¡Querido amigo! Por lo visto, la decisión de Belenin respecto a su «paseo» ya está tomada, a juzgar por la carta que me ha remitido hoy Grigori. ¡Y el plazo es muy breve! Y, mientras tanto, necesitamos en sumo grado ponernos en contacto y ponernos de acuerdo con él: este asunto es ahora increíblemente importante. Por eso le ruego muy, muy encarecidamente que tome todas las medidas para que usted personalmente vea a Belenin, le transmita todo lo que sigue a continuación y me escriba con franqueza, así como detalladamente (¡sin falta!), cómo está la cuestión, es decir, si hay desacuerdos, divergencias, etc., entre nosotros y Belenin y cuáles son (y cómo eliminarlos, si los hay) o si no los hay.

La destitución de James (sobre esta destitución le ruego encarecidamente que no diga ni una palabra a ninguna persona en el extranjero: no se puede imaginar cuán peligrosa es, en todos los sentidos, la charlatanería en el extranjero sobre estos temas y en relación con tales acontecimientos) — la destitución de James vuelve crítica la situación y coloca de nuevo en el orden del día la cuestión del plan general de trabajo.

* La presente carta es una posdata a la carta de N. K. Krúpskaya. Nota de la Red.