¡Querido amigo! Hoy ha llegado otra carta de San Petersburgo; últimamente escriben desde allí con mucha atención.

Además de la carta de Guchkov, que aparecerá en el número 57 del Órgano Central (se está componiendo) y que seguramente le habrá mostrado Grigori en Berna 411, se han recibido cartas de Lvov y de Chelnokov, todas sobre lo mismo: sobre la exasperación en el país (contra los traidores que negocian una paz por separado), etc.

El estado de ánimo, escriben, es archirrevolucionario.

Mi manuscrito sobre el imperialismo ha llegado a Petersburgo, y hoy me escriben que el editor (¡nada menos que Gorki! ¡menudo ternero!) está descontento con las durezas contra... ¿contra quién creería usted?... ¡contra Kautsky! ¡Quiere ponerse en comunicación conmigo! Es a la vez ridículo y ofensivo.

He aquí mi destino. Una campaña de lucha tras otra, contra las estupideces políticas, las vulgaridades, el oportunismo, etc.

Y esto desde 1893. Y el odio de los adocenados por ese motivo. Pero, aun así, yo no cambiaría este destino por la «paz» con los adocenados.

Ahora, además, Radek. En el número 6 de «Jugend-Internationale» (¿lo han visto?) hay un artículo de Nota Bene. Enseguida reconocimos (Grigori y yo) a Bujarin. He respondido a sus soberanas estupideces en el número 2 de la Recopilación*. (¿No lo ha visto? Estará listo en estos días.)

Hoy Grigori me envía el número 25 de «Arbeiterpolitik». Allí aparece el mismo artículo (con supresiones, evidentemente debidas a la censura) firmado por Bujarin. (Hemos recibido también otro número de «Novi Mir» de Nueva York; allí hay una crítica — ¡ay, ay! acertada — ¡eso es lo grave, que un menchevique tenga razón frente a Bujarin! — evidentemente del mismo artículo de Bujarin en «Novi Mir» (no tenemos ese número).)

Y Radek — «los métodos de Tishka», me escribe hoy Grigori — publica en el número 25 de «Arbeiterpolitik» un elogio a Bujarin («fuerza joven») y una notita, de pasada, sobre «los tres redactores de «El Comunista»»!

* Véase «La Internacional de la Juventud» (nota) (Obras, 5.ª ed., t. 30, págs. 225-229). N. de la Red.