¡Querido amigo! Por nuestro acuerdo con Nil comprenderás, por supuesto, la esencia del asunto. Por el amor de Dios, no te apresures a tomar decisiones y no te desesperes. Ante todo, familiarízate sin falta con mi folleto* y con las actas del Soviet. No te sientas turbado por tu alejamiento temporal del trabajo y más bien abstente de algunas votaciones, pero no te vayas del todo. Cree que todavía serás muy y muy necesario y que todos los amigos cuentan con tu próxima «resurrección». La masa de la gente todavía permanece en nuestro partido en perplejidad y confusión, sin saber habituarse a la nueva situación, perdiendo pusilánimemente la fe en sí misma y en la causa justa. Mientras tanto, aquí se nos hace cada vez más claro que salimos ganando con las demoras, que las rencillas se apagan por sí mismas y que inevitablemente sale a escena la cuestión de la esencia del asunto, de los principios, y en eso la nueva «Iskra» es débil hasta el demonio. No creas las absurdas fábulas sobre nuestra tendencia a la escisión, ármate de un poco de paciencia y verás pronto que nuestra campaña es magnífica y que venceremos por la fuerza de la convicción. Contéstame sin falta. Lo mejor de todo sería si pudieras arreglártelas para venir aquí una semanita, — no para ...

* Véase «Un paso adelante, dos pasos atrás» (Obras, 5ª ed., t. 8, págs. 185-414). Ed.