Propongo el siguiente proyecto de directiva del CC:
Sin aprobar la lista de expertos, el CC propone a los candidatos incluidos en ella que, en el plazo de una semana, presenten un resumen del programa y la táctica (sobre las cuestiones comprendidas en la competencia de dicho experto) para toda la Conferencia de Génova. Todos los comisarios del pueblo están obligados a dar, en el plazo de 2 días, dictámenes por escrito y garantías sobre sus candidatos a expertos. Si los expertos se desacreditan en Europa, responderán tanto ellos como los comisarios del pueblo.
En desarrollo y complemento de las directivas sobre la Conferencia de Génova, propongo lo siguiente:

1. Sin prejuzgar la cuestión de la forma y el momento de la intervención correspondiente de nuestra delegación, el CC reconoce como deber incondicional de la misma el desarrollo de un programa completo, independiente y acabado sobre todas las cuestiones fundamentales.

2. Este programa debe ser burgués-pacifista, con la oportuna y clara
salvedad por parte de nuestra delegación de que no presentamos aquí el único programa comunista que corresponde a nuestras concepciones (en resumen: tal y cual), pues deseamos ofrecer a la atención de las demás delegaciones, que se sitúan en una posición fundamentalmente distinta, una serie de paliativos y medidas de tipo reformista, ya propuestos parcialmente en Inglaterra y otros países capitalistas por personas

PROYECTO DE DIRECTIVA DEL CC DEL PCR(b)
que comparten concepciones burguesas. Bajo ciertas condiciones, este programa de paliativos podría, sin embargo, aliviar la difícil situación actual (cuya superación asegurada solo es posible con la ruptura definitiva con todos los fundamentos de la propiedad capitalista).

3. Lista ejemplar de los puntos fundamentales de este programa:
(1) anulación de todas las deudas; (2) aplicación a todas las colonias y países y naciones dependientes de la «solución irlandesa»;
(3) revisión radical del Tratado de Versalles; (4) concesión en condiciones ventajosas de préstamos a aquellos países que más han sufrido por la guerra, siendo además los más débiles en cuanto a la posibilidad de levantarse
por sí mismos y los más importantes para la economía mundial como eventuales proveedores de una enorme cantidad de alimentos y materias primas;
(5) establecimiento de una unidad internacional única de oro para los sistemas monetarios de una serie de países y medidas para la introducción de dicha unidad;
(6) acuerdo de una serie de países sobre medidas de lucha contra la inflación y la depreciación del dinero
(señalar algunas de esas medidas); (7) acuerdo de una serie de países sobre medidas de lucha contra la crisis de combustibles y sobre medidas de utilización más racional y económica de las fuentes de energía sobre la base de una electrificación única planificada;
(8) lo mismo en relación con las medidas más urgentes, desde el punto de vista de la posibilidad de transportar materias primas y alimentos, para la reorganización y mejora del transporte internacional.
Etc.
4. Un programa de este tipo debe ser desarrollado en discursos y, si esto no es posible,
impreso en 3 o 4 idiomas europeos y distribuido a los delegados y a la prensa (aunque sea en forma de resumen). (Impreso en todo caso.)

5. Solo se admitirá como expertos a personas capaces de desarrollar, fundamentar y defender (en una u otra parte) dicho programa y que hayan demostrado esa capacidad. Los expertos deberán publicar para Europa sus programas y planes bajo su firma. ((Eco de dicho programa serán los artículos en la prensa de la III Internacional: dicen, este intento de «convencer» no es perjudicial, pero casi inútil, pues se necesita la revolución; – y en la prensa de la II y II y ½ Internacionales: a ver qué dicen.))
Escrito el 6 de febrero de 1922.
Publicado por primera vez de forma incompleta
el 24 de abril de 1962 en el diario «Pravda»
n.º 114

Se publica por primera vez de forma completa, según el manuscrito.