¡Querido amigo! Necesitamos esclarecer detalladamente la cuestión en la que, por lo visto, discrepamos, y te ruego encarecidamente que transmitas esta carta mía para su discusión a todos los miembros del Comité Central (o de la Comisión Ejecutiva 256). La divergencia es la siguiente: 1) tú piensas que es posible la paz con los martovistas (¡Borís incluso felicita por la paz! ¡Risa y pena!); 2) tú piensas que un congreso inmediato sería una confesión de nuestra impotencia. Estoy convencido de que te equivocas gravemente en ambos puntos. 1) Los martovistas van a la guerra. Mártov, en una reunión en Ginebra, gritó directamente que ellos son la fuerza. En el periódico nos acosan y sustituyen vilmente la cuestión, encubriendo su arribismo con gritos sobre el burocratismo dirigidos a vosotros. Mártov sigue gritando a diestro y siniestro sobre la total incapacidad del Comité Central. En una palabra, es ingenuo y sencillamente inadmisible dudar de que los martovistas se proponen como objetivo apoderarse también del Comité Central mediante el mismo arribismo, boicot y escándalo. La lucha contra ellos en este terreno no está a nuestro alcance, pues el Órgano Central es un arma terrible y nuestra derrota es inevitable, especialmente en vista de las caídas. Dejando pasar el tiempo, vais hacia la derrota segura y total de toda la mayoría, tragáis en silencio las bofetadas que desde el extranjero (de la Liga) se propinan al Comité Central y os exponéis a otras nuevas. 2) El congreso demostrará nuestra fuerza, demostrará que no sólo de palabra, sino de hecho, no permitimos que una camarilla de escandalizadores del extranjero dirija todo el movimiento. El congreso es necesario precisamente ahora, cuando existe la consigna: lucha contra la desorganización. Sólo esta consigna justifica el congreso y lo justifica plenamente a los ojos de toda Rusia. Si dejáis pasar el tiempo, dejáis escapar esta consigna, demostráis vuestra sumisión impotente y pasiva a los martovistas. Soñar con fortalecer la posición mediante un trabajo positivo, bajo el acoso del Órgano Central, el boicot y la agitación de los martovistas, es sencillamente ridículo. Eso significa arruinarse lentamente en una lucha sin gloria contra intrigantes que luego dirán (y ya dicen ahora): ¡mirad qué incompetente es este Comité Central! Lo repito: no os hagáis ilusiones.

O dictáis la paz a los martovistas en el congreso, o seréis derribados sin gloria o sustituidos a la primera caída. Ahora el congreso tiene un objetivo: terminar con la insoportable desorganización, apartar a la Liga, que se burla de todo Comité Central, tomar firmemente en sus propias manos el Consejo y poner en orden el Órgano Central. ¿Cómo ponerlo en orden? En el peor de los casos, dejando incluso una pentarquía (o restableciendo el sexteto); pero este peor caso es improbable si tenemos una gran mayoría. Entonces, o derrotamos definitivamente a los martovistas (Plejánov ya empieza a hablar ahora de un nuevo *Vademécum*<sup>*</sup>, viendo que no hay paz, y amenaza con atacar a las dos partes contendientes. ¡Sólo eso necesitamos!), o decimos abiertamente que no tenemos un Órgano Central dirigente y lo convertimos en un órgano de discusión con artículos libres de la mayoría y de la minoría firmados (mejor aún: trasladar la polémica con los martovistas a los folletos, y en «Iskra» guerrear sólo contra el gobierno y contra los enemigos de la socialdemocracia).

Así pues: abandonad la ingenua esperanza de trabajar pacíficamente en una atmósfera tan imposible. Dirigid todas las fuerzas principales a las giras de visita, que vaya Lan, asegurad de inmediato definitivamente vuestros propios comités, lanzad después el ataque sobre los ajenos y... ¡congreso, congreso no más tarde de enero!

P. D. Si Mártov pregunta a Lan acerca de la publicación 257, que Lan transmita sin falta el voto a Kol, sin falta, ¡de lo contrario será un archiescándalo! ¡Mártov y Dan le dicen a Kol en las entrevistas insolencias inadmisibles!

P. P. D. Hoy, 18, otra nueva villanía de los martovistas: la negativa a imprimir en el nº 54 mi carta sobre por qué salí de la redacción<sup>**</sup>, con el pretexto de que Hans se oponía a la publicación de documentos (¡mienten descaradamente! ¡Hans se oponía bajo la condición de paz!). La negativa va acompañada de un montón de infamias, como que el Comité Central intentó tomar en sus manos el Órgano Central, que las negociaciones versaban sobre la restitución de la confianza al Comité Central, etc. La táctica es clara: encubrir hipócritamente la oposición de los Dan, Martínov, etc. contra el Comité Central y en el periódico, solapadamente, arrojar basura sobre el Comité Central. De ninguna manera dejaré sin respuesta el villano nº 53. Telegrafiad de inmediato:

1) ¿estáis de acuerdo con la impresión de mi carta fuera de «Iskra»? *Actien*<sup>***</sup> 203; 2) ¿estáis de acuerdo en dirigir de inmediato todas las fuerzas al congreso? *Actien* 204. Si a ambas preguntas: sí, entonces *Actien* 407. Si a ambas no, entonces *Actien* 45.

Pasado mañana os enviaré mi carta sobre la salida de la redacción. Si no estáis de acuerdo con un congreso inmediato y estáis dispuestos a soportar en silencio las bofetadas martovistas, entonces me veré probablemente obligado a salir definitivamente también del Comité Central.

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<sup>*</sup> - Guía. Ed.
<sup>**</sup>Véase Obras, 5ª ed., t. 8, págs. 98-104. Ed.
<sup>***</sup> - Acciones. Ed.