## Prefacio a la edición de 1922

El presente folleto se publica por iniciativa de los comunistas de Moscú, no por la mía. Yo inicialmente me opuse a la reedición de lo viejo, considerando que eso viejo estaba anticuado.

Al releer el texto de la edición preparada por los camaradas de Moscú, me convencí de que en este caso lo viejo está menos anticuado de lo que cabría esperar. En su mayor parte, esto viejo en este caso ni siquiera está anticuado en absoluto, aunque han pasado cuatro años de un desarrollo revolucionario extraordinariamente tormentoso y rápido.

En gran escala, el momento actual en la primavera de 1922 repite los rasgos fundamentales del momento actual de la primavera de 1918. Entonces hubo un «respiro» entre guerras: entre la guerra imperialista, que terminamos (más exacto sería decir: casi terminamos) en febrero de 1918, y la guerra civil, que no terminó con la primera victoria sobre los contrarrevolucionarios como Bogayevski, sino que todavía se preparaba con los checoslovacos, Kornílov, Denikin y Cía.

Ahora Génova precisamente señala de nuevo un «respiro» en una escala inconmensurablemente mayor, mundial, un respiro entre la guerra contra la Rusia Soviética, guerra que la burguesía mundial libró y perdió, y la nueva guerra que esta burguesía prepara, pero que aún no ha preparado del todo en el momento actual. (Escribo estas líneas el 28 de abril de 1922, cuando las últimas noticias informan de la amenaza inminente de ruptura.)

## Prefacio al folleto

Tanto entonces como ahora el «clavo» de toda la política soviética se reduce a la organización, a la contabilidad y el control, al enfoque lento, cauteloso, práctico de la tarea concreta, a la verificación del trabajo efectivo, al estudio de nuestra experiencia práctica. De esto tuve que hablar en el XI Congreso del PCR, hace unas pocas semanas. Esta «línea» fue adoptada por el Congreso, como se desprende de su resolución sobre el informe del Comité Central y de otras resoluciones. Esta línea procuré resumirla en el discurso de clausura al cerrar el XI Congreso *.

La reimpresión del viejo folleto de 1918 no es inútil ahora, pues las discusiones de entonces ayudan a esclarecer mucho en las tareas actuales de nuestro partido. Discursos como los de los camaradas Preobrazhenski, Osinski, Larin en el XI Congreso del Partido, en los debates sobre el informe del Comité Central, mostraron palpablemente que la atención de muchos y muy destacados dirigentes del partido se dirige no hacia donde debe dirigirse. El «clavo» de las tareas de nuestra política está determinado incorrectamente en esos discursos. Espero poder conversar con los lectores sobre esto con más detalle en un futuro próximo. Por ahora debo limitarme a la observación de que en el folleto que se reimprime se trata de esclarecer precisamente por qué se planteaba entonces (se plantea también ahora) en primer plano la tarea de «aprender a trabajar», colocando mejor a las personas, logrando establecer la responsabilidad individual de cada uno por un trabajo exactamente determinado, estudiando y verificando con mayor atención la experiencia práctica del trabajo, y no yendo tras «nuevos» planes de nuevas instituciones o de una nueva organización del trabajo, reorganizaciones, etc.

Para concluir, una observación más absolutamente necesaria. He eliminado del presente folleto mi discurso final en el Comité Ejecutivo Central de los Soviets en la primavera de 1918 *. Este discurso fue registrado de tal manera que no sirve para nada. Debo repetir a este respecto lo que dije una vez, en 1919 o 1920, en una carta a los camaradas de Petrogrado, dicho en una carta para la prensa, pero que ellos, por desgracia, no publicaron *. A saber: no me hago responsable de los textos de mis discursos tal como se transmiten habitualmente en los periódicos, y ruego encarecidamente que no se reimpriman esos discursos — al menos sin una necesidad extrema y especial, y en todo caso sin repetir esta mi declaración textual. Sea porque hablo a menudo demasiado rápido; sea porque hablo a menudo muy incorrectamente desde el punto de vista estilístico; sea porque la transcripción habitual de los discursos se hace entre nosotros a toda prisa y de manera sumamente insatisfactoria — por todas estas razones y aún por alguna otra, en conjunto —, pero el hecho es que no asumo la responsabilidad textual de mis discursos transcritos y ruego que no los reimpriman. Que respondan quienes redactan la transcripción del discurso. Para la reimpresión, si hay necesidad de ella, son más que suficientes los folletos y artículos de cuyo texto soy absoluta e íntegramente responsable.

28. IV. 1922.

N. Lenin

Publicado en 1922 en el folleto:
N. Lenin (V. I. Uliánov).
«Artículos viejos sobre temas cercanos a los nuevos», Moscú, Editorial Estatal

Se imprime según el manuscrito

* Véase el presente tomo, pp. 110-116, 136-138. *Ed.*
* Véase Obras, 5ª ed., tomo 36, pp. 268-276. *Ed.*
* Véase Obras, 5ª ed., tomo 44, pp. 246-248. *Ed.*