Las guerras imperialistas —es decir, las guerras por el dominio del mundo, por los mercados para el capital bancario, por la opresión de las pequeñas y débiles nacionalidades— son inevitables en semejante estado de cosas. Y precisamente así es la primera gran guerra imperialista de 1914-1917.

Y el grado sumamente elevado de desarrollo del capitalismo mundial en general, y la sustitución de la libre competencia por el capitalismo monopolista, y la preparación por los bancos, así como por las asociaciones de capitalistas, del aparato para la regulación social del proceso de producción y distribución de los productos, y los horrores, calamidades, ruina, embrutecimiento engendrados por la guerra imperialista —todo ello convierte la etapa actual del desarrollo del capitalismo en la era de la revolución proletaria, socialista.

Esta era ha comenzado.

Solo la revolución proletaria, socialista, puede sacar a la humanidad del callejón sin salida creado por el imperialismo y las guerras imperialistas. Cualesquiera que sean las dificultades de la revolución y sus posibles fracasos temporales o las olas de contrarrevolución, la victoria final del proletariado es inevitable.

Por ello, debido a las condiciones objetivas, se plantea en el orden del día de la época actual la preparación inmediata e integral del proletariado para la revolución y la ruptura decidida con aquella deformación burguesa del socialismo que se ha impuesto en los partidos socialdemócratas oficiales bajo la forma de la corriente del socialchovinismo (es decir, socialismo de palabra, chovinismo de hecho, o cobertura de los intereses de los capitalistas en las guerras imperialistas bajo la consigna de "defensa de la patria"), así como bajo la forma de la corriente del "centro" (es decir, vacilaciones sin principios e impotentes entre el socialchovinismo y la lucha proletaria revolucionaria-internacionalista*) para la conquista del poder político con el fin de llevar a cabo las medidas económicas y políticas que constituyen el contenido de la revolución socialista.

* Texto: "revolución y la ruptura decidida... lucha proletaria)" está tachado en el manuscrito. Red.

* * *

El cumplimiento de esta tarea, que exige la más completa confianza, la más estrecha alianza fraternal y la unidad directa de la acción revolucionaria de la clase obrera de todos los países avanzados, es imposible sin una ruptura inmediata y de principio con aquella deformación burguesa del socialismo que ha triunfado en las cúpulas de la inmensa mayoría de los partidos socialdemócratas oficiales. Tal deformación es, por un lado, la corriente del socialchovinismo: socialismo de palabra, chovinismo de hecho, cobertura bajo la consigna de "defensa de la patria" de los intereses rapaces de la burguesía nacional "propia"; y, por otro lado, la corriente igualmente amplia e internacional del llamado "centro", que aboga por la unidad con los socialchovinistas, por la conservación o corrección de la II Internacional en bancarrota, vacilando entre el socialchovinismo y la lucha revolucionaria-internacionalista del proletariado por la realización del régimen socialista.

* * *

La experiencia de las revoluciones rusas de 1905 y 1917, que crearon los Soviets de diputados obreros y una serie de organizaciones similares, confirmó así la experiencia de la Comuna de París, que consiste en que el proletariado necesita un Estado para el período de transición al socialismo, pero ese Estado* no debe ser un Estado del tipo habitual, sino una organización directa, masiva y universalmente total de obreros armados, que sustituya los antiguos instrumentos de dominación: el ejército permanente, la policía y la burocracia. Esclarecer al proletariado las tareas de tal Estado, capaz de

* Texto: "La experiencia de las revoluciones rusas... pero ese Estado" está tachado en el manuscrito. El final del párrafo quedó accidentalmente sin tachar; fue escrito en una página aparte, al final de la cual hay una nota de mano desconocida: "Añadir: preparación del aparato de regulación de la producción en forma de trusts y concentración de bancos" (véase la inserción de V. I. Lenin en el "Proyecto de cambios de la parte teórica, política y de algunas otras partes del programa". Obras Completas, 5ª ed., tomo 32, págs. 139-140). Red.