¡Queridos camaradas! Hemos recibido su declaración. No sabemos lo que haya escrito la oficina. Comunicaremos lo que sabemos. En su momento les remitimos las resoluciones de la conferencia de los comités del sur y la respuesta de los participantes de la conferencia de los 22. Introducimos una pequeña corrección a su observación de que los comités del sur propusieron encomendar al grupo de los 22

* La presente misiva y la última frase se publican por primera vez. Red.

que designara de entre sus propios miembros la composición de la oficina de los comités de la mayoría. Lo que se propuso fue señalar, en general, a los camaradas que, a juicio de los participantes de la conferencia de los 22, eran idóneos para la oficina. De la respuesta de los participantes de la conferencia de los 22 se desprende que de ningún modo se consideraban con derecho a adoptar por sí mismos «la designación» y, al proponer una lista, pedían a los comités que la modificaran o completaran según su propio criterio. ¿Acaso no han recibido ustedes esta carta? Así pues, los camaradas del sur enfocaron el asunto de este modo, motivo por el cual no estuvieron de acuerdo con la composición propuesta, proponiendo para la oficina a Riadovói y Zemliachka (una pequeña observación: todos los candidatos propuestos, excepto dos, se encuentran en Rusia; uno de ellos acaba de regresar de Rusia y vuelve a viajar hacia allá). Por lo que sabemos, su elección coincidió con la de la Oficina del Cáucaso.

Pero dichas personas no se consideraban con derecho a emprender paso alguno hasta la conferencia de los comités del norte, la cual ya ha tenido lugar. He aquí su resolución*. De este modo, se han pronunciado a favor del congreso y de la formación de la oficina de los comités de la mayoría (4 comités caucasianos + 3 del sur + 6 del norte), es decir, 13 comités. Como pueden ver, se está haciendo todo lo posible para dar a los comités rusos la oportunidad de ponerse de acuerdo. Además de estos 13, también otros comités se han pronunciado a favor del congreso. El propio Comité Central reconoce que ya son 16 los comités que se han manifestado a favor del congreso, pero declara que ahora, para celebrar el congreso, son necesarios ya 19 comités (esto ha sido declarado ante el Comité de Odesa).

En todo caso, los comités de la mayoría deben darse prisa en organizarse. En los próximos días recibirán los documentos, de los cuales verán cómo comenzaron las negociaciones del Comité Central con la minoría y en qué terminaron dichas negociaciones: en el mantenimiento de la autonomía de los organismos técnicos para la minoría y en la cooptación (de momento, oficiosa) en el seno del Comité Central de los tres mencheviques más furibundos, cooptación que la minoría había exigido desde el principio mismo. Los mencheviques se han puesto a mangonear. Buena prueba de ello es la historia de Petersburgo.

Los obreros querían lanzarse directamente a la manifestación; el comité fijó la manifestación para el día 28, pero en muchos distritos los organizadores eran mencheviques (el Comité de Petersburgo consideraba impo-

* No se adjunta el texto de la resolución. Red.

sible apartar a los mencheviques del trabajo) y estuvieron realizando todo el tiempo una intensificada agitación contra el comité. El Comité Central no suministraba literatura al comité, los mencheviques tenían literatura, pero, naturalmente, no se la daban al comité, y en sus distritos los mencheviques no hacían preparativos para la manifestación. Tres días antes de la manifestación, los mencheviques hacen fracasar una reunión del comité y, aprovechando la ausencia de tres bolcheviques, hacen abortar la manifestación; se queman 15.000 hojas volantes. Cuando los bolcheviques, horrorizados, convocan una nueva reunión, ya es tarde, no se logra hacer nada a tiempo y los obreros prácticamente brillan por su ausencia en la manifestación. La indignación contra el comité es terrible, y he aquí que los mencheviques, que han montado toda esta porquería, se escinden, arrastran tras de sí a casi todos los distritos, reciben refuerzo de literatura, enlaces, dinero. Ahora hay en Petersburgo 2 comités. Lo mismo, sin duda, se perpetrará en otras ciudades. Los mencheviques no tienen escrúpulos en cuanto a los medios y, aprovechando que han acaparado en sus manos el Comité Central, el Órgano Central y el Consejo, seguirán una línea tal que no quedará ni rastro de la mayoría. ¡Vaya lucha de principios! La más descarada burla tanto del Partido como de los principios. He aquí por qué hemos empezado a editar nuestro propio órgano. En el Partido hay una escisión total y no se puede demorar si no se quiere aceptar que el espíritu de partido sea sacrificado al espíritu de círculo, que en el Partido reine por largo tiempo la falta de principios o que sea arrojado hacia atrás, al economicismo y al obrerismo.

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Escrito en diciembre, no antes del 25.

Enviado desde Ginebra.

Se publica por primera vez, a partir de la copia manuscrita de N. K. Krúpskaya.