EL TEMA DEL DÍA.
1\. Peq[ueño] balance de gr[andes] ac[ontecimientos.] Inic[io] de la rev[olución]
(¿L?
4) * *) —  insurr[ección]
[Nº
5) 2) —  designación]
de la insurrección] i L1 6) ®).
2\. Tem[a]
del día =  insurrección].
Su cond[ición]:
ap[oyo] de fuego.
¿Material comb[ust]ible?
3\. «Ampl[iación] de la b[a]se de la r[e]v[olución]»: ag[itación] entre
los pobres urb[anos] y el cam[pesin]ado (sign[ificado] ag[itacional] de Gapón, como tipo de evolución).
4\. Especial[mente] crece la imp[ortancia] de la o[r g a n i z a] c i ó n en tales
momentos: carta de un c[amar]ada de Rus[ia] en la sec[ción] del Partido 4).
No retroceder ante la t[area] de «org[aniz]ar la r[e]v[olución]»
y llevar a cabo (y designar) la insurrección], sino subr[ayar] p r e c i s a m e n t e
estas t[areas] y p r e p a r a r s e para ellas.
5\.
((Tr[abajo] org[anizativo] de la s[ocial] democracia]»
Struve en el nº 63 3\
Cuentos. Contra. ¿Q[ué] H[acer].
El significado general de la «desaparición del tr[abajo]» c).
6\. Y ahora una terrible ampl[iación] del m[ovimiento]. Canales desconocidos,
incontables aliados [in]abarcables *), incontables camaradas, amigos y simpatizantes.
7\. «ti[empo] de g[u]e[rra]».
Cientos de círculos, multiplicación por diez de diversas] t[areas], aprenden de los acontecimientos,
aprenden en la guerra, la excepcional] imp[ortancia]
de la dir[ecci]ón, de la o[r g a n i z a] c i ó n de los dir[ig]entes__
6\.
177^
EL TEMA DEL DÍA.
El proletariado, como de golpe, elevó todo el movimiento revolucionario a un nuevo peldaño, superior — escribíamos en el nº 5 de Vperiod.
Y cuanto más nos alejamos del nueve de enero, tanto más y
más colosales tareas se alzan ante la socialdemocracia,,
*) Esta palabra está escrita encima de la palabra «incontables». Ed.
**) Todo el documento está tachado con lápiz. Ed.

que exigen de ella una solución. El inicio de la revolución sitúa en primer plano la cuestión de la insurrección. Lo señalamos en el nº 4 de Vperiod *),
procuramos desarrollar diversos aspectos prácticos de esta
tarea en el nº 5 2), indicamos en el nº 6 3) la completa inconsistencia y el enorme daño de las ideas difundidas por algunos socialdemócratas sobre la imposibilidad de designar, llevar a cabo y
dirigir la insurrección por parte de la vanguardia organizada
de la clase obrera. Debemos [ahora] detenernos más pormenorizadamente
en algunos otros aspectos de esta cuestión candente de nuestro
partido, que es ahora, evidentemente para todos, la cuestión candente
de todo el pueblo.
La llama revolucionaria estalló con inesperada intensidad e inesperada rapidez. La camarilla gobernante se esfuerza con todas sus fuerzas en presentar el asunto como si el incendio estuviese extinguido. Pero ninguna [abyecta] comedia
como la recepción de obreros falsos (en parte incluso directamente espías)
por el zar, como las promesas de reformas, engañarán a la nueva y enorme masa del proletariado despierta a la vida política. El incendio no
está extinguido, el fuego arde en rescoldo con una fuerza incomparablemente mayor sobre una superficie incomparablemente mayor.
El material combustible no deja de acrecentarse a medida que se difunden las noticias sobre el nueve de enero en las localidades
remotas y rincones apartados de Rusia, a medida que continúa la criminal
guerra, a medida que se desenmascaran nuevos y nuevos engaños, subterfugios,
dilaciones y artimañas de la política zarista. A juzgar por las conversaciones
en
la «sociedad», por las informaciones de los corresponsales en los
periódicos extranjeros, por las noticias de los periódicos rusos, el descontento, el rencor
y el espíritu de resistencia pasiva penetran con especial rapidez
en los círculos de las clases poseedoras, abarcan también a los terratenientes del zemstvo, a los capitalistas comerciales e industriales, a los fabricantes, comerciantes y a la intelectualidad en general. Es completamente natural que estos círculos sepan
y puedan manifestar abiertamente su estado de ánimo.
Pero sería un error colosal pensar que las capas bajas del pueblo permanecen al margen de este
movimiento. Ellos callan, pero la efervescencia se extiende en anchura y profundidad por una multitud de vías de las que no podemos hacernos siquiera una idea. Si las peticiones de los zemstvos, los banquetes de los intelectuales
y los discursos legales en la prensa sobre la libertad despertaron (por supuesto, no
de golpe) a cientos de miles de proletarios de Petersburgo, ahora los sangrientos sucesos del 9 de enero y la gigantesca huelga política,
que abarcó en toda Rusia seguramente más de un millón de obreros,
y que ni siquiera ha terminado hasta ahora — estos sucesos y esta huelga
sacudirán a muchos millones de pobres urbanos y del campesinado.