¡Querido Alexandr!

Recibimos sus cartas con la noticia del buen funcionamiento del transporte y nos alegramos extraordinariamente.

En cuanto a la literatura en Vardø, trate de conservar y salvar todo: envíenos las colecciones completas de «Proletari» y «Vperiod», los folletos (antiguos, de 1905) también los aprovecharemos; vale la pena enviarlos a Rusia, siempre que haya posibilidad de transporte 1).

Ayer leí en los periódicos extranjeros la noticia de la «disolución» de la Duma. Es evidente que la reacción o está asustada por el bloque de izquierdas o especula con alguna posibilidad «bélica» (¿o con una paz por separado?). A mi juicio, nuestra actitud hacia los revolucionarios chovinistas (como Kerensky y una parte de los socialdemócratas liquidacionistas o patriotas) no puede expresarse con la fórmula del «apoyo». Entre los revolucionarios chovinistas (revolución para derrotar a Alemania) y los revolucionarios internacionalistas proletarios (revolución para despertar al proletariado de otros países, para unirlo en la revolución proletaria común) el abismo es demasiado grande como para que quepa hablar de apoyo. Debemos *aprovechar* todo tipo de protesta (incluso la tímida y confusa a lo Gorky), y *aprovechamos* también el trabajo revolucionario de los chovinistas; de vez en cuando no rechazaremos las «acciones conjuntas» (de acuerdo con las resoluciones de nuestro partido de 1907, Congreso de Londres, y de 1913, nuestra Conferencia) 2), pero nada más.

En la práctica actual: no publicaremos llamamientos ni manifiestos conjuntos con los revolucionarios patriotas, *evitaremos* los «bloques» en la Duma con ellos, evitaremos la «unificación» con ellos en las intervenciones en congresos, manifestaciones, etc. Pero los servicios mutuos *técnicos*, si los patriotas los aceptan, serán probablemente posibles (como antes de 1905 con los liberales), y no los rechazaremos. Las relaciones deben ser *directas*, *claras*: ustedes quieren derrocar el zarismo para vencer a Alemania, nosotros, para la revolución internacional del proletariado.

De Rusia recibimos increíblemente pocas noticias. Es sencillamente una lástima que algo tan relativamente sencillo como la correspondencia conspirativa con Rusia (perfectamente posible incluso en tiempo de guerra) esté organizada de forma tan pésima. Este es uno de los asuntos más urgentes.

(Espero que con N[adezhda] K[onstantínovna] ya se hayan escrito sobre esto en todos los detalles y vuelvan a escribirse de la forma más pormenorizada posible.)

Establecer relaciones regulares, hacer venir de Rusia aunque sea a 2-3 obreros dirigentes, aunque sea solo a Suecia, para una conversación y correspondencia detalladísimas, a fin de «congeniar» plenamente: esto es el asunto más urgente. Espero que el viaje de Belenin introduzca una mejora seria en esta esfera: hacer las cosas rápido, reunir enlaces, recabar noticias; en esto reside ahora el quid de todo el trabajo, sin ello no hay ni que pensar en seguir adelante.

Estamos elaborando un plan para publicar proclamas y hojas volantes para su transporte a Rusia. (Aún no hemos decidido dónde publicarlas, aquí o en los países escandinavos. Hay que elegir lo más barato, porque la distancia no importa.) *)

Le estrecho fuertemente la mano y le deseo todo lo mejor.

Su Lenin.

[Postdata de N. K. Krúpskaya.]

La carta adjunta, para el camarada eser «cristiano» (de Cristianía) 3). Hágasela llegar, por favor. (Sobre él escribió Alex[andra] Mij[áilovna], cómo se llama, no se sabe.)

A. Shliápnikov.

19/IX—[1915]