
y hasta los mosquitos han cesado su danza.
Cerrada está la alegre puerta de la vida,
como antaño, aún en el tercer día de la creación,
cuando sólo el árbol fue creado para adornar
la tierra, y aún no en el verde prado
pacían los animales — así es de nuevo,
sólo en las ramas susurra la leyenda del viento;
es el espíritu del Señor: poderosos cantos
brama al descender en poderoso vuelo,
y las alas de la tormenta ahuyentan las nubes.
Y eternamente sopla así, el eternamente joven,
mas a mí se me acaba el resuello para rimar.

Punktum. Si lo entiendes, eres persona culta y puedes meter baza.

Adiós, tu
Friedrich

Bremen, 20 de agosto de 40

25 de agosto. Anteayer volvió a llegar Roth.