¡Querido amigo! He recibido su carta y protesto de la manera más categórica.

Admitamos que cometimos un error con Pokrovski (estoy dispuesto a admitirlo y asumir toda la culpa, pues fui yo quien persuadió a Grigori), pero que por ello usted se vaya es el colmo de lo absurdo. Con Pokrovski ya no se puede arreglar nada. Hacer venir a Meshkovski antes que a Vlasov y a los regionalistas (Schur está sano y salvo y garantiza que el otzovista no pasará por Moscú; Liadov y Aleksinski…* —él está ahora en Capri— tampoco pasará; de Petersburgo vendrá, según dicen, un antiotzovista) no viene al caso. Ahora es necesario: esperar al pleno del Buró Central. De lo contrario, la escaramuza crecerá, aunque nosotros de todos modos la atajamos. Es indudable que en la reunión con Pokrovski, Bogdánov habría infligido una decena de nuevas ofensas y habría arrastrado a Pokrovski a ellas, mientras que ahora la cosa se limitó a una sola. Y ésta era inevitable: ¡no exagere usted, de verdad! El «rencor» de Nikítich, de Liadov y de Pokrovski, los neutrales de ayer, no es casual, sino inevitable: el asunto ha madurado. Ha madurado también el absceso que empieza a reventar, y no siempre se puede contenerse cuando alrededor apesta a escaramuza.

Pero que usted viaje es una locura. Nosotros aquí aguantaremos aún un mes, quédese tranquilo, sin que el asunto empeore. Pero que usted se desgaste los nervios (París desgasta terriblemente los nervios) hasta la reunión es el colmo del absurdo.

Protesto mil veces: quédese obligatoriamente en el sanatorio hasta el mismo pleno. Ahorrar 200-300 francos es una tontería. Si usted se queda en el sanatorio, para el pleno tendremos al menos a una persona completamente nuestra, con los nervios del todo sanos y no envuelta en una escaramuza mezquina (aquí lo envolverán a usted, así tenga siete palmos de frente). Si usted se va, aumentará el número de exaltados sin provecho para la causa.

Protesto categóricamente: no se vaya bajo ningún concepto, quédese sin falta en el sanatorio hasta el mismo pleno.

\* En el manuscrito, una palabra es ilegible. N. de la Red.