7 de enero.

Hemos recibido con alegría su comunicado sobre la proclamación de la autonomía de los montañeses. Por su comunicado, el Gobierno Soviético ha podido convencerse de que la política de la Rusia Soviética respecto a las naciones que integran la Federación Rusa cuenta con su simpatía. La Rusia Soviética concede la autonomía a todos los pueblos de su territorio y apoya la formación por ellos de repúblicas locales, conforme al principio del derecho de cada pueblo a la autodeterminación. Solo este principio permite establecer las relaciones fraternales, basadas en el mutuo entendimiento y la confianza recíproca, que existen entre todas las naciones que integran la Rusia Soviética. Solo una política así fortalece y une a todas las naciones de Rusia en una gran y poderosa familia, capaz de luchar contra los innumerables enemigos que nos rodean. Formando un gran todo, no solo rechazamos los ataques directos de nuestros enemigos, sino que, además, nos volvemos invulnerables frente a todo tipo de intrigas a las que recurren nuestros adversarios comunes. Me alegra comprobar que las medidas que adoptamos respecto a las pequeñas naciones han sido correctamente interpretadas por usted y encuentran por su parte una acogida que solo puede favorecer el establecimiento de una buena comprensión mutua y confianza recíproca.