[Posdata de N. K. Krúpskaya]
¿No hay contactos con alguien en Finlandia?
Va para allá una muchacha nuestra, pide contactos; en el aspecto partidario es una persona sin experiencia y, a pesar de toda su voluntad, poco apta para la mayoría de las cosas, pero es muy buena persona.
Así que los contactos necesarios también tienen que ser adecuados.
¿Cuáles son las condiciones de vida en Finlandia para las ilegales?

*
) N. I. Bujarin.
2) El folleto de A. M. Kolontái «¿Quién necesita la guerra?».
3) Ni esta carta de Vladímir Ilich, ni las correcciones al folleto de A. M. Kolontái que Vladímir Ilich menciona, obran en poder del Instituto.
4) Vladímir Ilich proyectaba trasladarse a uno de los países neutrales y encargó al camarada Shliápnikov que lo preparara. El camarada Shliápnikov tanteó el terreno con Branting, quien garantizaba la seguridad a condición de no injerencia en los asuntos del partido sueco. El traslado no se llevó a cabo por las razones que se indican en el texto de la carta.
5) Aquí y en algunas de las cartas posteriores, Vladímir Ilich, al dirigir la carta a Shliápnikov, lo llama en el mismo texto Belinin. Esto se hacía para extremar las medidas de clandestinidad y, en particular, en relación con el viaje proyectado de Shliápnikov-Belinin a Rusia.

25.
¡Querido amigo!
Procure ver a Belinin y hágame el favor de transmitirle que ha sido cooptado como miembro del Comité Central del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia. Comprenderá usted, naturalmente, que en este asunto hay que guardar un máximo de clandestinidad y que, después de transmitir el mensaje a Belinin, debe usted «olvidarlo» (no le escribo directamente a él por razones comprensibles). Su función durante el viaje es muy importante: Trotski y Cía., lacayos del oportunismo en el extranjero, hacen todos los esfuerzos posibles para «emborronar» las divergencias y «salvar» el oportunismo de «Nasha Zariá» mediante el blanqueo y la exaltación de la fracción de Chjeidze (= los más fieles amigos de «Nasha Zariá»). Es preciso crear grupos en Rusia (con los obreros pravdistas más viejos, experimentados, inteligentes, que hayan analizado a fondo la cuestión de la guerra) e incorporar a los mejores de ellos (2-3) al C. C. Si surgen dificultades o dudas, limítense a crear órganos colegiados análogos (por ejemplo, un «grupo obrero dirigente de toda Rusia» o «comité», etc.; la cuestión no es el nombre, naturalmente). Sus contactos y su conocimiento de los viejos obreros experimentados le ayudarán a dar consejos a Belinin, quien, por supuesto, abordará el asunto con seriedad y suma prudencia. Y lo más importante es que ahora él se cuide, haga un viaje breve y traiga consigo TODOS LOS CONTACTOS.
¡Saludos cordiales!
Escríbame enseguida acusando recibo de esta carta.
Su Lenin.
A. Shliápnikov.
[Otoño de 1915.] *