Con respecto a los documentos que le envío (el contrato con Neil 265 y mi carta oficial al CC****) quisiera conversar más con usted, pues no sé si lograremos vernos. Hace poco estuvo aquí su "amigo"***** y nos dio esperanzas sobre su llegada, pero Neil desmintió esa noticia. Sería una lástima enorme si no viene: esto sería

* La carta es una posdata a la carta de N. K. Krúpskaya. Red.
** del CC. Red.
*** Véase V. I. Lenin. Obras, 5ª ed., tomo 8, págs. 185-414. Red.
**** Véase ibid., págs. 415-418. Red.
***** Se refiere a D. S. Postolovski. Red.

en todos los aspectos absolutamente necesario, pues hay una infinidad de malentendidos y estos crecerán y crecerán, entorpeciendo todo el trabajo, si no logramos vernos y conversar detenidamente.

Escríbame sin falta si vendrá y cómo considera mi folleto. En general, en cuanto a las cartas, usted es imperdonablemente inactivo.

Boris (y Koniega, al parecer) se han estancado, en mi opinión, en un punto de vista evidentemente atrasado.

Ellos aún "viven en noviembre", cuando las rencillas lo llenaban todo en nuestra lucha partidaria, cuando era lícito esperar que todo "se resolvería solo" con cierta condescendencia personal, etc. Ahora ese punto de vista está anticuado, y mantenerlo significa o ser un loro que repite lo mismo sin sentido, o ser una veleta política, o renunciar a todo papel dirigente y convertirse en un cochero sordomudo, un dependiente. Los acontecimientos han destruido irrevocablemente ese viejo punto de vista. Los martovistas reniegan de la "cooptación"; el absurdo de principios que llena la nueva "Iskra" ha relegado ya de facto muy atrás toda rencilla (de modo que solo los loros pueden ahora llamar a cesar la rencilla), la cuestión se ha reducido, entiéndalo por Dios, se ha reducido por la fuerza de los acontecimientos a si el partido está satisfecho con la nueva "Iskra". Si no queremos ser peones, debemos comprender necesariamente la situación actual y elaborar un plan de lucha principista firme pero inflexible en nombre del partidismo contra el espíritu de círculo, en nombre de los principios revolucionarios de organización contra el oportunismo. Es hora de abandonar los viejos espantajos de que toda lucha así es una escisión, es hora de dejar de esconder la cabeza bajo el ala, protegiéndose de los deberes partidarios con referencias al "trabajo positivo"... de cocheros y dependientes, es hora de renunciar a la opinión, de la que pronto se reirán los niños, de que la agitación por el congreso es una intriga leninista.

Repito: los miembros del CC corren el grave peligro de convertirse en excéntricos completamente atrasados. Quien tenga siquiera una gota de honor político y honestidad política debe dejar de serpentear y astutear (esto

no lo logró ni siquiera Plejánov, ¡y menos nuestro buen Boris!), debe tomar una posición definida y defender sus convicciones.

Le estrecho fuertemente la mano y espero respuesta.

Suyo, Lenin