Querido Bremen Courier,
Por favor, no te ofendas
si te has vuelto el hazmerreír de la ciudad.
Recuerda, amigo, que la gente siempre ha tendido
a ridiculizar lo que es patentemente insano.
Tus días de sol casi han terminado
en los tres meses que llevas trotando por ahí.
¿Has estado diciendo cosas que no debías,
para darte a ti mismo tal alimento para reflexiones?

Mis poemas me costaron poco esfuerzo cuando los hice;
el trabajo de burro estaba ya casi todo hecho.
Tomé tus artículos y los parodié;
la materia temática provino de ti solo.
Simplemente resta el esquema de rimas y el ritmo—
la imagen que queda es toda tuya.
Enfurécete, si quieres, con tu respetuoso y
obediente servidor,
Theodor Hildebrand