Ayer recibí su carta del 24 de octubre y contesto, conforme a su petición, de inmediato.

Por el momento no puedo remitirle la carta: no envío por medio de encuadernación a la dirección que tengo, sino solo por el procedimiento químico, y para copiar la carta de esa manera no tengo tiempo. Ayer escribí al destinatario*, exponiéndole el contenido de la carta, y espero en un futuro próximo comunicarle también toda la carta. O tal vez, si usted la copia mediante el procedimiento químico en un libro sin encuadernar, entonces la enviaré de inmediato.

Le comunicaré la dirección a mi hermana: ella no estuvo en París en septiembre, así que difícilmente estaban ustedes allí al mismo tiempo. Espero que usted mismo le haya escrito un par de palabras a la dirección que le di.

Ahora, al asunto.

Su carta me produce una impresión extraña. Si excluyo los mensajes sobre direcciones y envíos, en ella solo quedan reproches, meros reproches sin ninguna explicación sustancial. Los reproches llegan incluso a intentos de lanzar pullas («¿está usted convencido de que eso lo hizo en beneficio del movimiento obrero ruso

* A G. V. Plejánov. (Red.)

o en beneficio de Plejánov?»), pero, por supuesto, ya no voy a intercambiar pullas con usted.

Usted me reprocha haber «desaconsejado» el 57. Transmite mis palabras de manera muy inexacta. Recuerdo bien que no me expresé de modo categórico ni incondicional: «Por el momento, nos resulta difícil aconsejar», escribí, es decir, condicioné directamente nuestra decisión a un esclarecimiento previo del asunto. En qué debía consistir ese esclarecimiento está claro en mi carta: nos era necesario darnos plena cuenta de si realmente se había producido un «viraje» en *Rabóchaia Mysl* (como se nos informó y como teníamos derecho a concluir por el hecho de que ustedes se dirigieron a Plejánov con la propuesta de participar) y de qué viraje exactamente.

Sobre esta cuestión fundamental y principal, usted no dice ni una palabra.

Que nosotros consideramos *Rabóchaia Mysl* como un órgano de una tendencia particular, con la cual discrepamos del modo más serio, usted lo sabía desde hace tiempo. Tanto yo como el destinatario de su extensa carta nos negamos directamente a participar en un órgano de esa tendencia hace varios meses, y es comprensible que, procediendo así nosotros mismos, no pudiéramos sino aconsejar lo mismo a otros.

Pero lo que nos puso en «dificultad» fue la noticia del «viraje» en *Rabóchaia Mysl*. Un viraje real podría haber cambiado sustancialmente la situación. Por eso es natural que en mi carta manifestara ante todo el deseo de conocer todos los detalles acerca de ese viraje, y usted no ha respondido a eso ni una palabra.

Por lo demás, ¿quizás considera usted que la respuesta a mi pregunta sobre el viraje se halla en su carta al amigo?* Quizás, si usted se dirigió a Plejánov en nombre de la redacción de *Rabóchaia Mysl*, ¿podría considerarse su carta al amigo como una expresión auténtica de las opiniones de la redacción? Si es así, me inclino a sacar la conclusión de que no hay ningún viraje. Si me equivoco, le ruego que me aclare mi error. Hace unos días, otro partidario cercano de Plejánov me escribió sobre el viraje en *Rabóchaia Mysl*. Pero, estando en correspondencia con usted, yo

* A G. V. Plejánov. (Red.)
* Al parecer, se refiere a Yu. O. Martov. (Red.)