7 de noviembre de 1910. París.

Estimado camarada:

Habiéndome retirado hoy de la reunión, considero mi deber explicarle, para el caso de todo tipo de habladurías partidistas (y cuasi-partidistas), el significado de mi acto. Me considero no solo con derecho, sino obligado a negarme a participar en la llamada «discusión», que sirve de pretexto a la parte liquidacionista de la redacción para sacar a relucir las peores calumnias de los peores elementos antipartidistas. Cuando Mártov, por ejemplo, se refiere a que los otzovistas son una parte del partido, transmitiendo a la vez en voz alta la calumnia de los elementos más canallescos de la emigración otzovista, de que el caso del camarada Víctor fue cerrado o silenciado debido a un soborno*, y expresando la exigencia de protegerlos, a él y a Dan, de semejantes sospechas de «una parte del partido», es claro para todos que, bajo el manto de la «protección» frente al chantaje otzovista, se nos presenta nada menos que una colaboración liquidacionista con los excesos otzovistas del peor género.

Considerando indigno de mí participar en una «discusión» donde se dicen semejantes cosas, declaro que también en el futuro me esforzaré por retirarme de las reuniones cuando se produzca tal «discusión».

Con saludos camaraderiles, N. Lenin.