¡Querido A. M.! Hace tiempo que me dispongo a responder a su carta, pero la agravación de la riña* local (¡que se la lleven cien mil diablos!) me ha tenido distraído.

Y tengo ganas de charlar un rato.

Ante todo, para no olvidarlo: Tria ha sido arrestado junto con Zhordania y Ramishvili. Lo dan por seguro. Lástima de buen muchacho. Un revolucionario.

En cuanto a «Sovreménnik». Leo hoy en «Rech» el sumario del primer número y no paro de maldecir, de maldecir. Vodovózov sobre Múromtsev... Kolosov sobre Mijáilovski, Lopatin «No nuestros», etc. ¿Cómo no maldecir? Y usted todavía como si me provocara: «realismo, democracia, actividad».

¿Cree usted que son buenas palabras? Palabras pésimas, utilizadas por todos los truhanes burgueses del mundo, desde los kadetes y eseristas entre nosotros hasta Briand o Millerand aquí, Lloyd George en Inglaterra, etc. Y las palabras son malas, hinchadas, y el contenido promete ser eserista-kadete. No está bien.

Respecto a Tolstói, comparto plenamente su opinión de que los hipócritas y los bribones harán de él un santo. Plejánov también se ha enfurecido por las mentiras y el servilismo ante Tolstói, y en esto hemos coincidido. Él fustiga por ello a «Nasha Zariá» en el OC (próximo número), yo en «Mysl»**.  

* El bribón de Trotski está uniendo a los partidarios de «Golos» y a los vperiodistas contra nosotros. ¡Guerra!  
** Véase V. I. Lenin. «Héroes de la “salvedad”» (Obras, 5.ª ed., t. 20, págs. 90-95). N. de la Red.

(Hoy he recibido el núm. 1. Felicítenme: nuestra revistilla de Moscú, marxista. La alegría que hemos tenido hoy ha sido grande). En «Zvezdá» núm. 1 (apareció en San Petersburgo el 16.XII) hay también un buen folletín de Plejánov con una nota ramplona, por la que ya hemos reñido a la redacción. ¡Esa tonta de Iordanski, seguro que lo ha urdido con Bonch!  
Pero ¿cómo va a luchar «Sovreménnik» contra «la leyenda de Tolstói y su religión»? ¿Con Vodovózov y Lopatin? Está usted de broma.

A mí, que hayan empezado a golpear a los estudiantes me parece consolador, pero a Tolstói no se le puede perdonar ni el «pasivismo», ni el anarquismo, ni el populismo, ni la religión.

En cuanto al quijotismo en la política internacional de la socialdemocracia, me parece que usted no tiene razón.

Pues los revisionistas repiten desde hace tiempo que la política colonial es progresista, implanta el capitalismo, y que por eso «denunciar su codicia y su crueldad» es inútil, ya que «sin estas propiedades» el capital está «como sin manos».

Sería quijotismo y suspiros si los socialdemócratas dijeran a los obreros que puede haber salvación en algún sitio al margen del desarrollo del capitalismo, no mediante el desarrollo del capitalismo. Pero nosotros no decimos eso. Decimos: el capital os devora, devorará a los persas, devorará a todos y seguirá devorando hasta que lo derroquéis. Es la verdad. Y no olvidamos añadir: fuera del crecimiento del capitalismo, no hay garantía de victoria sobre él.

Los marxistas no defienden ni una sola medida reaccionaria, como la prohibición de los trusts, la limitación del comercio, etc. Pero a cada cual lo suyo: que los Jomiakov y Cía. construyan ferrocarriles a través de Persia, que envíen a los Liajov; la tarea de los marxistas es denunciarlos ante los obreros. «Devora y devorará», «ahoga y ahogará»: resistid.

La resistencia a la política colonial y al saqueo internacional mediante la organización del proletariado, mediante la defensa de la libertad para la lucha proletaria, no frena el desarrollo del capitalismo, sino que lo acelera, obligándolo a recurrir a procedimientos capitalistas más cultos, más elevados técnicamente. Hay capitalismo y capitalismo. Existe el capitalismo de las Centurias Negras y octubrista, y el capitalismo populista (lleno de «realismo, democracia, actividad»). Cuanto más denunciemos ante los obreros la «codicia y la crueldad» del capitalismo, tanto más difícil le resultará mantenerse al capitalismo del primer tipo, tanto más obligado estará a pasar al capitalismo del segundo tipo. Y eso nos conviene, conviene al proletariado.

¿Piensa usted que he caído en contradicción? Al principio de la carta consideraba malas las palabras «realismo, democracia, actividad», ¿y ahora las considero buenas? No hay contradicción: para el proletario son malas, para el burgués son buenas.

Los alemanes tienen una revista modélica de los oportunistas, el «Sozialistische Monatshefte» («Revista Mensual Socialista»). Allí, señores como Schippel y Bernstein atacan desde hace tiempo la política internacional de la socialdemocracia revolucionaria a gritos de que su política se convierte en «lamentaciones de personas compasivas». Es un truco de los bribones oportunistas, amigo mío. Pida que le traigan de Nápoles esta revista y mande traducir sus artículos, si le interesa la política internacional. Seguramente también en Italia hay oportunistas de ese tipo; lo que no hay en Italia son marxistas, por eso es un asco.

El proletariado internacional presiona al capital de dos maneras: transformándolo de octubrista en democrático y, al expulsar de sí el capital octubrista, trasladándolo a los salvajes. Y esto amplía la base del capital y acerca su muerte. En Europa Occidental ya casi no queda capital octubrista; casi todo el capital es democrático. El capital octubrista de Inglaterra y Francia se ha ido a Rusia y a Asia. La revolución rusa y las revoluciones en Asia = lucha por expulsar al capital octubrista y sustituirlo por el capital democrático. Y el capital democrático = el último vástago. Más allá no puede ir. Más allá, kaput.

¿Qué le han parecido «Zvezdá» y «Mysl»? La primera es apagada, a mi juicio. En cambio la segunda es enteramente nuestra y me alegra sin medida. Sólo que la cerrarán rápidamente.

Y qué, ¿no me gestionaría usted libros sobre la cuestión agraria en «Znánie»? Hable con Piatnitski. No encuentro editor, y se acabó. ¡Ni que fuera para echarse a gritar!

Leo su posdata: «me tiemblan las manos y se me hielan» y me indigno. ¡Qué malditas casas esas de Capri! ¡Pero si es una vergüenza! Aquí tenemos calefacción a vapor, calor de sobra, y usted «se le hielan las manos». Hay que rebelarse.

Le estrecho fuertemente la mano. Suyo, Lenin

He recibido de Bolonia una invitación para ir a la escuela (20 obreros). He respondido con una negativa. Con los vperiodistas no quiero tener trato. Estamos atrayendo de nuevo a los obreros para acá.

(Italia)