¡Querida amiga! En cuanto a la “defensa de la patria”, no sé si hay divergencias entre nosotros o no. Usted encuentra una contradicción entre mi artículo de la recopilación “En memoria de Marx”** y mis actuales declaraciones, sin citar con exactitud

* — “Mande el libro”. N. de la Red.

** Véase “Marxismo y revisionismo” (Obras, 5ª ed., t. 17, págs. 15-26). N. de la Red.

ni unas ni otras. Me es imposible responder a esta indicación. La recopilación “En memoria de Marx” no la tengo a mano. Recordar al pie de la letra lo que escribí allí, por supuesto, no podía. Sin citas exactas, las de entonces y las de ahora, no estoy en condiciones de contestar a semejante argumento por su parte.

En general, me parece que usted razona de un modo algo unilateral y formalista. Tomó una cita del “Manifiesto Comunista” (los obreros no tienen patria) y quiere, al parecer, aplicarla sin reservas, llegando hasta la negación de las guerras nacionales.

Todo el espíritu del marxismo, todo su sistema, exige que cada tesis sea examinada únicamente (.) de manera histórica; (.) sólo en conexión con otras; (.) sólo en conexión con la experiencia concreta de la historia.

Patria es un concepto histórico. Una cosa es la patria en la época —o, más exactamente, en el momento— de la lucha por el derrocamiento de la opresión nacional. Otra cosa, en el momento en que los movimientos nacionales han quedado muy atrás. Para los “tres tipos de países” (§ 6 de nuestras tesis sobre la autodeterminación)* la tesis sobre la patria y su defensa no puede ser aplicada de manera idéntica en todas las condiciones.

En el “Manifiesto Comunista” se dice que los obreros no tienen patria.

Es justo. Pero allí no se dice sólo eso. Allí se dice además que, al formarse los Estados nacionales, el papel del proletariado es un tanto especial. Si se toma la primera tesis (los obreros no tienen patria) y se olvida su conexión con la segunda (los obreros se constituyen como clase en el plano nacional, pero no en el mismo sentido que la burguesía), eso sería sumamente incorrecto.

¿En qué consiste, pues, esa conexión? A mi juicio, precisamente en que, en el movimiento democrático (en semejante momento, en semejante situación concreta), el proletariado no puede negarse a apoyarlo (y, por consiguiente, tampoco a la defensa de la patria en una guerra nacional).

Marx y Engels dijeron en el “Manifiesto Comunista” que los obreros no tienen patria. Pero el mismo Marx

* Véase “La revolución socialista y el derecho de las naciones a la autodeterminación” (Obras, 5ª ed., t. 27, págs. 260-261). N. de la Red.

llamó más de una vez a la guerra nacional: Marx en 1848, Engels en 1859 (el final de su folleto “Po y Rin”, donde se inflama directamente el sentimiento nacional de los alemanes, se les llama directamente a la guerra nacional). Engels, en 1891, en vista de la guerra que entonces amenazaba y se cernía, de Francia (Boulanger) + Alejandro III contra Alemania, reconocía directamente la “defensa de la patria” 402.

¿Fueron Marx y Engels unos confundidores, que hoy decían una cosa y mañana otra?

No. A mi juicio, el reconocimiento de la “defensa de la patria” en una guerra nacional concuerda plenamente con el marxismo. En 1891, los socialdemócratas alemanes habrían debido realmente defender la patria en una guerra contra Boulanger + Alejandro III. Habría sido una variante peculiar de guerra nacional.

Dicho sea de paso: al afirmar esto, repito lo dicho en el artículo contra Yuri*. Usted, por alguna razón, guarda silencio al respecto. Me parece que, sobre la cuestión aquí planteada, precisamente en ese artículo hay una serie de tesis que aclaran hasta el final (o casi) mi comprensión del marxismo.

Sobre Radek... sobre la “riña” (???!!!) con Radek. Ya en primavera tuve una discusión con Grigori, quien no comprendió en absoluto la situación política de entonces y me reprochaba haber roto con la Izquierda de Zimmerwald. Eso es un disparate.

La conexión con la Izquierda de Zimmerwald también es algo condicional. Primero: Radek no es igual a la Izquierda de Zimmerwald. Segundo: no hubo “ruptura” con Radek en general, sino sólo en una esfera determinada. Tercero: la conexión con Radek es absurdo entenderla de modo que nos ate las manos en la necesaria lucha teórica y práctica.

Ad 1 (al punto 1). Jamás, en ningún sitio, he dado ni un solo paso ni la menor sombra, no ya de ruptura, sino siquiera de debilitamiento de la conexión con la “Izquierda de Zimmerwald”. Nadie me lo ha señalado ni me lo señalará. Ni con Borchardt, ni con los suecos, ni con Knief, etc., etc. (Radek, de manera harto vil, nos echó de la redacción de “Vorbote”. Radek se comporta en la política como un mercachifle al estilo de Tishkin: insolente, descarado, estúpido. Grigori me escribió

* Véase “Sobre una caricatura del marxismo y sobre el «economismo imperialista»” (Obras, 5ª ed., t. 30, págs. 77-130). N. de la Red.

en la primavera de 1916, cuando yo estaba ya en Zúrich, que él no tenía ningún “trabajo colegiado” con Radek. Radek se apartó: tal es el hecho. Se apartó tanto de mí como de Grigori a causa de “Vorbote”. Por la insolencia y la vileza de mercachifle de una sola persona, la Izquierda de Zimmerwald no ha dejado de ser izquierda, y mezclarla en esto no vale la pena, no es inteligente, no es correcto.

La “Gazeta Robotnicza” nº de febrero de 1916 es un modelo de ese juego repugnantemente lacayuno al estilo de Tishkin (Radek sigue sus pasos). A quien perdona semejantes cosas en política, lo considero un inocente o un canalla. Jamás las perdonaré. Por eso se golpea el hocico o se da la espalda.

Yo, por supuesto, hice lo segundo. Y no me arrepiento. La conexión con los izquierdistas alemanes no la hemos perdido ni un ápice. Cuando surgió la tarea de marchar juntos con Radek de hecho (el congreso de Zúrich del 4-5. XI. 1916 403), marchamos juntos. Todas las frasecitas tontas de Grigori sobre mi ruptura con la Izquierda de Zimmerwald resultaron ser una tontería, cosa que siempre fueron.)

Ad 2: la “esfera” de la ruptura con Radek fueron, pues, (.) los asuntos rusos y polacos. La resolución del CC de la organización en el extranjero lo confirmó. (.) La historia con Yuri y Cía. Radek aún hoy escribe (puedo enviárselas a usted, si quiere) cartas rematadamente insolentes a mí (y a Grigori) sobre el tema de que, dizque, “nosotros” (él + Bujarin + Yuri y Cía.) “opinamos” ¡de tal modo! Así puede escribir sólo un pobre tonto y un miserable que quiere urdir una “intriga”, metiéndose en la rendija de las divergencias entre nosotros y Yuri y Cía. Si Radek no comprendía lo que hacía, entonces es un pobre tonto.

Si lo comprendía, entonces es un miserable.

La tarea política de nuestro Partido era clara: atarnos las manos con la igualdad en la redacción con N. I. + Yuri + E. B. no podíamos (Grigori no comprendió esto y me llevó hasta un ultimátum directo: declaré... que me iría de “Kommunist” si no rompíamos con él. “Kommunist” era bueno mientras el trío, que constituía la 1/2 de la redacción, no tuvo un programa especial). Otorgar igualdad al grupo de Bujarin + Yuri + E. B. habría sido un idiotismo y un estropicio para todo el trabajo. Ni una gota

de seso tienen ni Yuri, completamente un cerdito, ni E. B., y si se dejaron arrastrar a la estupidez de grupo con Bujarin, entonces había que romper con ellos o, más exactamente: con “Kommunist”. Eso es lo que se hizo.

La polémica sobre la autodeterminación todavía sólo comienza. Ahí tienen una papilla completa... y en toda la cuestión de la actitud hacia la democracia. Ahí, ¡dar “igualdad” a cerditos e imbéciles, jamás! No quisieron aprender de manera pacífica y camaraderil, así que aténganse a las consecuencias. (Yo los acosaba, suscitando charlas sobre esto en Berna: ¡torcieron el hocico! Les escribí cartas de decenas de páginas a Estocolmo: ¡torcieron el hocico! Bueno, si es así, váyanse al diablo. Hice todo lo posible por un desenlace pacífico. ¿No quieren? Pues les romperé el hocico y los cubriré de oprobio, como a unos tontitos, ante el mundo entero. Así, y sólo así, hay que proceder.) ¿Y qué tiene que ver Radek aquí?, preguntará usted tal vez.

Tiene que ver que él era la “artillería pesada” de ese “grupo”, artillería escondida entre los matorrales, a un lado. Yuri y Cía. calculaban nada mal (E. B. tiene capacidades de intrigante; resultó que ella no traía a Yuri hacia nosotros, sino que creaba un grupo contra nosotros). Calculaban: nosotros abriremos la guerra, ¡y quien guerreará por nosotros será Radek! Dizque por nosotros guerreará Radek, y Lenin estará atado.

¡No ha sido así, queridísimos cerditos! Amarrarme en política no lo permitiré. ¿Quieren guerrear? Háganlo abiertamente. Y el papel de Radek —azuzar a escondidas a jóvenes cerditos, escondiéndose él mismo tras la “Izquierda de Zimmerwald”— es el colmo de la vileza. El más miserable... del pantano de Tishkin no podría mercadear, hacer de lacayo e intrigar a espaldas de modo más vil.

Ad 3: ya está dicho claramente. La cuestión de la relación del imperialismo con la democracia y el programa mínimo se plantea cada vez con más amplitud (véase el programa holandés en el nº 3 del boletín 404; los norteamericanos del S. L. P.* han expulsado todo el programa mínimo. Entwaffnungsfrage**). Radek tiene aquí una papilla absoluta en la cabeza (eso se deduce de sus tesis;

* — Socialist Labour Party — Partido Socialista del Trabajo. N. de la Red.

** — Cuestión sobre el desarme. N. de la Red.

eso lo mostró también la cuestión de los impuestos indirectos y directos, planteada por mis tesis). Amarrarme las manos en el esclarecimiento de esta cuestión, la más importante y cardinal, no lo permitiré jamás. No puedo. La cuestión hay que esclarecerla. En ella se producirán todavía decenas de “caídas” (habrá tropiezos).

Quien entiende la “conexión” de la Izquierda de Zimmerwald de modo que nosotros nos dejemos atar las manos en la lucha teórica contra el “economismo imperialista” (es una enfermedad internacional: holandesa-norteamericana-rusa, etc.), ese no entiende nada. Aprenderse de memoria lo de “Izquierda de Zimmerwald” y golpearse la frente contra el suelo ante la más completa papilla en la teoría de Radek... yo no me presto a eso.

Resumiendo: después de Zimmerwald las maniobras fueron más difíciles. Había que tomar lo necesario de Radek y de E. B. y Cía., sin dejar que nos ataran las manos. Considero que lo he logrado. Después de la partida de Bujarin a América y, sobre todo, después de que nos enviaran el artículo de Yuri y de que él aceptara (¡aceptó!; tuvo que aceptar) mi respuesta... su asunto, como “grupo”, está terminado. (Y Grigori quería inmortalizar a este grupo, dándole igualdad: ¡nosotros le habríamos dado igualdad!)

Con Radek nos hemos separado en la arena ruso-polaca y no lo invitamos a nuestra Recopilación*. Así debía ser.

Y él no puede ahora hacer nada que dañe el trabajo. Se vio obligado, en el congreso de Zúrich (5. XI. 1916), a ir junto conmigo, lo mismo que ahora, contra Grimm.

¿Qué significa esto? Significa que he logrado separar** las cuestiones: ni en un ápice se ha debilitado la embestida internacional contra los kautskianos (Grimm y compris***), y al mismo tiempo no estoy subordinado a la “igualdad” con el estupidismo radekiano.

Estratégicamente, el asunto lo considero ahora ganado. Es posible que Yuri + Cía. + Radek + Cía. suelten insultos.

* Se refiere a la “Recopilación de «El Socialdemócrata»”. N. de la Red.

** ¡Eso fue muy difícil!

*** — incluido. N. de la Red.

Allez-y, mes amis!* Ahora el odium** recaerá sobre ustedes, no sobre nosotros. Pero al asunto ya no lo perjudicarán, y el camino está despejado para nosotros. Nos hemos desembarazado de la sucia (en todos los sentidos) confusión con Yuri y con Radek, sin debilitar en un ápice a la “Izquierda de Zimmerwald” y teniendo las premisas para la lucha contra el estupidismo en la cuestión de la actitud hacia la democracia.

Voilà***. Disculpe la larga carta y la abundancia de palabras bruscas: no puedo escribir de otro modo cuando hablo con franqueza. Bueno, todo esto es entre nous****, pasará, supongo, también el exceso de improperios.

¡Mis mejores saludos! Suyo, Lenin

En general, tanto Radek como Pannekoek plantean incorrectamente la cuestión de la lucha contra el kautskianismo.

¡Esto es NB!!

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Escrito el 30 de noviembre de 1916.

Enviado de Zúrich

a Clarens (Suiza)

Publicado por primera vez en 1949

en la revista “Bolchevique” nº 1

Se publica según el manuscrito