Querida A. M.! Acabamos de recibir los segundos telegramas gubernamentales sobre la revolución del 1(14) de marzo en Petersburgo.

¡Una semana de sangrientas batallas obreras y Miliukov + Guchkov + Kerenski en el poder!

Según el viejo patrón europeo...

¡Bien, qué le vamos a hacer!

Esta "primera etapa de la primera revolución (engendrada por la guerra)" no será ni la última ni exclusivamente rusa.

Por supuesto, seguiremos oponiéndonos a la defensa de la patria, contra la matanza imperialista dirigida por Shingariov + Kerenski y Cía.

Todas nuestras consignas son las mismas.

En el último número de "El [Social]Demócrata" 1) hablábamos directamente de la posibilidad de un gobierno
de "Miliukov con Guchkov, si no de Miliukov con Kerenski". Resultó ser y—y: los tres juntos.

¡Encantador!

Veamos cómo el partido de la libertad popular (pues está en mayoría en el nuevo ministerio, ya que Konovalov es casi incluso "más izquierdista", ¡y Kerenski directamente más izquierdista!) dará al pueblo libertad, pan, paz...

¡Veamos!

Lo principal ahora es la prensa, la organización de los obreros en un partido socialdemócrata revolucionario. Chjenkeli debe ahora (¡lo prometió!) dar dinero para la "defensa de la patria".

El señor Chjeidze, aunque pronunció discursos archiizquierdistas durante la revolución o en vísperas de ella (cuando incluso Yefrémov hablaba no menos revolucionariamente), por supuesto, no merece absolutamente ninguna confianza después de toda su "política" con Potrésov y Cía, con Chjenkeli, etc.

¡Sería la mayor desgracia si ahora los kadetes prometieran un partido obrero legal y si los nuestros aceptaran la "unidad" con Chjeidze y Cía!!

A. Kollontái.
16 - III. 1917.