He leído su larga carta 237. Muchas gracias por ella. Mejor tarde que nunca. Me pide que no me enfade demasiado. Le diré con franqueza que me he enfadado poco, más bien sonreía recordando mi última conversación ante las puertas del «antro» con un tal Jacques, que opinaba entonces (¡entonces!) que mandábamos demasiado poco. Que las cosas no se arreglan de inmediato dentro del CO, que aún hay un caos de desórdenes y anarquía, eso ya lo sabía y no esperaba otra cosa. Contra esto no hay otros remedios más que un tratamiento persistente (el tiempo y la experiencia) y un medio enérgico (el congreso general del partido). Hace tiempo que lo vengo escribiendo y repito: apresúrense, por Dios, con este medio todo lo posible, de lo contrario su experiencia corre el riesgo de perderse por completo.

Sobre las cuestiones de 1) Yuri*, 2) el buró y 3) la disputa de Ignátov con el bundista, no escribiré. En parte ya ha caducado, en parte compete decidirlo sobre el terreno, y mi consejo sobre esta última parte sería (contrariamente a la opinión de mi amigo Jacques) en el mejor de los casos inútil. Esta parte deben decidirla ustedes (todos ustedes) mismos, deben no en el sentido de sollen**, sino en el sentido de müssen***.

Hablaré del Bund, del P. P. S. 238 y de la «herejía».

En lo formal, a mi juicio, con el Bund hay que ser correcto y leal (sin golpear directamente en los dientes), pero al mismo tiempo extremadamente frío, abrochado hasta el último botón y acorralarlo implacablemente y a cada hora sobre el terreno legal, llegando hasta el final sin temor. Que se vayan, si quieren, pero nosotros no debemos darles el menor pretexto, ni la sombra de un pretexto para la ruptura. Las formalidades hay que cumplirlas, por supuesto, hasta el congreso, pero no hay por qué mostrar las cartas.

Usted escribe: el bundista sabe que nos afanamos por *Iskra* y calla, aunque en nombre del CO no tenemos derecho a hacerlo.

* Yuri, nombre conspirativo del grupo «Obrero del Sur». N. de la Red.  
** — de obligación. N. de la Red.  
*** — de necesidad. N. de la Red.

A mi juicio, esto tampoco debe hacerse desde el CO, sino por cada miembro a título personal, remitiéndose no al CO, sino a los comités que han reconocido a *Iskra*. El resultado es el mismo e incluso mucho más contundente (no hay «agentes» de por medio), y el aspecto formal es irreprochable. Preparar a los comités contra el Bund es una de las tareas más importantes del momento, y esto también es completamente posible sin quebrantar la forma.

Exactamente igual, fue en vano hablar con el P. P. S. sobre «las convicciones de los miembros del Comité Organizador». Sobre el CO había que decir: estamos preparando el congreso, él decidirá, y sobre la cuestión de las «convicciones» no callar, pero remitirse no al CO, sino a *Iskra* y, aún más, a los comités que han reconocido a *Iskra*. Luego habría que obtener del P. P. S. aunque fuera un pequeño papel formal (una carta), y no decirles «somos antinacionalistas» (¿a qué asustar a la gente en vano?), sino convencerlos con suavidad de que nuestro programa (reconocimiento del derecho a la autodeterminación de las naciones) es suficiente también para ellos, incitándoles a formular declaraciones concretas en contra y a dirigirse formalmente al CO y al congreso. Nuestra principal baza contra el P. P. S. es que reconocemos en principio la autodeterminación nacional, pero dentro de límites razonables, determinados por la unidad de la lucha de clase proletaria.

Para no olvidarlo: a los representantes de la organización rusa de *Iskra* en el CO no los conozco con certeza. Tampoco sé, ¿para qué necesito saberlo? y ¿para qué «representantes»? El Comité Organizador cooptó hace muchísimo tiempo a todas y cada una de las personas idóneas, y no a «representantes», ¿acaso no es cierto? La diferencia entre la organización rusa de *Iskra* y el CO es importante, en mi opinión, para utilizarla precisamente con el fin de una irreprochabilidad formal.

Ahora sobre la «herejía». O bien le entiendo mal, o bien es un gran error. Dada la excesiva brevedad de su carta sobre este punto (importantísimo), no me queda más remedio que tomar sus palabras à la lettre*. ¡Cuatro elegidos «organizan» tanto el CC como el Órgano Central! Esto, perdone la franqueza, es sencillamente ridículo, pues usted debe saber que para «organizar» el OC son competentes (es decir, pueden hacerlo con conocimiento de causa y con la experiencia necesaria para ello)

* — literalmente. N. de la Red.

sólo los miembros de la redacción + algunas personas aisladas de fuera para la consulta, y para organizar el CC también son competentes únicamente prácticos experimentados + algunas personas aisladas para la consulta (si usted conoce a tales personas).

¿O acaso conoce usted a esos «cuatro» que tengan experiencia y conocimientos para todo esto? Si es así, nómbrelos; lo digo no en broma, sino en serio, pues mi carta es personal y para mí es importante aclarar su idea.

Usted aspira, si no me equivoco, a la autocracia y a la «mano dura». Es una buena causa, y tiene usted mil veces razón en que necesitamos precisamente esto. Pero de una manera tan lineal como a usted le parece, nadie lo conseguirá. Para 9/10 de los asuntos corrientes, los 2 centros son absolutamente necesarios; se formarán por sí mismos de inmediato, incluso si no lo deseáramos. Para el orden, en cambio, hay que aspirar a 1) una vía formal para unir estos 2 centros (por ejemplo, una comisión con delegados de ambos), 2) la reducción del número de miembros en ambos centros, o la creación de comisiones ejecutivas dentro de ambos centros y —lo más importante— 3) una distribución estricta y formal de funciones entre los distintos miembros de los centros, de modo que toda la composición de ambos centros sepa con exactitud a cuál de los miembros se le ha encargado la gestión de qué, cuál de los miembros (de ambos centros) tiene derecho a decidir (e incluso a hablar) en cada ámbito de cuestiones, y cuál es el camino para trasladar el asunto a la reunión plenaria de uno o ambos centros.

Estoy seguro de que moderará sus exigencias una y otra vez y estará de acuerdo en que esto es el máximo de los deseos más próximos. Y esto es muy, muy difícil, y para esta distribución de funciones no veo a personas plenamente aptas, entendidas y experimentadas. El desorden entre ustedes y entre nosotros (no piensen sólo en ustedes mismos, señores miembros del CO, pues ustedes «organizan» a todo el partido) es un abismo, un caos, una inmensidad, y hay que inventar no pia desideria*, sino «primeros pasos» prácticos y firmes.

Le he expuesto con franqueza mi punto de vista y estaría muy contento de intercambiar cartas aún más. Sobre estas cuestiones, por Dios, debe usted escribir más a menudo y con más detalle. No tengo nada en contra de comunicar esta carta a todo el CO,

* — buenos deseos. N. de la Red.

incluso lo desearía, pero dejo que usted lo decida. Hizo bien al señalar a quién iba dirigida su carta.

Todo lo mejor. Modere las exigencias y apresúrese, apresúrese y apresúrese con el «medio enérgico». Le estrecho fuerte la mano.

Su Lenin

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Escrito en mayo, después del 22, de 1903.  
Enviado de Ginebra a Kiev  
Publicado por primera vez en 1928  
en la Recopilación Leninista VIII  
Se imprime según el manuscrito