Ya estaba a punto de escribir al «inventor» una carta, diciéndole que ha perdido mi confianza y que si desea restaurarla, que cuente inmediatamente todo a Nikoláiev.

Si no quiere, lo devolveré a Stalin y liquidaré los «experimentos».

Belénki me aconsejó esperar hasta el martes (hoy) y me mostró su firma.

Esperemos uno o dos días más.