¡Querido camarada! Nuestro amigo común* me ha comunicado qué cartas obran en su poder (cartas de un miembro del CC en el extranjero a los miembros del CC en Rusia, en las que se dice que la minoría del extranjero se ha insolentado y que la resolución de los 22 expresa, sin duda, la voluntad real del partido). Creo que sin falta debe usted enviarme esas cartas inmediatamente aquí, a mí.

En primer lugar, soy miembro del CC y, por tanto, tengo pleno derecho a conocer la correspondencia del miembro del CC en el extranjero con los rusos, más aún cuando esa correspondencia atañe a una cuestión general del partido sobre las posiciones de la minoría. ¿Acaso va usted a ayudar a los miembros del CC que se han pasado al lado de la minoría a ocultar al partido (e incluso a los demás miembros del CC) la verdadera situación?

En segundo lugar, del contenido de las cartas se desprende que los miembros del CC (Glébov, Koniaguin y Nikítich) no dicen la verdad, al afirmar en su carta a los comités rusos que la minoría del extranjero es conciliadora. Puesto que usted y yo hemos declarado abiertamente la guerra a este bonapartismo, a este engaño al partido (en el folleto de Galerka, él declaró la guerra en nombre de todos nosotros), es nuestro deber directo desenmascarar ante el partido todo engaño de los miembros del CC. Si teniendo en nuestras manos pruebas de semejante engaño, no se las mostramos al partido, no cumpliremos con nuestro deber ante el partido. Si hablamos del bonapartismo en la prensa y públicamente, pero dejamos pasar la oportunidad de demostrar documentalmente ese bonapartismo, seremos simples charlatanes. Pero nosotros no empleamos la palabra bonapartismo como insulto, como la utilizaban Mártov y Plejánov.

A veces se dice: no se pueden utilizar cartas privadas en la lucha política.

Eso no es cierto. Cuando las cartas privadas revelan abusos de los funcionarios del partido, es obligatorio utilizar esas cartas. Plejánov utilizó cartas privadas en su Vademecum* incluso en contra de personas que no eran funcionarios. Además, las cartas de que se trata no son en absoluto privadas, sino correspondencia de los miembros del CC sobre asuntos del CC. Y yo, como miembro del CC, y usted, como agente del CC, estamos obligados a impedir el intento de ocultar la verdad al partido.

Por todas estas razones, considero imperiosamente necesario que usted me envíe inmediatamente esas cartas, o al menos copias completas de las mismas. Por supuesto, una parte de ellas es conspirativa, y nunca revelaremos esa parte. Pero lo que concierne a los intereses de todo el partido y no contiene nada conspirativo, debe ser desenmascarado.

Cómo y cuándo hacerlo, lo pensaremos aquí.

Contésteme sin falta lo antes posible a esta carta. No importa si escribe mal en ruso. Puede escribir incluso en hebreo. En cualquier caso, responda de inmediato.

Si no está de acuerdo conmigo en cuanto al envío de las cartas, entonces todos le rogaremos que venga cuanto antes, en estos días, aquí. Es un asunto tan importante que hay que discutirlo y resolverlo a toda costa.

Le estrecho la mano. Suyo, N. Lenin

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* Se refiere a R. S. Zemliachka. Nota del editor.

* Guía. Nota del editor.

P. D. Diga sin falta a Nik. I-ch*, al «jacobino»* y a Zhitomirski, que me envíen inmediatamente sus direcciones. Es sencillamente escandaloso que todos anden dispersos, sin conectarse entre sí.

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Escrito en noviembre, antes del 16 de 1904.

Enviado de Ginebra a Odesa.

Publicado por primera vez en 1934 en el Recopilatorio Leninista XXVI.

Se imprime según el manuscrito.