1. La publicaremos.
2. +++ artículos. Observaciones sobre el movimiento de masas y el movimiento socialdemócrata de masas, — sobre la imposibilidad de que los socialdemócratas renuncien ni por un minuto a sus estrictos principios socialdemócratas, — sobre la propaganda y la agitación, sobre la correlación entre los derechos políticos y la libertad política. Sobre no restringir la importancia del 4 de mayo, etc.
3. — en el artículo serían deseables algunos cambios, no esenciales, cuyo proyecto proponemos, confiando en que su discusión conjunta nos llevará a un pleno acuerdo.

En primer lugar, es necesario hacer un resumen de lo dicho, una recapitulación, una conclusión, cosa que Usted mismo ya ha señalado. En segundo lugar, en relación con esto, sería deseable cierta reducción (por ejemplo, se podrían acortar los siguientes pasajes: pág. 3 (NB 2); pág. 39 (NB 16) y algunos otros) en el resto del artículo (cuyas dimensiones totales no deberían superar un pliego de imprenta) y reelaborar ciertos pasajes. Nos parece que esta reelaboración debería consistir en lo siguiente: toda la forma del artículo ha adquirido un cierto carácter de desafío («carta abierta», tratamiento de «Usted», etc.), y esto no es, apenas, deseable. Usted mismo señaló algunos extremos de la polémica actual («los valientes del señor G.» 36, etc.) y tenía toda la razón; y ya que hubo extremos, ahora debemos ser más cautelosos: no en el sentido de ceder ni un ápice en los principios, sino en el de no exasperar innecesariamente a las personas que trabajan, según su entendimiento, por la socialdemocracia. ¿Quizás la crítica del programa de «Rabócheie Dielo», hablando de ellos en tercera persona, sería mejor a este respecto?

Por las mismas consideraciones, sería pertinente cierta «indulgencia» hacia el aspecto formal del programa de «Rabócheie Dielo»: al fin y al cabo, no es un programa del partido y ni siquiera un proyecto de programa del partido, de modo que compararlo con el programa de la socialdemocracia francesa y alemana es incorrecto (al menos, si tal comparación se hace sin una salvedad, como en su texto en la pág. 42 (NB 17)). La crítica del aspecto formal del programa se podría acortar (Usted mismo expresó el deseo (pág. 2) de «dejar a un lado» los defectos formales), reduciendo las deficiencias formales, como deficiencias particulares, al defecto general de principio del programa. Nos parece que un cambio similar sería deseable en relación con las observaciones críticas hechas en las págs. 45 (NB 20), 39 (NB 16), 20 (NB 9), 6 (NB 6). En la formulación tajante que se les ha dado a estas observaciones en algunos lugares, ellas podrían, acaso, dar pie a que el público hable (y no sin cierta razón) de quisquillosidades*. Lo superfluo —desde un punto de vista estrictamente teórico— de mencionar la necesidad de tener en cuenta las condiciones locales, etc., puede ser fruto no de que la redacción no haya asimilado el socialismo científico, sino de que quiso subrayar esta cosa que se sobreentiende precisamente ahora, cuando veía necesidad en subrayarla. ¿Acaso no hay a veces necesidad de subrayar también cosas que se sobreentienden? No negamos en absoluto que, en el caso dado, esta «necesidad» se reducía en sus tres cuartas partes a la «necesidad» de hacer reverencias a «Rabóchaya Mysl», pero sólo en 3/4 partes. Olvidando la 1/4 restante, daremos al público la posibilidad de acusarnos de quisquillosidades, mientras que, reduciendo estas deficiencias formales, como particularidades, al defecto general de principio, debilitaremos en nuestras observaciones el carácter de quisquillosidad y reforzaremos nuestra argumentación.

Luego, observaciones más particulares:
Pág. 17 (NB 8), nota 1. No está clara la observación: «¿Qué significa este sueño?».

Pág. 24 (NB 11). No se puede decir que la socialdemocracia «se preocupa poco por la viabilidad de sus reivindicaciones».

* A continuación, hasta el final del párrafo, el texto en el manuscrito está tachado por V. I. Lenin. Ed.

Comprendemos su pensamiento y estamos de acuerdo con él, pero hay que expresarlo con más precisión, con más cautela: «no puede erigir como criterio supremo —la viabilidad inmediata», señala el nombre de la vía por la que se debe ir, y no la posibilidad del éxito práctico más próximo, o algo por el estilo.  

Pág. 32 (NB 13) — «según su propia expresión» — ¿no es demasiado fuerte?

Pág. 33 (NB 14) — «apoderarse del bosque» — expresión torpe, imprudente, debido a la palabra «apoderarse».

Pág. 35 (in fine*, nota). (NB 15.)
«Gendarmes», etc. ¿No sería mejor quitarlo o cambiarlo?

Pág. 43 (NB 18). Demasiado fuerte. No se puede renunciar al término «el campesinado».

Pág. 44 (NB 19). Demasiado tajante y rectilíneo. La cuestión de lo que puede dar el campesinado está todavía lejos de ser resuelta por los socialdemócratas rusos (cf. la nota al programa del grupo «Emancipación del Trabajo» de 1885 37) y difícilmente será resuelta en el sentido de que el papel político del campesinado es igual a cero. (Cf.: El 18 Brumario 38.)
Espero recibir de Usted una carta en respuesta a esto, y no una sola carta, sino con el artículo (deseablemente dentro de 2, máximo 3 semanas).

G. V. revisó el artículo y también se pronunció a favor de él, señalando únicamente el pasaje de la pág. 24 (sobre la viabilidad).

P. D. El «nosotros» de esta carta son sus interlocutores en Bellerive 39. Por el momento, no nos atrevemos a hablar con plena determinación en nombre de toda la redacción, pero esperamos que de esto no surjan desagrados ni para nosotros ni para Usted.

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Escrito en septiembre,
a más tardar el 4 de 1900.

Enviado de Núremberg a París

Publicado por primera vez en 1930,
en el Recopilatorio Leninista XIII

Se publica según el manuscrito

* — al final. Ed.