Regatean.
Rumores y hechos. Shípow y Trépov.
Rumores providenciales.
Cuentos militares (sobre la guerra japonesa) y resultados.
Muy probable es precisamente este final = Shípow y Trépov,
Trépov y Shípow.

En la medida en que la parte avanzada de nuestra burguesía se constituye en «partido constitucional-demócrata», recae sobre los representantes conscientes del proletariado la grave obligación de seguir atentamente la política de este partido e ilustrar al pueblo acerca de dicha política. Ya hemos señalado en repetidas ocasiones el mercadeo de la fracción zemstva con la autocracia, y de la Unión de Liberación con la fracción zemstva. Ahora nos toca constatar un nuevo hecho de este mercadeo. El rumor sobre la candidatura del señor Shípow al cargo de ministro del Interior ya había circulado hace tiempo en la prensa extranjera. Ahora informan detalladamente sobre ello los corresponsales de los periódicos burgueses más influyentes de Francia e Inglaterra, Le Temps y The Times.

Esto es lo que comunican al primero de estos periódicos desde San Petersburgo con fecha 7 de julio del nuevo estilo: «Si se necesitara una prueba de la sinceridad del deseo del zar de llevar a cabo las reformas, tal prueba sería el hecho de que al señor Shípow se le haya ofrecido la cartera de ministro del Interior. El señor Shípow, que pertenecía a la minoría zemstva anticonstitucionalista y que redactó el proyecto de representación popular, ampliamente utilizado por el señor Bulýguin, declaró en el congreso de mayo que se adhería a la opinión de la mayoría, es decir, de los constitucionalistas. Por lo tanto, este hombre es un justo medio, que podría satisfacer a ambos partidos extremos y que, al mismo tiempo, sabría adaptarse a aquellos extraordinarios poderes policiales de los que está investido el camarada viceministro del Interior Trépov.

«Se dice que el señor Shípow pone como única condición para aceptar este cargo que el zar otorgue la libertad de prensa».

El corresponsal del Times telegrafía: «La última noticia, que hoy desplaza a todos los demás acontecimientos, es la oferta de la cartera de ministro del Interior al señor Shípow. La posibilidad de tal oferta ya se había señalado antes, pero, no obstante, este suceso constituye una completa sorpresa. El señor Shípow últimamente ha hecho las paces con la mayoría zemstva, y por ello era completamente natural pensar que su candidatura al cargo de ministro era imposible. La repentina decisión del zar de entregarle la herencia del señor Bulýguin, tras el casi consumado nombramiento de Ignátiev, indica un serio cambio en los planes del zar. Se cree que en el zar influyeron los últimos trágicos acontecimientos en el sur de Rusia, que testimonian elocuentemente la difusión de las ideas revolucionarias incluso entre los más seguros defensores del poder zarista.

«Sin embargo, también se señala que la elección del señor Shípow no se ha hecho sin segunda intención: quizás, con la ayuda de un líder liberal de paja, el viejo orden adquiera una apariencia de popularidad. Quizás, al menos, el derecho electoral de Bulýguin, tomado en esencia del primer proyecto del señor Shípow, no encuentre ya entonces una oposición implacable por parte del zemstvo. En este razonamiento hay una parte de verosimilitud, pues sería demasiado esperar que la burocracia renuncie de repente a su política de obstrucción y disimulo.

«Pero la cuestión fundamental relacionada con la candidatura del señor Shípow consiste en si es posible conciliar su nombramiento con el mantenimiento de la dictadura policial. El señor Shípow puso fin él mismo a todas las conjeturas al respecto, declarando que está dispuesto a obedecer la voluntad del zar con una sola condición, a saber: que su majestad garantice la libertad de prensa. El