¿Por qué nunca podéis dejar en paz lo que está bien
y permitir que un poco de honesto esfuerzo
o palabras bienintencionadas dichas con tono amable
hagan su buena obra entre los vivos?

Falsear lo que la gente realmente quiere decir
es muy fácil de arreglar.
Lo malo en lo bueno se ve demasiado rápido,
pero nunca convertiréis lo bueno en malo.

¿O esperáis acaso seriamente
obtener ventajas menospreciando
los esfuerzos ajenos? Si queréis respeto,
ganadlo entonces por derecho propio.

Usad vuestro propio cerebro; si queréis triunfar,
preparaos para la ascensión;
ir a remolque de los que van al frente,
menospreciándolos, es perder el tiempo.

Decid, ¿podéis acaso esperar perjudicar al mensajero
para quien tendéis vuestras trampas rencorosas?
Él lleva noticias; dejadlo, pues, que siga su camino
tal como avanza por su vía legítima.

Si trae la verdad, la verdad ciertamente prevalecerá,
trascendiendo la perfidia y el fraude.
El viejo y sabio dicho da en el clavo:
«La honradez es su propia recompensa».