Aproximadamente en los mismos días en que se escribía la 4ª «Carta desde lejos», pero, probablemente, después de escrita esta carta, Vladímir Ilich comenzó a escribir un artículo con el título «La revolución en Rusia y las tareas de los obreros de todos los países». Según el plan de Vladímir Ilich, esto debía ser, al parecer, un llamamiento al proletariado internacional en nombre del Comité Central de nuestro partido.

El artículo quedó inconcluso y hasta ahora no ha sido publicado.

Lo publicamos según la copia conservada en el libro copiador, del cual hemos hablado en el prefacio general a los documentos publicados.

6.

LENIN.

LA REVOLUCIÓN EN RUSIA Y LAS TAREAS DE LOS OBREROS DE TODOS LOS PAÍSES.

¡Camaradas obreros!

La previsión de aquellos socialistas que permanecieron fieles al socialismo y no sucumbieron a la embriaguez del salvaje, bestial espíritu bélico, se ha confirmado. La primera revolución, engendrada por la guerra mundial de rapiña entre los capitalistas de distintos países, ha estallado. La guerra imperialista, es decir, la guerra por el reparto del botín saqueado entre los capitalistas, por el estrangulamiento de los pueblos débiles, ha comenzado a transformarse en guerra civil, es decir, en guerra de los obreros contra los capitalistas, guerra de los trabajadores y oprimidos contra sus opresores, contra los zares y reyes, contra los terratenientes y capitalistas, ¡guerra por la completa liberación de la humanidad de las guerras, de la miseria de las masas, de la opresión del hombre por el hombre!

A los obreros rusos les ha correspondido el honor y la dicha de ser los primeros en iniciar la revolución, es decir, la gran guerra, la única legítima y justa, de los oprimidos contra los opresores.

Los obreros de Petersburgo vencieron a la monarquía zarista. En heroica lucha contra la policía y las tropas zaristas, tras iniciar desarmados la insurrección contra las ametralladoras, los obreros atrajeron a su lado a la mayor parte de los soldados de la guarnición de Petersburgo.

Lo mismo ocurrió en Moscú y otras ciudades.

Abandonado por sus tropas, el zar tuvo que rendirse: firmó la abdicación del trono, por él y por su hijo.

LENIN.---- LA REVOLUCIÓN EN RUSIA Y LAS TAREAS DE LOS OBREROS DE TODOS LOS PAÍSES.

Propuso ceder el trono a su hermano Mijaíl.

Gracias a la enorme rapidez del golpe, gracias a la ayuda directa de los capitalistas anglo-franceses, gracias a la insuficiente conciencia de toda la masa obrera y popular en Petersburgo, gracias a la organización y preparación de los terratenientes y capitalistas rusos, éstos se apoderaron del poder estatal.

En el nuevo gobierno ruso, el «Gobierno Provisional», los puestos más importantes —la presidencia, el ministerio del interior y el de guerra— fueron a parar a Lvov y Guchkov, octubristas que con todas sus fuerzas ayudaron a Nicolás el Sangriento y a Stolypin el Verdugo a aplastar la revolución de 1905, a fusilar y ahorcar a los obreros y campesinos que luchaban por la tierra y la libertad.

Los ministerios menos importantes fueron a parar a los kadetes: el de asuntos exteriores a Miliukov, el de instrucción pública a Manúilov, el de agricultura a Shingariov. Y un puestecillo del todo insignificante, el ministerio de justicia, se lo dieron al trudovik Kerenski, un charlatán que los capitalistas necesitan para tranquilizar al pueblo con vanas promesas, para embaucarlo con frases sonoras, para «conciliarlo» con el gobierno de terratenientes y capitalistas, que desea continuar la guerra de rapiña en alianza con los capitalistas de Inglaterra y Francia, la guerra por la conquista de Armenia, Constantinopla, Galitzia, la guerra para que los capitalistas anglo-franceses retengan en sus manos el botín que arrebataron a los capitalistas alemanes (todas las colonias de los alemanes en África) y, al mismo tiempo, arrebaten a los capitalistas alemanes el botín capturado por estos bandidos (parte de Francia, Bélgica, Serbia, Rumanía, etc.).

Naturalmente, los obreros no podían confiar en un gobierno así. Los obreros derrocaron a la monarquía zarista luchando por la paz, el pan y la libertad. Los obreros sintieron enseguida por qué Guchkov, Miliukov y Cía. lograron arrebatar la victoria al pueblo obrero. Porque los terratenientes y capitalistas rusos estaban bien preparados y organizados; porque de su lado está la fuerza del capital, la riqueza tanto de los capitalistas rusos como de los capitalistas más ricos del mundo, los ingleses y franceses.

Los obreros comprendieron de inmediato que, para luchar por la paz, el pan y la libertad, las clases trabajadoras, los obreros, soldados y campesinos, debían organizarse, unirse, agruparse por separado de los capitalistas y contra ellos.

RECOPILACIÓN LENINISTA.

Y los obreros de Petersburgo, tras vencer a la monarquía zarista, crearon en el acto su propia organización, el Soviet de Diputados Obreros, y de inmediato empezaron a fortalecerla y ampliarla, a crear Soviets independientes de Diputados Soldados y Campesinos. A los pocos días de la revolución, el Soviet de Diputados Obreros y Soldados de Petersburgo contaba ya con más de 1.500 diputados de los obreros y de los campesinos vestidos con uniforme de soldado. Este Soviet gozaba de tal confianza entre los empleados ferroviarios y toda la masa de la población trabajadora, que comenzó a convertirse en un verdadero gobierno popular.

E incluso los más fieles amigos y protectores de Guchkov-Miliukov, los más fieles perros guardianes del capital de rapiña anglo-francés, Robert Wilson, colaborador del riquísimo periódico de los capitalistas ingleses «The Times», y Charles Rivet, colaborador del riquísimo periódico de los capitalistas franceses «Le Temps», incluso ellos, cubriendo de furiosos insultos al Soviet de Diputados Obreros, se vieron sin embargo obligados a reconocer que en Rusia hay dos gobiernos. Uno: el gobierno «por todos» reconocido (es decir, reconocido de hecho por toda la gente rica), el gobierno de los terratenientes y capitalistas, de los Guchkov y Miliukov. Otro: el gobierno «por nadie» (de las clases ricas) reconocido, el gobierno de los obreros y campesinos: el Soviet de Diputados Obreros y Soldados de Petersburgo, que aspira a instituir en toda Rusia los Soviets de Diputados Obreros y los Soviets de Diputados Campesinos.

Veamos, pues, qué dicen y qué hacen ambos gobiernos.

1.
¿Qué hace el gobierno de los terratenientes y capitalistas, el gobierno de Lvov—Guchkov—Miliukov?

Este gobierno prodiga las más pomposas promesas a diestro y siniestro. Ofrece al pueblo ruso la más completa libertad. Promete convocar una Asamblea Constituyente de todo el pueblo que establezca la forma de gobierno en Rusia. Kerenski y los jefes kadetes se declaran partidarios de la república democrática. En lo que respecta a la teatralidad revolucionaria, los Guchkov-Miliukov son insuperables. La publicidad funciona a todo vapor.

Pero, ¿cuáles son sus hechos?

LENIN.---- LA REVOLUCIÓN EN RUSIA Y LAS TAREAS DE LOS OBREROS DE TODOS LOS PAÍSES.

Prometiendo libertades, el nuevo gobierno de hecho entabló negociaciones con la familia del zar, con la dinastía, sobre la restauración de la monarquía. Propuso a Mijaíl Románov convertirse en regente, es decir, en zar temporal. La monarquía ya se habría restaurado en Rusia si a los Guchkov y Miliukov no se lo hubieran impedido los obreros, que organizaron manifestaciones en Petersburgo y escribieron en sus banderas: «¡Tierra y libertad! ¡Muerte a los tiranos!», que junto con las tropas de caballería se congregaron en la plaza ante la Duma y desplegaron banderas con la inscripción: «¡Viva la república socialista en todos los países!» El aliado de los Guchkov-Miliukov, Mijaíl Románov, adivinó que ante tal situación era más prudente esperar a que lo eligiera al trono la Asamblea Constituyente, y Rusia quedó —temporalmente— como república.

El gobierno dejó en libertad al ex zar. Los obreros obligaron a arrestarlo. El gobierno quería entregar todo el mando del ejército a Nikolái Nikoláievich Románov. Los obreros obligaron a destituirlo. Está claro que los terratenientes Lvov-Guchkov mañana mismo se habrían puesto de acuerdo con Románov o con otro terrateniente, de no ser por el Soviet de Diputados Obreros y Soldados.

El gobierno declaró, tanto en su manifiesto al pueblo como en el telegrama de Miliukov a todos los representantes de Rusia en el extranjero, que se mantenía fiel a todos los tratados internacionales concertados por Rusia. Estos tratados fueron concertados por el zar derrocado. Estos tratados el gobierno no se atreve a publicarlos, en primer lugar, porque está atado de pies y manos por el capital ruso, inglés, francés; en segundo lugar, porque teme al pueblo, que haría pedazos a los Guchkov y Miliukov si supiera que otros 5, otros 10 millones de obreros y campesinos rusos quieren los capitalistas que sean exterminados en la guerra por la conquista de Constantinopla, por el estrangulamiento de Galitzia, etc.

¿Qué valen las promesas de libertad si el pueblo no puede conocer la verdad acerca de por qué tratados del zar-terrateniente quieren los capitalistas derramar aún más sangre de los soldados?

¿Qué valen las promesas de toda clase de libertades e incluso de república democrática para un pueblo amenazado por el hambre y al que quieren llevar con los ojos vendados al matadero para que los capitalistas rusos, ingleses y franceses despojen a los capitalistas alemanes?

LENIN.---- LA REVOLUCIÓN EN RUSIA Y LAS TAREAS DE LOS OBREROS DE TODOS LOS PAÍSES.

Al mismo tiempo, el gobierno de Guchkov y Miliukov reprime por medio de la violencia directa todo intento de los obreros rusos de entenderse con sus hermanos, los obreros de otros países: ¡ni el periódico «Pravda», que volvió a salir en Petersburgo después de la revolución, ni el Manifiesto del Comité Central de nuestro partido, el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, publicado en Petersburgo, ni las proclamas del diputado Chjeidze y de su grupo, el gobierno los deja salir de Rusia!

¡Obreros y campesinos! Podéis estar tranquilos: ¡os han prometido la libertad, la libertad para los muertos, para los que perecen de hambre y son exterminados en la guerra!

Ni sobre la tierra para los campesinos, ni sobre el aumento del salario para los obreros, el nuevo gobierno ha dicho en sus programas ni una palabra. Hasta ahora no se ha fijado ningún plazo para la convocatoria de la Asamblea Constituyente. No se ha fijado ninguna elección para la Duma municipal de Petersburgo. Ponen a la milicia popular bajo el mando de los zemstvos y de los gobiernos autónomos urbanos, elegidos según la ley de Stolypin solo por los capitalistas y los terratenientes más ricos.

Nombran a los gobernadores de entre los terratenientes: he ahí vuestra «libertad».

2.
¿Qué hace y qué debe hacer el gobierno obrero y campesino?

[El manuscrito se interrumpe aquí.]