1.
[23 de Febrero de 1921]

[1]... Llamo su atención sobre que cada uno de los autores, al exponer su punto de vista personal, su enfoque individual del problema, en los resultados finales resulta cercano a los demás: el peligro existe, su valoración económica es un encarecimiento significativo de la producción; el momento del inicio de la crisis no se presta a una determinación exacta; la utilidad de la atracción de un concesionario es problemática.

Es característico que en esto último coinciden no solo personas imbuidas de viva simpatía por la nueva construcción, como I. M. Gubkin, sino también personas de otro campo político, pero que conocen el asunto y se relacionan con él de manera concienzuda y con amor...

[2]... Incluso si se encontrara un concesionario dispuesto a asumir las obligaciones de realizar simultáneamente los trabajos de extracción de petróleo y de lucha contra la inundación, según lo indicado anteriormente, seríamos impotentes en el momento de la celebración del contrato para prever y estipular en el contrato todas las condiciones necesarias para ello.

El régimen racional del yacimiento es inconstante, requiere la introducción de correcciones continuas. Todo nuestro conocimiento sobre el estado de los pozos, referido al período prerrevolucionario (ahora conocemos solo la cuarta parte de los pozos), en el momento actual está anticuado, es insuficiente para el trabajo corriente, y no solo para 20 o 30 años adelante, plazo por el cual los concesionarios desearán celebrar el contrato...

[3]... Por supuesto, no se puede resolver [la tarea. Red.] con los medios insignificantes de que disponen actualmente los campos, pero afirmo que no hay nada aquí que sea imposible para nosotros...

[4]... Las dos últimas instalaciones nos son más urgentemente necesarias que la lucha contra el agua. La crisis en los campos se avecina, pero hoy aún no está, mientras que por la falta de combustible ya ahora nos asfixiamos, y no hay esperanza de mejorar la situación sin la construcción de un oleoducto, que, a su vez, no puede ser completamente utilizado sin la desparafinización del fueloil de Grozni.

1 El informe está fechado el 10 de Febrero de 1921.

# NOTAS SOBRE EL INFORME DE I. M. GUBKIN «SOBRE EL ESTADO DE LOS ASUNTOS EN LAS REGIONES PETROLÍFERAS DE LA REPÚBLICA»

[23 de Febrero de 1921]

[1]... Sin cerrar los ojos a la situación creada, se tuvo que establecer con toda certeza que la industria petrolera corre un peligro mortal, silenciarlo es un crimen. En el congreso de los técnicos y administradores de la minería, en el informe de la Glavkoneft, se declaró esto con toda claridad. Se indicó que la industria petrolera está al borde de una catástrofe, y que de la situación creada hay que buscar una salida con la máxima urgencia. En el segundo congreso de la Unión Panrusa de Mineros, recién concluido, se planteó nuevamente esta misma cuestión. Y aquí se señaló la situación catastrófica de los campos petroleros.

[2]... Ahora, en el Consejo de Comisarios del Pueblo y en el Comité Central del partido se ha planteado la cuestión de si realmente la industria petrolera se enfrenta a un colapso catastrófico, y en qué plazo puede ocurrir esta catástrofe. A esta pregunta se puede dar una respuesta completamente definida: la catástrofe aún no existe en el pleno sentido de la palabra, pero la situación en las regiones de extracción de petróleo es tal que la industria petrolera se enfrenta a una destrucción inevitable si no se adoptan con la máxima urgencia una serie de medidas que impidan la catástrofe inminente.

En efecto, en la región de Bakú actualmente se encuentran en explotación alrededor de 960 pozos, en lugar de los 3500 que se explotaban en tiempos normales, por ejemplo en 1913; en la región de Grozni se explotan solo 100 pozos, frente a los 350-360 pozos que se explotaban en 1913. En la región de Ural-Emba se explotaban en el verano del año pasado solo 10-11 pozos, los restantes estaban inactivos. ...La base de la cuestión es que la enorme cantidad de pozos inactivos amenaza a las regiones con la inundación...

[3]... Si los pozos están inactivos, no solo no se obtiene petróleo de ellos, sino que toda la enorme cantidad de agua permanece en ellos. Esta agua, como más pesada en comparación con el petróleo, desplaza a este último del fondo de los pozos y penetra en los estratos petrolíferos, expulsando de ellos el petróleo...

... Toda perforación en busca de petróleo, incluso en una región explorada donde se conoce la profundidad de los estratos petrolíferos y acuíferos, conlleva un riesgo considerable: se crea una situación en la que el cumplimiento de las tareas productivas de extracción de petróleo se vuelve difícilmente realizable... Por consiguiente, la paralización de la explotación de los pozos perforados amenaza al yacimiento con la inundación por agua y con un deterioro que será casi equivalente a su completa destrucción... Por lo tanto, la primera tarea fundamental de carácter combativo... es elevar en Bakú esta cifra hasta 3500 pozos, en Grozni hasta 350 y en Emba hasta 90...

[4]... Si no se incrementa la actividad de perforación en las regiones petrolíferas, la extracción caerá en el futuro más inmediato a dimensiones nunca vistas, y después de que se agoten las reservas acumuladas de petróleo, lo que ocurrirá en los próximos dos años, la república se quedará sin combustible líquido, incluso bajo la condición de poseer plenamente las regiones petrolíferas. Tales son las consecuencias que amenazan la paralización de la actividad de perforación. En cuanto a la reducción sin precedentes de la actividad de explotación, esto...