21.
¡Estimada A. M.!
La preconferencia (Vorkonferenz) (¹) ha sido aplazada hasta el 5/IX.
Höglund y los noruegos de izquierda (¿y los daneses, qué?) DEBEN conseguir por sí mismos la invitación. Y sus declaraciones, solicitudes y manifiestos deben enviárnoslos (para el Comité Central) por escrito, con firmas, sellos y en una de las tres lenguas internacionales.
¡Un enorme saludo a Alexandr! (¿Por qué se dedica SÓLO a criticar mi proyecto? ¡Envíen sus enmiendas, s’il vous plaît²)!) — y a usted por su exitosa labor entre la izquierda escandinava.
Suyo, Lenin.
Creo que la conferencia difícilmente se celebrará pronto, si es que llega a celebrarse. Pero que Höglund se PREPARE seriamente y sin demora.
¿Están de acuerdo con un manifiesto común de las izquierdas de los distintos países (independientemente de la conferencia)?
(¹) Se trata de la propia Conferencia de Zimmerwald, no de la prevista segunda conferencia preliminar (Vorkonferenz).
²) Por favor.
[A. Kollontái. Agosto de 1915]

22.
A. Kollontái.
Resulta que el 5/IX no será la preconferencia (Vorkonferenz¹), sino la conferencia misma. Así que el tiempo apremia.
Deben hacer todos los esfuerzos para tratar de enviar aquí a Höglund o al noruego más de izquierda y más firme, de modo que estén aquí sin falta a más tardar el 3/IX (necesito telefonearles desde Berna a Lörenberg, hotel Mariental — Cantón de Lucerna, teléfono I. II — (I. II)).
Si es absolutamente imposible que alguno de ellos venga, entonces que envíen de inmediato (para que yo lo tenga sin falta el 2–3/IX) por correo certificado o bien la transferencia del mandato a nuestro C[omité] C[entral] (mandato formal en alemán o francés), o bien (si no están de acuerdo en otorgar el mandato) su declaración de solidarización con el C[omité] C[entral] + su Prinzipienerklärung²) + (indispensable) una carta a la conferencia con el encargo a nuestro C[omité] C[entral] de que la lea (o, eventualmente, vote si es posible).
El punto central de la lucha será: si se declara en la Prinzipienerklärung una lucha implacable (hasta la escisión) contra el oportunismo = socialchovinismo. Logren en este punto la mayor claridad y firmeza posibles en la formulación.
Escríbanme de inmediato una postal para confirmar si han recibido esta carta y si esperan (¿están seguros?) de que se cumplirá tal o cual cosa.
(Saludos a A[lexan]dr. ¡Salut!³))
Suyo, Lenin.

(¹) Véase la nota 1 de la carta 21.
²) Declaración de principios, manifiesto.
³) ¡Salud! [Fines de agosto de 1915]
¡Estimada A. M.!

23.
¡Querido Alexandr!
En cuanto al plan de su viaje, se me hace muy difícil dar un consejo tajante desde lejos. Usted conoce nuestra situación financiera: N[adezhda] K[onstantínovna] le ha escrito con detalle (además de lo enviado, se han prometido 600 francos hasta el 10/X + 400 francos un mes después. En total, 1.000 francos.
Por ahora no hay esperanzas de más).
Por un lado, se requiere una precaución extrema. ¿Tiene usted documentos completamente buenos? Y demás...
Por otro lado, precisamente ahora sería sumamente útil para la causa que una persona plenamente informada e independiente recorriera 2–3 centros, estableciera vínculos, organizara contactos y regresara inmediatamente a Suecia para transmitirnos todos esos contactos y discutir la situación futura. Esto sería de suma importancia.
El número 1 de «El Comunista» saldrá dentro de unos 8–10 días; luego, en un plazo similar, el número 2 (o el número 1-2 juntos¹).
El número 44 del Órgano Central saldrá en 1–2 días.
El folleto sobre la guerra² con todos los documentos saldrá dentro de unas dos semanas. Ya está en composición.
Los acontecimientos en Rusia han confirmado plenamente nuestra posición, que los tontos socialpatriotas (de Alexinski a Chjeidze) han calificado de derrotismo. ¡¡Los hechos han demostrado que teníamos razón!! Los reveses militares contribuyen a resquebrajar el zarismo y facilitan la alianza de los obreros revolucionarios de Rusia y de otros países. Dicen: ¿qué harán «ustedes», los revolucionarios, si vencen al zarismo? Respondo: (1) nuestra victoria encenderá cien veces más el movimiento de las «izquierdas» en Alemania; (2) si «nosotros» venciéramos al zarismo por completo, propondríamos la paz a todos los beligerantes en condiciones democráticas, y en caso de negativa libraríamos una guerra revolucionaria.
A. Shliápnikov.
23/VIII 1915.

Está claro que la capa avanzada de los obreros pravdistas, esa base de nuestro partido, ha sobrevivido a pesar de las terribles devastaciones en sus filas. Sería de suma importancia que en 2–3 centros se agruparan núcleos dirigentes (con máxima clandestinidad), se vincularan con nosotros, restablecieran el Buró del Comité Central (parece que ya existe en Petersburgo) y el propio Comité Central en Rusia; que se enlazaran con nosotros de manera firme (si es necesario, habría que traer a 1–2 personas a Suecia para esto); nosotros enviaríamos hojas y octavillas, etc. Lo más importante son los contactos firmes y permanentes.
Chjeidze y Cía. es evidente que zigzaguean: son fieles amigos de «Nuestra Causa», con ellos está contento Alexinski (espero que haya visto «La Guerra» de Plejánov + Alexinski + Cía. ¡Qué vergüenza!), ¡¡y al mismo tiempo «juegan» al izquierdismo con la ayuda de Trotski!! ¡Pienso que no engañarán a los pravdistas conscientes!
¡Escriba qué decide! Saludos.
Suyo, Leni[n].

P.D. ¿Aceptará A. K[ollontái] ayudarnos a gestionar en América una edición en inglés de nuestro folleto?

¹) «El Comunista» núm. 1–2, 1915, ed. de P. y N. Kíevski (Y. Piatakóv y E. Bosch), 196 págs. Contenido:
De la redacción.
N. Bujarin: La economía mundial y el imperialismo.
K. Rádek: Un cuarto de siglo de desarrollo del imperialismo.
A. Pannekoek: El imperialismo y las tareas del proletariado.
N. Lenin: La bancarrota de la II Internacional.
G. Zinóviev: La socialdemocracia rusa y el socialchovinismo ruso.
F. R[ot-hstein]: La dispersión en Inglaterra.
A. K[ollontá]i: ¿Por qué calló el proletariado alemán en los días de julio?
A. Belenin [A. Shliápnikov]: El Petersburgo obrero y la guerra.
M. Bronski: La guerra y las finanzas de Rusia.
P. Kíevski [Y. Piatakóv]: Compañero de armas.
N. Lenin: La voz honesta de un socialista francés.
N. Lenin: Imperialismo y socialismo en Italia.
Palabras olvidadas: 1) Manifiesto de Basilea. 2) Resolución de Chemnitz.

²) Se refiere al folleto de G. Zinóviev y V. I. Lenin «El socialismo y la guerra», publicado en Ginebra en 1915 por la redacción de «El Socialdemócrata».

24.
[Agosto – septiembre de 1915]
Querido A[lexan]dr:
En cuanto a las octavillas, es muy, muy bueno que usted se ocupe de ello. Estamos elaborando un plan detallado y pronto se lo enviaremos a usted y a N. I.¹).
Pero, ¿sabe?, es de todo punto deseable que N. I. escriba las octavillas en dos ejemplares a la vez (con lápiz de copia y papel carbónico negro), y que usted (o él mismo) nos remita de inmediato el segundo ejemplar. Porque las octavillas son un asunto de mucha responsabilidad y, de todos los géneros literarios, el más difícil.
Por eso es necesario meditarlo con mayor esmero y deliberar colectivamente. Dada la lentitud de la composición, la impresión y el transporte, la pérdida de tiempo en el envío hasta aquí es relativamente poca y, en todo caso, no tiene importancia en comparación con la necesidad de que los llamamientos estén bien meditados.
¿Cómo piensa firmar las octavillas? Olvidó escribir sobre esto.
El folleto de Kollontái² es bueno por la idea. Pero el tema es de suma dificultad; escribirlo con tal grado de divulgación es sumamente difícil. En mi opinión, requiere correcciones.
Ya le he escrito al respecto, pidiéndole su consentimiento para las correcciones³). Si lo da, ya tengo listo un proyecto de correcciones, y el asunto avanzará rápido.
En cuanto al viaje a su país⁴, la cosa se demora, en primer lugar, por la falta de fondos (tanto el viaje como la vida allí son caros), y, en segundo lugar, por la dudosa seguridad policial. Tal vez esperemos el regreso de Belenin⁵ y sus noticias de la patria.
Fuerte apretón de manos.
Suyo, Len[in].
A. Shliápnikov.

[Posdata de N. K. Krúpskaya.]
¿No hay contactos con alguien en Finlandia?
Viaja hacia allí una muchacha nuestra, pide contactos; en cuanto al partido, es una persona inexperta y, a pesar de todo su deseo, de poca utilidad, pero es una persona muy buena.
Así pues, los contactos deben ser adecuados.
¿Cuáles son las condiciones de vida en Finlandia para las ilegales?

¹) N. I. Bujarin.
²) Folleto de A. M. Kollontái «¿Quién necesita la guerra?».
³) Esta carta de Vladímir Ilich, así como las correcciones al folleto de A. M. Kollontái de las que aquí escribe, no obran en poder del Instituto.
⁴) Vladímir Ilich pensaba trasladarse a uno de los países neutrales y encargó al camarada Shliápnikov que lo preparara.
El camarada Shliápnikov tanteó el terreno con Branting, quien garantizaba la seguridad a condición de no injerencia en los asuntos del partido sueco. El traslado no se llevó a cabo por las razones señaladas en el texto de la carta.
⁵) Aquí y en algunas cartas posteriores, Vladímir Ilich, al dirigir la carta a Shliápnikov, lo llama en el texto de las mismas Belenin. Esto se hacía para mayor clandestinidad, especialmente en relación con el proyectado viaje de Shliápnikov-Belenin a Rusia.