[Мартынов, Маркс y Plejánov.] Una referencia fallida a Marx sobre el gobierno revolucionario contemporáneo.
Artículo primero: La referencia histórica de Plejánov.
[En el editorial del n.º 96 de *Iskra*, Plejánov se esfuerza por defender la táctica de *Iskra* sobre la cuestión de la participación de la socialdemocracia en el gobierno revolucionario provisional, y por mostrar la incorrección de la táctica que defendíamos en *Vperiod*. Por desgracia,
1) Plejánov no expuso en absoluto sus puntos de vista sobre esta cuestión profundamente interesante e importante; 2) expuso los puntos de vista de *Iskra* y de *Vperiod* de un modo completamente incorrecto e infiel; 3) las citas de Marx, a las que en esencia se reduce por completo el artículo de Plejánov, se aducen de manera totalmente fuera de lugar, ya que no se refieren a la cuestión en disputa entre *Iskra* y *Vperiod*.
Empecemos por la exposición de Plejánov sobre la esencia de la disputa. Plejánov tituló su artículo: «Sobre la cuestión de la toma del poder». Critica la táctica orientada (evidentemente, por *Vperiod*)]
El Tercer Congreso del Partido [discutió] aprobó una resolución sobre la cuestión
del gobierno revolucionario provisional [y adoptó sobre esta cuestión una
resolución especial, conocida por nuestros lectores]. Esta resolución expresa
precisamente la posición que ocupábamos [el órgano] nosotros en el periódico *Vperiod*... Plejánov se esfuerza por sustituir [la cuestión realmente surgida y] realmente discutida por otra, imaginaria...
Martýnov fue el primero en plantear la cuestión en sus famosas «Dos dictaduras», [Martýnov directamente] Él afirmaba que si nuestro
partido tomaba [la más enérgica y] dirigente participación en la insurrección, de aquí, en caso de éxito [de la insurrección], se derivaría la necesidad
de su participación en el gobierno revolucionario provisional, y tal
participación es de principio inadmisible y no puede conducir a nada más que
a un desenlace funesto y comprometedor.
*Iskra* defendía esta posición. *Vperiod* [impugnaba] objetaba, [diciendo] que tal desenlace es, por el contrario, el más deseable...
Qué significado tiene esta sustitución de la cuestión en toda la argumentación de Plejánov, se ve con particular claridad en el episodio de los «virtuosos del filisteísmo». A Plejánov no le da tregua esta expresión empleada por *Vperiod*. Plejánov vuelve a ella unas siete veces,
asegurando amenazadora y airadamente a sus lectores que *Vperiod* se atrevió a llamar a Marx
y a Engels con este epíteto no demasiado halagüeño, [deduciendo de aquí el deseo] que *Vperiod* empieza a «criticar» a Marx y
demás, etc., etc....
...Observamos también en [ese mismo] el n.º 14 de *Vperiod* que la cuestión misma
de esta dictadura sólo tiene sentido admitiendo
tal curso de los acontecimientos [según el tipo de 1789-1793, y no de 1848-50], cuando la revolución democrática llega hasta el total derrocamiento del absolutismo, hasta la república, y no se detiene a medio camino.
Pasemos ahora del episodio de los «virtuosos del filisteísmo» al contenido de la famosa «Alocución» (del Comité Central
de la Liga de los Comunistas a los miembros de la Liga, en marzo de 1850),
citada por Plejánov. En esta «Alocución» sumamente interesante e
instructiva (que valdría la pena traducir íntegramente al ruso), Marx examina la situación política concreta en Alemania en 1850, señala la probabilidad
de UNA NUEVA EXPLOSIÓN POLÍTICA [(este punto de vista resultó erróneo,
y Marx ya en septiembre de 1850 corrigió su error)], constata la inevitabilidad del traspaso del poder, en caso de revolución, al partido republicano,
[o] pequeño burgués democrático, y analiza la táctica del proletariado...
La Alocución está escrita sobre la base de la experiencia de dos años de la época revolucionaria, 1848 y 1849. Los resultados de esta experiencia, Marx los formula así: «Al mismo tiempo (es decir, precisamente en el 48-49), la anterior y sólida organización de la Liga de los Comunistas se debilitó considerablemente. La mayor parte de los miembros, que participaban directamente
en el movimiento revolucionario, pensaba que el tiempo de las sociedades
secretas había pasado y que bastaba con una sola actividad abierta.
Los círculos y [comunidades] organizaciones (Gemeinden) aislados empezaron a descuidar sus relaciones con el Comité Central y
gradualmente las cesaron por completo. De este modo, mientras que el partido democrático, el partido de la pequeña burguesía, se organizaba cada vez más en Alemania, el partido obrero perdió
su único punto de apoyo firme (Halt), se conservó en forma organizada a lo sumo en localidades aisladas para fines locales y, en virtud de esto, cayó en el [movimiento general (in der
allgemeinen Bewegung)] por completo bajo el dominio y la dirección de los demócratas pequeño burgueses» (Ansprache der Zentralbehörde an den Bund, von März 1850, en K. Marx: «Enthüllungen über den Kommunistenprozess zu Köln», 1885, Anfang IX, S. 75. La cursiva en las citas es nuestra en todas partes). Y en la página siguiente de la «Alocución», Marx declara: «En la actualidad, cuando se avecina una nueva revolución,... es sumamente importante que el partido obrero actúe de la manera más organizada, más unánime y más independiente posible, si no quiere ser de nuevo, como en 1848, explotado por la burguesía y [arrastrado] remolcado por ella» [(ins Schlepptau genommen)].
...después de que una parte del país se hallara en abierta insurrección y el poder pasara temporalmente a manos de [provisionales] gobiernos
revolucionarios, Marx constata la derrota del pueblo revolucionario... Es comprensible que, en tales condiciones, [la política] un escritor que analiza la situación concreta no pudiera admitir siquiera la idea de la posibilidad de la participación del partido obrero
en el gobierno provisional...
La idea de Martýnov consistía en lo siguiente: nosotros, los socialdemócratas rusos de 1905, estamos organizados en un partido independiente y queremos marchar al primer asalto contra la fortaleza del zarismo, marchar a la cabeza del pueblo pequeño burgués. Pero si organizamos el asalto demasiado bien y, Dios nos libre, [con éxito] lo llevamos a cabo victoriosamente, entonces tendremos, quizás, que participar en el gobierno revolucionario provisional o incluso [(¡líbrame de él!)] en la dictadura democrática. Y esta participación es de principio inadmisible.
¿Y Plejánov quiere convencer seriamente a alguien de que se puede defender a Martýnov basándose en Marx?...
Para terminar con la «Alocución», es necesario aclarar todavía la siguiente opinión incorrecta de Plejánov. Él señala con justicia que en marzo de 1850, cuando se escribía la Alocución, Marx creía en la decrepitud del capitalismo, y la revolución socialista [(nótese esto)] le parecía «muy cercana». Muy pronto Marx corrigió su error; ya el 15 de septiembre de 1850 rompió con Schapper [que junto] (Schapper con Willich quedó en minoría en la Liga y salió de ella), quien se dejó llevar por el revolucionarismo o utopismo democrático-burgués hasta el punto de que decía: «debemos alcanzar inmediatamente el poder, o bien podemos irnos a dormir». Marx objetaba a Schapper que [no se debe] no se puede considerar el motor de la revolución únicamente la propia voluntad en lugar de las condiciones reales [, que pueden obligar al proletariado a llevar a cabo]. El proletariado tendrá que pasar, quizás, aún por 15, 20, 50 años de guerras civiles y enfrentamientos internacionales «no sólo para cambiar estas condiciones, sino también para cambiarse a sí mismos, los proletarios, y hacerse capaces para el dominio político»...
...Plejánov se esfuerza por imponer a *Vperiod* tanto el deseo de «criticar» a Marx como el punto de vista de Mach y Avenarius, [(¿en la cuestión del gobierno provisional?)] Este [propósito] atentado suyo nos provoca tan sólo una sonrisa [de satisfacción]: debe ser mala la posición de Plejánov, si no puede encontrar para sí un blanco de las afirmaciones reales de *Vperiod* y tiene que inventar un blanco a partir de temas completamente ajenos tanto al periódico *Vperiod* como a la cuestión examinada...
...Engels le explicaba a él*, que en la situación existente en Italia en 1894 (es decir, [casi medio siglo] varias décadas después del ascenso de Italia al «primer peldaño», después de la conquista de la libertad política, ¡que permitió al proletariado organizarse abierta, amplia e independientemente!), él, Turati, en el ministerio del partido pequeño burgués vencedor, defendería y llevaría a la práctica los intereses de una clase ajena, la pequeña burguesía... ¡Por todo lo sagrado, camarada Plejánov, acaso tiene esto aunque sea alguna relación con la cuestión [planteada] suscitada por Martýnov y analizada por *Vperiod*?...
* Es decir, a Turati. Ed.