(Carta a la redacción de «Avanti» y «Volksrecht».)  
30 (17) de marzo de 1917.

Acabo de leer en el número de hoy de la «Neue Zürcher Zeitung», 30/III, Nº 557, primera edición matutina, lo siguiente:

«Milán, 29 de marzo. El corresponsal en Petersburgo informa del arresto de un tal Chernomázov, redactor del periódico socialista *Pravda*, que comenzó a editarse durante la revolución. En tiempos del antiguo régimen, Chernomázov era agente de la policía secreta y recibía mensualmente hasta 200 rublos. El periódico dirigido por él, que exigía una república socialista, atacaba con dureza al Gobierno Provisional con el propósito evidente de servir a la reacción. En general, la agitación de los círculos irresponsables contra el Gobierno suscita la sospecha de connivencia con el antiguo régimen y con el enemigo. Incluso el Soviet de Diputados Obreros y Soldados, que mantiene un punto de vista netamente radical en comparación con el Gobierno Provisional, se ha apartado de esos círculos».

Este comunicado es una paráfrasis del telegrama publicado en el periódico chovinista italiano *Corriere della Sera*, Milán, 29/III, y enviado desde Petersburgo el 26/III a las 22:30.

Para explicar a los lectores en qué consiste, una vez más, la tergiversación, habitual en general entre los chovinistas, debo comenzar un poco lejos.

«En tiempos del antiguo régimen», precisamente desde abril de 1912 hasta julio de 1914, se publicaba en Petersburgo un diario socialdemócrata, *Pravda*. De hecho, este periódico era el órgano del Comité Central de nuestro partido, el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia. Yo escribía para este periódico casi a diario desde Cracovia, donde entonces residía como emigrado político. Los diputados socialdemócratas de la Duma, pertenecientes a nuestro partido y deportados por el zar a Siberia por su agitación contra la guerra imperialista –Badáiev, Muránov, Petrovski, Shágov, Samóilov– (hasta el verano de 1914, también Malinovski pertenecía a este grupo), viajaban constantemente a Cracovia y deliberábamos sobre la orientación del periódico.

No hace falta decir que el Gobierno zarista no sólo cercaba con todos los medios a *Pravda*, que tenía una tirada de hasta 60.000 ejemplares, mediante sus espías, sino que también se esforzaba por infiltrar provocadores entre sus empleados.

Entre los provocadores se hallaba Chernomázov, conocido en los círculos del partido con el alias de «Mirón». Supo ganarse la confianza y en 1913 llegó a ser secretario de *Pravda*. Al observar, junto con el grupo de diputados, la actividad de Chernomázov, llegamos a la conclusión, primero, de que con sus artículos comprometía nuestra línea y, segundo, de que resultaba sospechoso desde el punto de vista de su honestidad política. Pero no era fácil encontrar un sustituto, tanto más cuanto que las comunicaciones del grupo de diputados con Cracovia se realizaban bien de forma ilegal, bien mediante los viajes de los diputados, y estos viajes no podían hacerse muy a menudo. Finalmente, en la primavera de 1914 logramos trasladar a Petersburgo a Rosenfeld (Kámenev), que también fue deportado por el zar a Siberia a finales de 1914 junto con nuestros diputados. Rosenfeld (Kámenev) tenía el encargo de apartar a Chernomázov y lo apartó por completo de sus tareas.

Chernomázov fue destituido. Nuestro C[omité] C[entral] ordenó una investigación a propósito de las sospechas contra Chernomázov, pero no se logró reunir datos precisos, de modo que los camaradas de Petersburgo no se decidieron a declararlo provocador. Hubo que limitarse a apartar a Chernomázov de *Pravda*.

Que Chernomázov y, por supuesto, otros provocadores ayudaron al zar a deportar a nuestros diputados a Siberia, está fuera de duda.

El 13 de noviembre de 1916 recibimos de la «Oficina del Comité Neutral» de Petersburgo de nuestro partido el comunicado de que Chernomázov intentaba de nuevo infiltrarse en la organización ilegal y de que la «Oficina» había apartado de la organización a «Mirón» y a una persona vinculada a él, y «procederá del mismo modo con todo aquel que siga tratando con él».

Respondimos, por supuesto, que la participación de Chernomázov en el partido es inadmisible, pues fue apartado por decisión del C[omité] C[entral] con la intervención de los diputados arriba mencionados.

Tal es la historia del viejo *Pravda*, publicado bajo el antiguo régimen zarista y ahogado por el zar antes de la guerra, en julio de 1914.

Surge la pregunta de si Chernomázov fue también, directa o indirectamente, partícipe del nuevo *Pravda* que comenzó a publicarse en Petersburgo después de la revolución. Sobre esto no sé nada, pues desde la revolución el Gobierno de Guchkov-Miliukov no deja pasar ni mis telegramas a *Pravda*, ni, por supuesto, los telegramas de *Pravda* hacia mí. Ni siquiera sé si se ha conservado la oficina del C[omité] C[entral], si han llegado a Petersburgo Kámenev y los diputados que conocen a Mirón y lo habrían apartado inmediatamente, en caso de que él hubiera aprovechado el cambio de personas y se hubiera infiltrado de nuevo.

El periódico social-chovinista francés *L’Humanité* del 28/III reproduce un telegrama recibido, según se afirma, desde Petersburgo por *Le Petit Parisien*. En ese telegrama se llama a Chernomázov «antiguo redactor del periódico socialdemócrata extremista *Pravda*».

Espero que el lector comprenda ahora en qué consisten la perfidia y la bajeza de los métodos de lucha del Gobierno Guchkov-Miliukov y de sus amigos, que quieren arrojar sombra sobre nuestro partido, pretendiendo que se halla en connivencia con el antiguo régimen y con el enemigo.

Ese Gobierno y sus amigos odian a nuestro partido y lo calumnian, p[orque] ya el 13 de oct[ubre] de 1915, en el número 47 de nuestro periódico *Sotsial-Demokrat* (Ginebra), declaramos que nos opondríamos incondicionalmente a la guerra imperialista incluso en el caso de que esta guerra fuese dirigida no por el Gobierno zarista, sino por un Gobierno ruso chovinista-revolucionario, chovinista-republicano.

El Gobierno Guchkov-Miliukov es precisamente un gobierno de este tipo, p[orque] ha confirmado los tratados de rapiña del zarismo con el imperialismo anglo-francés y persigue en esta guerra fines de rapiña (conquista de Armenia, Galitzia, Constantinopla, etc.).

N. Lenin.  
(Lo envío mañana a *Volksrecht* y a *Avanti*.)