Para el estudio de la caracterización leninista del desarrollo del capitalismo en el campo y de la descomposición del campesinado tienen gran importancia las dos cartas de V. I. Lenin a P. Máslov, recientemente halladas, que se publican a continuación. En estas cartas Lenin formula las tesis más importantes, que luego recibirían expresión acabada en «El desarrollo del capitalismo en Rusia».

En sus cartas, V. I. Lenin valora el libro de V. Póstnikov «La economía campesina del sur de Rusia», que cita repetidamente en «El desarrollo del capitalismo en Rusia» y que ya antes había analizado en detalle en su trabajo «Nuevos movimientos económicos en la vida campesina» (V. I. Lenin, Obras, t. I).

El autor de los artículos sobre la reforma campesina mencionados en la primera carta es N. E. Fedoséiev, uno de los primeros marxistas en Rusia, organizador de círculos marxistas en Kazán. Estos artículos se hallaban en manuscritos en poder de Lenin.

El artículo de Lenin sobre Póstnikov es el artículo «Nuevos movimientos económicos en la vida campesina».

Mencionado en la segunda carta bajo el seudónimo V. V., V. P. Vorontsov, uno de los pilares del populismo liberal.

A continuación de las cartas se publican las observaciones de Lenin al libro de Póstnikov.

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## DOS CARTAS A PROPÓSITO DEL LIBRO DE V. E. PÓSTNIKOV «LA ECONOMÍA CAMPESINA DEL SUR DE RUSIA»

### [Segunda mitad de diciembre de 1893]

Anteayer recibí su carta\*) y ayer mismo escribí para que le envíen a usted los artículos sobre la reforma campesina. Comuníqueme si está en su poder el artículo sobre Póstnikov. Si lo tiene, hágaselo llegar enseguida a N. E., con el ruego de que me lo remita tan pronto como lo lea: lo necesito.

Lamento mucho que no me haya encontrado en Samara\*\*): ¿no piensa viajar a las capitales por las fiestas? Podríamos entonces vernos.

Espero de usted un análisis y una crítica lo más detallados posible del artículo sobre Póstnikov: supongo que habrá visto usted que las tesis expuestas en él me sirven de base para conclusiones mucho más importantes y de mayor alcance que las que aparecen en el propio artículo. La descomposición de nuestros pequeños productores (campesinos y artesanos) se me presenta como el hecho fundamental y principal,

\*) Usted podría haber averiguado mi dirección por medio del Consejo de Abogados de aquí.
\*\*) y no haber conocido allí a mis amigos.
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que explica nuestro capitalismo urbano y en gran escala, que destruye el mito de un régimen especial de la economía campesina (ese régimen es igualmente burgués, con la única diferencia de que está mucho más envuelto en cadenas feudales) y que obliga a ver en los llamados «obreros» no un núcleo reducido de personas en situación particular, sino únicamente las capas superiores de la enorme masa del campesinado, que ya hoy vive más de la venta de su fuerza de trabajo que de su propia hacienda. Precisamente por eso valoro tanto el libro de Póstnikov, porque brinda material para el análisis más preciso de esta tesis, porque demuestra de hecho lo absurdo de las representaciones corrientes sobre nuestra aldea «comunal» y muestra que, en esencia, nuestro orden no se distingue del de Europa occidental.

Presenté este artículo a «Rússkaia Mysl», pero no quisieron publicarlo. Pienso si no será conveniente, completándolo y modificándolo un poco, editarlo en folleto. Sería muy interesante conocer sus puntos de vista al respecto; creo que es plenamente factible por correspondencia.

Mis observaciones a los trabajos sobre la reforma partían de aquella tesis fundamental de que esa reforma es producto del desarrollo de la producción mercantil y que todo su sentido y significado consistió en que fueron destruidos los grilletes que frenaban y obstaculizaban el desarrollo de este régimen. Ya conversaremos más detenidamente sobre esto: tal vez pueda reenviarle directamente las observaciones que yo remití al autor; eso sería lo más sencillo y lo más práctico.

Contésteme pronto, incluso inmediatamente, de lo contrario la carta corre el riesgo de no encontrarme aquí.

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### 30 de mayo de 1894.

Anteayer recibí su carta. En verdad, casi había olvidado tanto nuestra correspondencia como el informe, pero desde luego me alegra mucho reanudar la correspondencia a propósito de las cuestiones que él y otros plantean.

Sólo me sorprende una cosa: ¿por qué tenía usted que «buscarme»? ¿Acaso a su regreso de San Petersburgo a Tiflis N. M. A. no lo vio a usted?

ni le comunicó (se lo había pedido) que tengo una dirección permanente —al menos para este invierno—, a saber: Consejo de Abogados, a nombre del ayudante de abogado N. N.

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DOS CARTAS A PROPÓSITO DEL LIBRO DE V. E. PÓSTNIKOV

En cuanto a sus observaciones, diré lo siguiente. En 1<sup>er</sup> lugar, respecto a la excesiva prudencia de las conclusiones, hay que tener en cuenta que este defecto [estoy absolutamente de acuerdo en que es realmente un defecto] se explica por mi intención de publicar el artículo en una revista liberal. Tuve incluso la ingenuidad de enviarlo a «Rússkaia Mysl», de donde recibí, por supuesto, una negativa: me resultó perfectamente comprensible cuando leí en el núm. 2 de «Rússkaia Mysl» el artículo sobre Póstnikov de «nuestro conocido» vulgo liberal, el señor V. V. ¡Hay que tener arte para desfigurar por completo un material excelente y embadurnar todos los hechos con fraseología!

En realidad, yo extraigo de estos datos conclusiones de gran alcance. En concreto: los datos demuestran, a mi juicio, el carácter burgués de las relaciones económicas dentro del campesinado. Ponen al desnudo, de manera patente, clases antagónicas en el seno de este campesinado «comunal», y además clases que son propias únicamente de la organización capitalista de la economía social. Esta es la conclusión más importante, plenamente extensible a todo el restante campesinado ruso. Otra conclusión: ya ahora una enorme masa (probablemente no menos, sino más de la mitad) del trigo campesino va al mercado, y el principal productor de ese trigo es el grupo superior de la aldea contemporánea, la burguesía campesina\*).

Luego concedo gran importancia a la ley, demostrada por Póstnikov para toda Rusia, de que la productividad del trabajo es de 2 a 2½ veces mayor en los grupos superiores del campesinado. Esto tiene, en el aspecto teórico, una importancia enorme, junto con la delimitación del área comercial de la hacienda (punto tan peligroso para los idólatras de la originalidad rusa que comprendo perfectamente al señor V. V., que eludió cautelosamente esta cuestión).

Paso a su segunda observación: acerca de la norma de la economía natural. Confieso que aquí no lo he comprendido del todo.

\*) Gurvich se equivoca por eso al decir que Rusia será en el futuro un país de burguesía campesina. Esto ya es el presente. Muy buen libro: Hourwich. The economics of the russian village. 1892. New York. [Gurvich, Economía de la aldea rusa. 1892. Nueva York. La edición en ruso del libro apareció en 1896: I. A. Gurvich, La situación económica de la aldea rusa, traducido del inglés por L. A. Sanin. Red.] Cuadernos leninistas XXXIII

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A la cuestión de la «norma», en mi opinión, sólo se le puede atribuir importancia en el siguiente sentido: es importante saber cuán grande debe ser la hacienda agrícola del campesino (medio) para cubrir todas sus necesidades (tanto productivas como personales) y librarlo de la necesidad de buscar un ingreso complementario fuera de ella. Es importante saber esto porque todas las haciendas que se sitúan por debajo pertenecen directamente a las que venden fuerza de trabajo, y el tamaño de la hacienda puede indicar con suficiente precisión cuán grande es la importancia de esta fuente de ingreso. Las haciendas situadas por encima pertenecen directamente a las pequeñoburguesas en toda su pureza.

En cuanto al carácter «natural» de la economía, lo veo así: la mayor naturalidad se dará siempre en el grupo medio del campesinado, pero tampoco allí se podrá prescindir nunca de una proporción considerable de producción mercantil (probablemente, alrededor del 40% de todo el presupuesto debe estar en forma monetaria). Las haciendas de los grupos inferior y superior serán siempre más mercantiles, ya que la 1ª vende fuerza de trabajo; la 2ª, excedentes de trigo.

Sobre este plan está construido el análisis de los grupos en el artículo sobre Póstnikov.

Usted habla de la «norma de la economía natural» y de la «norma de la producción mercantil» por separado. Si lo he entendido con exactitud, la segunda norma es mi norma media [17-18 deciatinas de siembra según Póstnikov], en la cual, desde luego, es importante separar y calcular con precisión la parte natural y la monetaria. Pero una «norma de la economía natural» autónoma no la entiendo: nuestra economía campesina actual no puede ser puramente natural bajo ninguna magnitud.

De todos modos, aquí hay que esperar sus explicaciones más detalladas.

En cuanto a la crítica de N. K. Mijáilovski, pienso también que ninguna redacción la publicará, no tanto por las condiciones de censura (circulan rumores de que la censura proscribe al marxismo ruso tras el revuelo promovido por «Rússkoie Bogatstvo»), como por el desacuerdo con usted y por cobardía ante el «pez gordo»\* insolente y envanecido. En este sentido he tenido cierta experiencia.

[[Y yo

\* Se refiere a N. K. Mijáilovski. Red.

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no creo que se pueda ni valga la pena contestarle en nuestra prensa.]] Leería con gusto su respuesta.

Estaré aquí, con seguridad, hasta el 12 de junio, y quizás más tiempo. Cuando me vaya, comunicaré la nueva dirección. Mientras tanto, puede escribir (después del 12) a través de M. G. G.\*: desde allí será más fácil reenviar la correspondencia.

\* M. G. G.: María Guérmanovna Hopfenhaus, amiga de N. E. Fedoséiev. Red.